Hombre herido muere por falta de medicamentos en Lara

Foto archivo
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Jairo Lara recibió un tiro en el estómago el sábado. Lo operaron de emergencia en el hospital central y salió bien, estaba estable. El domingo empezó a convulsionar, necesitaba una dosis de medicamento para la epilepsia, pero no había y murió la madrugada de ayer.

David Padrón / La Prensa

Sus familiares denuncian que buscaron la medicina en 20 farmacias de la ciudad y no había. Se fueron a Yaracuy, Portuguesa y Barinas, pero tampoco encontraron. A Jairo le dio un paro respiratorio, luego de sufrir los ataques de epilepsia

El hombre de 38 años resultó herido por unos malandros que le robaron su moto. A las 6:30 de la tarde del sábado andaba a bordo de su dos ruedas haciendo diligencias por el Barrio El Chino de Quíbor.

De repente, dos choros que andaban en una moto Bera, lo interceptaron. Le dispararon, le quitaron la moto y cuando se daban a la fuga la moto de ellos no les prendió y se fueron en la de Jairo.

La moto de los hampones y la víctima quedaron tendidos en el sitio. En ese momento pasó un amigo de Jairo que al verlo malherido lo cargó y lo llevó al hospital Baudilio Lara de Quíbor. Ahí lo estabilizaron y lo trasladaron hasta el hospital Antonio María Pineda.

En el hospital lo operaron de emergencia. Estaba estable, pero ayer a las 5:00 de la madrugada se complicó al no recibir una dosis de anticonvulsivos, el cual se utiliza para controlar los ataques de epilepsia que padecía desde hace 10 años, cuando tuvo un accidente vial.

“Aquí en el hospital central no hay nada de medicinas, nos pidieron un kit de operación que compramos en Yaracuy para operarlo, pero el Tegretol no lo pudimos conseguir”, denuncia la sobrina de Jairo, Auriangel Domínguez.
El “Gato”, como llamaban a Jairo sus familiares, pertenecía a la Milicia Bolivariana, era preparador físico y dueño de una cooperativa de seguridad.

“Se nos murió por falta de medicina, es algo injusto. El gobernador Henri Falcón y el Ministro de Salud deben garantizar más medicinas en este centro hospitalario porque es muy importante”, sentencia el padrastro de Jairo, Oswaldo Martínez.
La víctima era el menor de ocho hermanos y deja tres niñas huérfanas, las niñas nacieron en un hogar que llevaba 16 años conformado. Su esposa y él eran muy felices. Se supo que La Bera de los choros fue incautada por el Cicpc de Quíbor.