Obama pide unión contra la violencia armada mientras siguen tiroteos en EEUU

EFE
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El presidente de EE.UU., Barack Obama, pidió hoy a los estadounidenses que “se unan” contra la violencia armada tras reunirse con las víctimas del tiroteo de la universidad de Roseburg (Oregón) en un día en el que, además, otras dos personas murieron en episodios similares en Arizona y Texas.

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“En momentos como este, las palabras no son suficientes”, reconoció Obama después del encuentro con los familiares de las nueve personas que fallecieron y las otras nueve que resultaron heridas cuando el pasado 1 de octubre el joven Chris Harper Mercer abrió fuego en el centro de estudios superiores de Oregón.

Con el objetivo de perpetrar los asesinatos y luego quitarse la vida, Mercer, de 26 años, irrumpió con media docena de armas en el centro universitario donde estudiaba.

“Tengo obviamente sentimientos muy fuertes sobre esto”, destacó el mandatario, que dijo que Estados Unidos debe de “unirse” como país para acabar con estas tragedias y evitar que se presenten con tanta frecuencia este tipo de tiroteos masivos.

No obstante, el mandatario evitó extenderse en sus comentarios porque, según dijo, el objetivo de hoy es apoyar a las familias.

El encuentro con las víctimas duró una hora y se produjo a puerta cerrada, en el instituto de educación secundaria de la localidad de Roseburg, donde muchos jóvenes estudian para luego ingresar en el centro de estudios superiores Umpqua, donde tuvo lugar el tiroteo.

Obama aprovechó la visita para conversar con la gobernadora de Oregón, la demócrata Kate Brown, y agradecerle los recursos que el estado está poniendo a disposición de los afectados en “este momento difícil”, según indicó en un comunicado la portavoz de la Casa Blanca Brandi Hoffine.

A su llegada al aeropuerto local de Roseburg, el presidente recibió el saludo de cientos de personas que se reunieron fuera del aeródromo y en un estacionamiento cercano.

Entre los congregados para recibir a la comitiva presidencial había un nutrido grupo de vecinos que quería expresar su oposición a los esfuerzos de Obama para incrementar el control sobre la venta de armas, un debate que ha ganado fuerza tras el tiroteo masivo de la Universidad de Oregón.

“Obama vete a casa” o “zonas sin armas=zonas de matanzas” eran algunos de los mensajes de las pancartas que enarbolaron al paso del presidente los manifestantes, que también hicieron ondear banderas de Estados Unidos y pintaron una camioneta blanca con el mensaje: “Obama no”.

En las pancartas predominaban los mensajes de apoyo al alguacil del condado de Douglas, John Hanlin, fuerte defensor de las armas, que ha emergido como el antagonista del presidente Obama, quien en varias ocasiones ha reconocido que su mayor frustración como mandatario ha sido no poder ampliar el control de armas en el país.

Mientras Obama viajaba a Roseburg, hoy hubo otros dos tiroteos mortales en la Universidad del Sur de Texas (TSU), cerca de Houston, y en el campus de la Universidad del Norte de Arizona.

En Arizona, el joven Steven Jones, de 18 años, acabó con la vida de una persona e hirió a otras tres cuando abrió fuego frente a un edificio de dormitorios para estudiantes de la universidad, donde se había producido una confrontación entre dos grupos de alumnos.

Poco después, en un complejo de apartamentos cerca del campus de la Universidad del Sur de Texas (TSU), un tiroteo acabó con la vida de una persona, hirió a otra y dos personas fueron detenidas por su posible implicación en el suceso, informaron autoridades policiales.

Este tiroteo en Texas ha sido el último episodio de la violencia armada que estremece a EE.UU. y contra la que Obama trató de luchar tras la matanza de 2012 en la escuela Sandy Hook de Newtown (Connecticut), donde fueron asesinados a tiros 20 niños y 6 mujeres.

Tras la matanza de Newtown, Obama firmó 23 decretos presidenciales y, en el Congreso, se produjo un fiero debate para incrementar el control de las armas.

No obstante, los legisladores ni siquiera lograron aprobar la medida que generaba más consenso: un sistema de verificación de antecedentes para impedir que las armas llegaran a los criminales o a las personas con problemas de salud mental.

Un día antes de que Obama visitara Roseburg, los demócratas del Senado desvelaron una lista de principios para controlar la violencia armada con la que esperan romper el rechazo del Congreso, que hace dos décadas que no aprueba ninguna ley para restringir la venta de armas.

Sin embargo, en el país de la máxima libertad individual, ejemplificada con el derecho constitucional a portar armas, el horror de las masacres no parece hacer mella en los defensores de rifles y pistolas.

De hecho, según datos de la consultora Gallup, el número de estadounidenses que apuesta por mayores controles armamentísticos ha descendido dramáticamente en los últimos 24 años, pasando del 79 % en 1990 al 47 % en 2014.