Bernard Horande: La Rebanadora Ladrona (2)

thumbnailbernardhorandeEn el artículo de la semana pasada me refería a los diferentes frentes que el régimen venezolano ha abierto en paralelo para “rebanarnos” los votos que, según las cifras de las encuestadoras más acreditadas, la oposición lleva de ventaja actualmente con respecto a la opción oficialista y continuista.

Cubiertos los 3 primeros frentes, hoy me refiero a un cuarto frente, que se ha convertido en una estrategia clave del gobierno para estas elecciones: desalentar de todas las maneras posibles el voto opositor. O dicho en otras palabras, estimular la abstención a como dé lugar.

De varias fórmulas se vale el chavismo para lograr este fin. Por ejemplo, diseminar falsedades como las de que “el voto no es secreto”, “yo, Gobierno, sé por quién vas a votar tu”, “ya tenemos todo el poder, tu voto no servirá de nada”, “somos invencibles, no hay voto que pueda con nosotros”.

Otras mentiras como una muy famosa según la cual “de las dictaduras no se sale con votos” también son utilizadas por el gobierno, con la colaboración ingenua (¿de verdad ingenua?…) de algunos venezolanos opositores que se creen más inteligentes, perspicaces y vivos, y también mejor informados que sus pares, y que se divierten regando esta especie, tanto desde Venezuela como desde sus cómodas computadoras en el exterior, contribuyendo a estimular la abstención.

La realidad es que el voto sí es secreto, que los dictaduras sí ceden ante los procesos electorales y sus consecuencias, y que una inmensa avalancha de votos hará indetenible un triunfo de la oposición. No lo digo yo, lo dicen múltiples procesos similares que cualquiera puede consultar en la historia contemporánea.

A pesar de las trampas que el chavismo pueda desplegar, si los venezolanos acudimos a votar masivamente, no hay forma que le escamoteen al pueblo venezolano su evidente deseo de cambio.

Un quinto frente se relaciona con los Estados de Excepción que desde el Poder Ejecutivo se están ordenando en diferentes partes del país. Todo proceso electoral requiere de un ambiente de paz. Pretender realizar elecciones en ambientes turbulentos nunca produce buenos resultados.

Se comenzó con el Estado de Excepción en el Estado Táchira. Ahora se continua en el Estado Zulia. Fácil es suponer que el mismo procedimiento se aplicará a otros estados fronterizos, como Apure, Barinas, Amazonas…. ¿y luego…?

De aquí a las elecciones es factible que, palmo a palmo, prácticamente todo el territorio nacional quede en Estado de Excepción. Esto es lo más parecido a terrorismo de Estado. Y la pregunta es obvia: ¿en qué condiciones, con qué confianza, con qué seguridad vota un opositor en un ambiente de terrorismo de Estado?

Sexto frente: uno de los mayores problemas que enfrenta el venezolano, solamente superado por la escasez/desabastecimiento, es la inseguridad. En un enésimo intento de “Plan de Seguridad”, el gobierno madurista se ha lanzado una nueva operación bajo el llamativo nombre de “OLP”, Operación de Liberación del Pueblo. En realidad, lo que la mayoría del pueblo quiere es liberarse de este régimen de 16 años. Sin embargo, el despliegue efectista de las OLP podría tener alguna incidencia positiva en grupos de electores del chavismo light dispuestos a creer, una vez más, que este nuevo plan de seguridad esta vez sí dará resultado.

Las Misiones, aun venidas a menos, constituyen un séptimo frente de ataque. Ellas siguen teniendo una clientela importante de venezolanos. Los Mercal, Mercalitos y Pdval, sin ser lo que eran antes, siguen haciendo operativos y distribuyendo alimentos y productos de higiene. Mucha gente depende del Estado venezolano. Mucha más de lo que muchos creen. Hay Estados en los cuales prácticamente todo el mundo depende directa o indirectamente del gobierno chavista central o de los gobiernos locales oficialistas.

La presión esta vez será como nunca: los buscarán a sus casas para llevarlos a votar, las amenazas serán intensas, intentarán “asistirles” el voto como sea. El ventajismo electoral y el populismo de las Misiones actuará de la forma más abyecta y sucia que hayamos visto los venezolanos en campaña electoral alguna.

El “blackout” informativo sobre lo que verdaderamente ocurre en Venezuela es un octavo frente de mucha importancia. Las presiones a los medios de comunicación han funcionado. Prácticamente en Venezuela no quedan medios críticos hacia el gobierno, y los pocos, como El Nacional, La Patilla y Tal Cual sufren una persecución sin límites.

La situación de la TV venezolana es clara: televisoras propiedad del Estado, televisoras compradas por personeros cercanos al gobierno y televisoras auto-silenciadas. Basta hacer un paneo por las emisoras de radio en cualquier zona de la provincia venezolana para constatar que el 90% de ellas están plegadas al régimen y que el resto sobrevive a duras penas. A la prensa escrita se le niega el papel. Desaparecen periódicos y los que sobreviven salen en ediciones de pocas páginas.

Al final del día, cientos de miles de personas en todo el país sólo tienen la oportunidad de leer y escuchar noticias e informaciones a favor del gobierno.

La próxima semana concluiré esta corta serie de artículos con los últimos ‘frentes’ que, en mi opinión, constituyen la Rebanadora Ladrona de Votos que el gobierno ha implementado como estrategia para intentar remontar la inclinada cuesta que tiene por delante que le impide vencer en las elecciones parlamentarias del 6 de Diciembre.