El Papa insta a sembrar reconciliación en su última misa en Cuba

    REUTERS/Tony Gentile
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El Papa Francisco llamó el martes a tender puentes y romper muros en su último día en Cuba antes de partir hacia Estados Unidos, en un viaje donde ha evitado referirse al embargo económico sobre la isla y a su política de derechos humanos.

El líder de los católicos ofició de mediador en la recomposición de relaciones entre los antiguos enemigos de la Guerra Fría, un complicado proceso en el que estos dos puntos son los principales obstáculos.

“Queremos ser una Iglesia que salga de casa para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación”, dijo Francisco durante la homilía de su última misa en Cuba, celebrada en el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona del país, en las afueras de la histórica ciudad de Santiago de Cuba.

Como en La Habana y Holguín, las dos paradas previas de la gira del Papa, en primera fila en la misa estuvo el presidente Raúl Castro, que en el 2008 sucedió a su hermano Fidel, quien gobernó sin interrupciones desde la revolución de 1959.

“Queremos ser una Iglesia comprometida con la vida, la cultura, la sociedad, no ‘borrándonos’ sino caminando con nuestros hermanos, todos juntos, sirviendo, ayudando”, agregó el primer Papa latinoamericano.

Opositores al Gobierno comunista de la isla no estaban muy felices con los discursos del Papa, sobre todo luego de que decenas de ellos fueron detenidos por agentes de seguridad del Estado para impedirles llegar a los eventos religiosos, según denuncias de grupos disidentes.

“Desde ayer en la noche y hasta hoy en la mañana, alrededor de 50 ó 60 opositores han sido detenidos en Santiago de Cuba, incluyendo a algunos que salieron para El Cobre”, dijo a Reuters José Ferrer, dirigente de la Unión Patriótica Cubana (Unpacu).

Situaciones similares ocurrieron en La Habana y Holguín en los días previos, señalaron otros grupos disidentes.

El Gobierno cubano no hizo comentarios acerca de estas denuncias.

El embargo, pendiente

El Papa partirá después del mediodía a Washington para entrevistarse el miércoles con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien junto a Castro sorprendieron al mundo en diciembre al anunciar el restablecimiento de las relaciones tras décadas de hostilidades.

No obstante, el Gobierno cubano ha aclarado que la reconciliación no será tal hasta que Estados Unidos no levante el embargo económico que pesa sobre la isla desde 1962, una decisión que está en manos del Congreso en Washington.

En la Virgen del Cobre muchos cubanos consideraban que el Papa había hecho mucho por Cuba al oficiar como mediador.

“Le agradecemos por todo, ese es el sentimiento de la mayoría. Lo mejor que ha hecho es haber ayudado a las relaciones entre Cuba y Estados Unidos”, dijo Miguel Govea, de 80 años, ubicado en una calle por donde Francisco pasó en el papamóvil para dirigirse a la catedral.

Aunque algunos aún esperan que hable del embargo.

“Quizá hable de eso en Estados Unidos. Sería mejor, ¿no? En pleno corazón del imperio”, dijo Rubén Cabrera, un estudiante de medicina de 24 años mientras aguardaba el último acto del Papa en la isla que será la bendición de la ciudad desde el exterior de la catedral de Santiago de Cuba.

Durante su estancia de dos noches en La Habana, Francisco celebró una multitudinaria misa en la Plaza de la Revolución, se reunió con el líder histórico Fidel Castro, intercambió presentes tanto con él como con su hermano, el presidente Raúl, y departió con religiosos y jóvenes.

En Estados Unidos, el Papa participará en la Asamblea de Naciones Unidas, visitará el Congreso y una prisión, tendrá encuentros con inmigrantes y liderará el VIII Encuentro Mundial de las Familias.

Raúl Castro también irá por primera vez a la Asamblea de la ONU, que se celebrará la próxima semana.

Por Diego Oré y Philip Pullella/Reuters