Judith Sukerman: Patriotas cooperantes

thumbnailjudithsukermanCuando comenzó el proceso de descentralización del país, a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa, se perfeccionó el modelo democrático de Venezuela. Con el fortalecimiento de las competencias, y en especial de las autonomías de estados y municipios apareció un liderazgo emergente, legítimo,  distinto a lo que el país había conocido, que buscaba afanosamente el éxito de sus gestiones.
Durante estos años de revolución, la descentralización ha sufrido reveses profundos, pero quizás el más grave daño ha sido la sumisión al gobierno nacional, que de manera voluntaria o por presiones, ha hecho que algunos gobernadores y alcaldes por cuidar sus intereses propios  apoyen tácitamente una gestión nacional que se está acabando con el país.
La actitud cómplice de algunas de esas autoridades electas, es más que reprochable, porque con su silencio, aparte de tapar la ineficiencia de los funcionarios del régimen,  causan en la colectividad graves problemas,  afectando derechos humanos reconocidos en nuestra carta magna
En Valencia, la basura nos inunda, en las calles de todo el municipio hay grandes cantidades de desechos acumulados, al punto de impedir el tránsito de los peatones por las aceras. Moscas, gusanos, ratas y otras alimañas hacen fiesta y la salud de los ciudadanos, según lo expresado por representantes del colegio de médicos del Estado Carabobo, está en riesgo.
De acuerdo a la legislación vigente, en el proceso de gestión de la basura intervienen organismos nacionales, estatales y municipales. Correspondiendo al ministerio con competencia ambiental, entre otras funciones elaborar planes y políticas  de gestión y manejo de desechos sólidos, lo cual no ha hecho y este retraso ocasiona que los municipios no puedan adelantar una planificación debida. Al gobierno regional le corresponde lo relativo a servicios de transferencia y disposición final, siendo responsabilidad del gobierno municipal la recolección.
Como en todo sistema, si una de las partes falla,  las demás instancias fallarán.
El vertedero de la Guasima, está colapsado –responsabilidad del gobierno regional- razón por la cual la Asamblea Nacional aprobó una importante cantidad de recursos financieros para que la gobernación del estado, procediera a su saneamiento y se construyera un nuevo relleno sanitario, obligaciones que hasta la presente fecha no se han cumplido.
Desde la alcaldía se han esgrimido miles de excusas para justificar  la acumulación basura en nuestras calles. Se ha señalado que existe insufiencia de camiones para la recolección, que la ciudad no cuenta con zonas de transferencias, que la legislación municipal no está adaptada a la realidad nacional, pero nunca han levantado la voz para exigir, al gobernador del estado y al ministerio de ambiente el cumplimiento de sus deberes. Hay un mutismo absoluto ante las consecuencias que conlleva la irresponsabilidad del gobernador y del ministro.
La mudez se repite en casos como la escasez y las fallas en materia económica del gobierno, la creciente inseguridad o la mala calidad del agua que consumimos los valencianos, solo por mencionar algunos ejemplos. Las únicas veces que ha habido referencias al gobierno de Maduro ha sido para felicitar su gira internacional y respaldar iniciativas llevadas a cabo por él.
Es muy difícil entender como autoridades electas, que cuentan con legitimidad de origen, se dejan intimidar por representantes del gobierno nacional y no asumen con arrojo y valentía la defensa de los derechos de los ciudadanos que habitamos los territorios bajo su jurisdicción.
Patriotas cooperantes, no son solo los informantes o delatores que trabajan para el gobierno nacional, también lo son quienes por intereses particulares,  encubren sus ineficiencias  en desmedro de la población.