Víctor Vielma Molina: Grietas en el muro

Víctor Vielma Molina: Grietas en el muro

thumbnailvictorvielmamolinaSi los gobernantes, no son ejemplo ni practicantes de la ética, seguramente, la inflación, el desempleo, las limitaciones, la injusticia y el hambre deterioraran la moral del pueblo.  Entonces, ¿de quién es la culpa de la inusitada crisis actual de Venezuela? La culpa no es de los venezolanos ni de colombianos ni de los guajiros que renunciaron al desempleo o abandonaron a sus antiguos oficios para dedicarse al “bachaqueo”. Menos, de la oposición ni de la burguesía ni de los que viven en los estados que están a los largo de los 2 mil 219 kilómetros de la frontera colombo-venezolana. Las respuestas las encontramos, si investigamos de manera exhaustiva, y contestamos imparcialmente a  las siguientes preguntas: ¿Quién atacó, invadió, expropió e hizo fracasar al sistema privado empresarial de producción, saqueó las reservas monetarias, el oro y violó la ley del BCV? ¿Quién arruinó a Pdvsa, a las Industrias Básicas del hierro y aluminio, a los campesinos y productores del campo? ¿Quién frenó la inversión, la entrada de dineros frescos, el crecimiento empresarial e industrial, empujó a la fuga de capitales y debilitó al bolívar? ¿Quién dejó, que una ingente mayoría de funcionarios gubernamentales, miembros de las fuerzas policiales y de la Fuerza Armada Nacional, se corrompieran, se apartaran de los sistemas de control y evaluación de la administración del país? ¿Quién tolera la corrupción y deja, que ex y actuales funcionarios tengan escandalosas cuentas en dólares americanos, entre otros bancos, en el HSBC Bank de Suiza y el Banco de Andorra? ¿Quién deja que la delincuencia organizada, el narcotráfico y el sicariato, casi sean, un estado dentro del Estado?  ¿Quién destrozó la dignidad, la moral, la cordura y entereza del pueblo? No hay que ir muy lejos ni la respuesta se quedará en la punta de la lengua de la gente. La totalidad de las evidencias, que violan a la Constitución, están grabadas, filmadas, televisadas, escritas en libros y en todos los medios de comunicación.

Por otro lado, si la solución es reactivar a los factores de producción y crear innovadoras transacciones económicas, ¿qué busca la oligarquía roja, después de haber hundido en la pobreza a los venezolanos, cuando el mundo se le viene encima y tiene la certeza de perder las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre? ¿Por qué intenta tardíamente tapar la escasez, la inflación y ocultar el rechazo generalizado que expresa el pueblo contra su gestión? ¿Para qué arma el aparataje del cierre de la frontera y declara estado de excepción en varios municipios de los estados Táchira y Zulia? ¿Por qué ahora, repite el guión de febrero de 2014, ataca a la muchedumbre con sus bandas de choque armadas y rentadas, condena al líder político de oposición Leopoldo López  a más de 13 años de prisión?

El estado de excepción fronterizo y la condena contra Leopoldo, no tuvieron el efecto que el gobierno esperaba. Nadie le pisó el peine. ¡Llegó el momento! Ni el escenario cruento que busca. Ni siquiera el poder ni la fuerza le servirá para aferrarse. Nada ni nadie lo salvará de la caída. ¡Se le devolvió el búmeran!





Cuando Leopoldo López dice: “Si me condena le va a dar más miedo a usted leer la sentencia que a mí recibirla, porque usted sabe que soy inocente”. No solo señalaba a la jueza Susana Barreiros. ¡No! Estas palabras resonarán para siempre como un testimonio que condenará,  moralmente, al sistema de justicia actual y al abuso de los  jefes de los poderes  Ejecutivo y Legislativo. Ciertamente, Leopoldo ganó en dignidad y trasciende como uno de los más interesantes políticos de la actualidad. Los desmanes de la desesperación demostrados por el presidente Maduro durante los últimos meses, el alarde desmedido de la fuerza y el poder, el ensañamiento contra los presos políticos, la amañada condena contra los estudiantes, el Alcalde Mayor Antonio Ledezma y Leopoldo López, señalan las grietas por donde se desmantela el muro de la revolución.