Dormir en la cárcel…y pagando

Dormir en la cárcel…y pagando

Alcatraz Hotel.Morlauterer Str. 1, 67657 Kaiserslautern. Alemania.
Alcatraz Hotel.Morlauterer Str. 1, 67657 Kaiserslautern. Alemania.

Los hoteles ubicados en antiguas cárceles tienen algo especial. Al final es un sitio donde se duerme y se descansa. Posiblemente, la diferencia está en la posibilidad de tener una llave para entrar y otra para salir. Si a esto lo unimos las comodidades del siglo XXI, es la opción perfecta…

The Lloyd Hotel.Oostelijke Handelskade 34 Amsterdam. Holanda.
Ubicado en Ámsterdam, fue el hogar – por decirlo de alguna manera – de los presos de la guerra mundial. Ahora, convertido en hotel de alto copete, es un negocio con todos los servicios necesarios para satisfacer al visitante y una decoración minimalista pero dinámica y variada, que en cierto modo contrasta con su imponente fachada histórica de ladrillo.

Porque tres estrellas dan para mucho, si se aprovechan bien, como es el caso. Restaurante, wifi gratis, estupendas comidas y un lounge bastante destacable, el Lloyd está a menos de media hora de varios puntos neurálgicos de la ciudad, como el Museo de Ciencias y el Marítimo. Un tiempo que podría parecer excesivo, pero que se compensa con las excelentes comunicaciones y el todavía mejor servicio que ofrece este hotel diferente, y por eso mismo totalmente recomendable.





Carostas Cietums.Letonia.
Hablábamos de hoteles readaptados, una categoría a la que no pertenece el Carostas Cietums, en Letonia. Un complejo militar construido en 1907 que ya no acoge presos, pero sí visitantes, deseosos de experimentar de una manera segura una suerte de simulacro de la dureza de tiempos pasados, ya sea en grupos o de una manera más solitaria, quedándose a dormir.

No deja de resultar un paseo por tiempos pasados, con sustanciosos datos históricos que nos iluminan sobre la dureza de la Rusia zarista. Su atmósfera oscura y envejecida lo hace, sin duda, diferente a todo lo habido.

Malmaison.Oxford Castle, 3 New Rd, Oxford. Reino Unido.
Nuestro viaje por la campiña no sería lo mismo sin recalar en Oxford. Allí encontraremos esta fortaleza defensiva de la siempre complicada y oscura Edad Media (aunque no tanto, según los historiadores), lo que de alguna manera se refleja en su bien remozado e interesante interior. Que nadie se asuste: pasaron los siglos y el ahora reconvertido hotel hizo las veces de juzgados y, por supuesto, de cárcel, hasta su cierre en los noventa.

Su transformación en un exquisito y limpio hotel de apariencia victoriana respeta, en cierto modo, el plan original, ya que las 95 habitaciones son las celdas originales del complejo. Todo ello, claro, con elegancia inglesa y una buena y céntrica ubicación en pleno Oxford.

Het Arresthuis.Pollartstraat 7, 6041 GC Roermond. Holanda.
En este hotel rebajamos un tanto el listón de intensidad, aunque a cambio aumentamos el de placer. El aquí presente fue una cárcel abierta desde el siglo XIX rehabilitada completamente como hotel de lujo. Sus novísimas instalaciones, con un diseño moderno y funcional, son lo menos parecido a una celda.

Y su personal, atento y servicial, a un duro guardia de prisiones. Su ubicación privilegiada en pleno centro histórico de Roermond nos deja a apenas unos minutos de los grandes puntos de interés comerciales y culturales del lugar, como la Iglesia Munster o el Teatro Real, prácticamente enfrente.

Alcatraz Hotel.Morlauterer Str. 1, 67657 Kaiserslautern. Alemania.
El dramático nombre lo dice todo. Pero no se confundan, ya que hablamos de un establecimiento alemán, no norteamericano. El Alcatraz, ubicado dentro de la ciudad de Kaiserslautern, fue levantado originariamente hace ya dos siglos y ahora utiliza su utilidad original para proporcionar una nueva experiencia al huésped. 56 habitaciones y diversos elementos procedentes de su origen penitenciario (como las rejas en las ventanas) utilizados ahora como motivos decorativos, son la imponente tarjeta de presentación de un espacio en el que el mayor peligro sólo puede proceder de la televisión, presente en todas las habitaciones. Al entrar, debemos elegir entre tres tipos de hospedaje, la celda, las confort rooms y las suites, y pensarnos muy bien si queremos el pijama de rayas típico de los reos, que el amable personal del hotel nos venderá a un módico precio.