Jorge Millán: Teoría de colas y madurismo ¿Pabellón criollo o piedra fritas?

thumbnailjorgemillanCuando Karl Marx simplificó la lucha histórica de clases sociales, que él consideraba habían marcado el desarrollo de la civilización humana de su época entre burgueses y proletarios, jamás pensó que su capacidad analítica y su herramienta infalible: La dialéctica, fueran a engendrar un binomio como Nicolás  y Diosdado, capaz de dejar en pañales sus teorías y convertir la utopía socialista en el verdadero sistema redentor de la humanidad.

Pues esas hambrunas mundiales que se pronosticaban por la capacidad generadora de miseria propia del capitalismo salvaje, y el egoísmo de los que más tienen, están pronto a ser erradicados por la Revolución Bolivariana.

Lo que empezó como una guerra económica contra el Gobierno de Nicolás Maduro ha dado pie a que ese conglomerado de “genios” que lo rodean pongan sus mentes brillantes a funcionar, dando paso a ideas geniales propias de las mentes más brillantes.?

Es así, como el gobernador de Bolívar, Rafael Rangel Gómez nos anuncia la solución al hambre que pasa nuestro pueblo y seguramente no se le estará escapando la oportunidad a Nicolás o Cabello de salir volando a la ONU, antes de que algún vivo les copie la idea, para que los países más pobres del globo terráqueo logren salir de la miseria.

Este descubrimiento tan novedoso es nada más y nada menos que cual alquimista, convertir las piedras en nuestro sustento, y para darle sabor, friéndolas, por supuesto, pareciera que el reto para estos nuevos Einstein  es lograr conseguir aceite para la nueva fritanga madurista.

La verdad que la “Revolución Madurista” no deja de sorprendernos con su desparpajo y cinismo. Han manejado el dinero suficiente para que todos los venezolanos pudiésemos comer bien, y no solo ellos, quienes se aprovechan de la posición en la que el pueblo los ha colocado para constituirse en una cúpula en donde se dan la gran vida, mientras el pueblo no puede ni tiene como subsistir.

Definitivamente el madurismo creyente que todo lo puede y que merece ser una súper clase élite, seguramente aspirará que los venezolanos los postulemos al premio Nobel de la Medicina, por esa nueva dieta para acabar con la desnutrición y la obesidad, mediante piedras y colas, superando a las mejores recetas de alimentación y ejercicios para mejorar la salud.

Pero la verdad, lo que merecen es el rechazo y repudio del pueblo venezolano. Ya quedan pocos días y los venezolanos tendrán que decidir entre un futuro donde nuestro plato típico siga siendo el pabellón criollo o el que Maduro nos depara con la piedra frita.

@jorgemillant