Kerry sube listón a la acogida de refugiados en un Berlín ansioso

Kerry sube listón a la acogida de refugiados en un Berlín ansioso

 . REUTERS/Pablo Martinez Monsivais/Pool
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El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, subió hoy cautelosamente el listón a la acogida de refugiados, en una visita a Berlín marcada por la necesidad de Alemania de dar con soluciones globales a la oleada de peticionarios de asilo a la primera economía europea.

EFE





Estados Unidos está dispuesto a recibir 15.000 refugiados más de los previstos en 2016 para llegar a los 100.000 en 2017, anunció Kerry, en una visita relámpago a la capital alemana y dentro de su gira en busca de apoyos para implicar a Moscú en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

El propósito de la administración del presidente estadounidense, Barack Obama, es acoger a lo largo del próximo año hasta 85.000 refugiados de todo el mundo -en lugar de los 70.000 actuales- y situarse en los 100.000 al año siguiente, indicó Kerry, tras reunirse con su homólogo alemán, Frank-Walter Steinmeier.

El secretario de Estado agradeció la “generosidad ejemplar” mostrada por el Gobierno alemán en la acogida de refugiados.

Asimismo, destacó la actitud “responsable y valiente” de Alemania, país que espera recibir este año hasta un millón de refugiados, según recordó Kerry.

Kerry dejó claras también las diferencias ente lo que hace Berlín y lo hará su país -“primer contribuyente a la ONU y, por tanto a la ayuda a los refugiados”, recordó-, ya que éste debe atenerse “a la estrictas normas” establecidas tras los atentados del 11-S de 2001 en la recepción de estos contingentes.

Estados Unidos y Alemania están implicados “con idéntico interés y objetivos” en atajar lo que Steinmeier calificó “el problema de raíz”, el conflicto de Siria, como gran generador del drama humanitario de millones de desplazados, huyendo de la guerra.

“Nos sentimos y estamos política y moralmente obligados a poner fin a esa guerra”, apuntó Steinmeier, en lo que entra una doble estrategia: la ofensiva diplomática en marcha, por un lado, y el combate decidido al EI.

En ese combate está determinado a desempeñar un importante papel Rusia, potencia con que la que Berlín ha insistido siempre en mantener abierto el diálogo, incluso en los momentos más álgidos del conflicto de Ucrania y la anexión de Crimea.

En ello se inscriben las negociaciones del llamado “formato Normandía” -entre Ucrania y Rusia, con Francia y Alemania-, la última ronda de las cuales tuvo lugar una semana atrás, en el mismo sitio donde hoy se reunieron Kerry y Steinmeier, la Villa Borsig, adscrita al ministerio de Exteriores y en el extrarradio de Berlín.

Ahí tuvo lugar un encuentro bilateral centrado en Siria entre el ministro alemán y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, con quien espera reunirse pronto el secretario de Estado de EE.UU.

Kerry ya expresó, en su anterior visita a Londres, su confianza n que iban a iniciarse “muy pronto” las conversaciones con vistas a una cooperación militar entre Washington y Moscú.

Los primeros contactos ya se produjeron el mismo viernes; ahora podrían incentivarse a varias bandas -es decir, implicando también a Irán y Turquía- durante la próxima Asamblea General de la ONU.

El problema persistente es el presidente sirio: mientras Washington y Berlín hablan de un “futuro sin Bachar al Asad” -“es ilusorio imaginar una solución pacífica con Asad en el poder”, insistió Kerry-, Moscú sigue actuando como su tradicional aliado.

Steinmeier, como Kerry, quieren apuntalar la solución política implicando en su búsqueda a Turquía, Arabia Saudí e Irán, además de Rusia, y de acuerdo al modelo de gestión diplomática marcado por el acuerdo sobre el programa atómico con Irán.

El modelo encaja para la solución global que Berlín busca para la acogida de las oleadas de refugiados que llegan a Europa.

Se trata, por un lado, de distribuir las cargas de la acogida de refugiados entre los miembros de la Unión Europea (UE), el principal objetivo de Alemania ante la cumbre de sus líderes, convocada para el miércoles próximo a petición de Berlín y Viena.

Por otro lado, de reducir esos flujos migratorios que se lanzan a la desesperada hacia Europa, mejorando las condiciones de los campos de refugiados en los países de la región.

Steinmeier estuvo el pasado viernes en Turquía, país que tiene en su territorio a más de dos millones de refugiados, en su mayoría sirios, pero también afganos e iraquíes.

Berlín, como Washington, apoya una implicación de Ankara en una solución para al conflicto sirio, desde su condición de socio de la OTAN y como elemento clave para contener la oleada de refugiados