Oswaldo Páez Pumar: Meditación

thumbnailcolaboradores-190x1301Me ha estado dando vueltas en la cabeza esta pregunta ¿por qué muchos de entre quienes estamos identificados como opositores a este régimen cada vez que se habla de la necesidad de cambio, se sienten como obligados a agregar, por medios pacíficos y algunos hasta añaden, por la vía electoral?

La vía electoral es en la historia de la humanidad de data reciente y más reciente aún el voto universal, no así los cambios de gobierno, ni de sistemas políticos; por lo que la tesis de la vía electoral como única no puede asumirse como axioma. Desde luego que los más ilustres pensadores a lo largo de la historia han sostenido, con argumentos que no necesito repetir, el derecho de los pueblos a la rebelión.

La pregunta es pertinente porque si bien quienes detentan el poder lo tienen como resultado de un acto electoral (dejo de lado el tema sobre si hubo o no fraude que legitimaría la rebelión, para excluir lo que pudiera ser calificado de posición subjetiva), también es cierto que intentaron tomarlo mediante un golpe de estado en 1992 contra CAP, que también fue electo popularmente sin la menor sombra de fraude, y que incluía la perpetración de un magnicidio.

Desde luego no pretendo argumentar que habría una cierta legitimidad porque se les pagaría con la misma moneda a quienes detentan hoy el poder. Esta argumentación debe ser desechada de manera absoluta porque conduce a la anarquía, ya que se genera la justificación de una rebelión tras otra; y además a que se entronice como regla sustitutiva de la soberanía popular, la ley del más fuerte. No se aparta lo dicho de la idea de contención que Tomás de Aquino opone al derecho de rebelión y al tiranicidio, el principio del mal menor. Es casi algo hamletiano, ser o no ser, he ahí el dilema.

Sin embargo, no se agota ahí mi pregunta o mi meditación. Hay algo más. ¿Puede este gobierno que conmemora como glorioso el aniversario del alzamiento contra un gobierno elegido popularmente, pretender dar a quienes pudieran participar en un eventual alzamiento en su contra un tratamiento contrario al que le da a los autores del 4 de febrero?

Estas son preguntas conceptuales que me surgen por el hecho de esas aclaratorias espontáneas que parecen provenir de quien desea curarse en salud. Carezco de medios para tener respuesta a preguntas no conceptuales, sino vivenciales como ¿es la situación económica, social , política y de seguridad del venezolano de hoy mejor o peor que la de febrero de 1992.