Juan Pablo Guanipa: La bendita oposición

thumbnailjuanpabloguanipa¡Cuánta oposición se le ha hecho a la oposición venezolana! Las acusaciones hacia ella vienen de las filas del gobierno, lo cual es bastante lógico, pero vienen también de múltiples sectores que se encuentran en divergencia con las políticas que han llevado a este país a la crisis que vivimos, lo cual no parece tan lógico. Y no es que muchos dirigentes de la unidad democrática –prefiero llamarla así– no hayamos dado pie a las críticas que se hacen a personalidades o al colectivo. Indudablemente muchos errores hemos cometido. Algunos por nuestra propia torpeza o ambiciones y otros –hay que decirlo– por la presión de una sociedad que se ha acercado a niveles de desesperación colectiva y nos ha llevado a caídas como aquella de la no participación en las parlamentarias del 2005. Pero más allá de los deslices que siempre acompañan las actuaciones del ser humano, tenemos que creer que la gran mayoría de nuestros dirigentes están haciendo grandes esfuerzos y sacrificios para darle un rumbo distinto a esta Venezuela que hoy tenemos. Que haya uno que otro pillo, no puede servir de excusa para estigmatizar a un conglomerado que está pensando y actuando en función del país. NP

Este comentario viene a raíz las palabras que se atribuyen a Mario Vargas Llosa en entrevista con Andrés Oppenheimer, en el marco de la Asamblea Anual de la Sociedad Interamericana de Prensa realizada este mes de octubre en Charleston, Estados Unidos. Ante la pregunta de qué consejo le daría a la oposición venezolana, Vargas Llosa respondió: “No les daría consejos. Estoy admirado con la oposición venezolana. Es de un coraje extraordinario. Sus líderes están presos, les fraguan procesos, los expulsan de las cámaras donde ganaron una diputación con los votos de sus conciudadanos, los meten a la cárcel, los matan si es necesario. Y allí están, peleando con gran valentía y sin recibir el apoyo que merecerían de la opinión pública internacional. No hay que darles consejos, hay que rendirles un homenaje, porque ellos saben muy bien lo que están haciendo: defender ese pequeño espacio mínimo de libertad que queda.”

No es fácil lo que hemos vivido los venezolanos durante estos largos años. Es realmente plausible el esfuerzo que liderazgos y movimientos políticos han realizado para lograr un cambio pacífico y democrático. Hoy esa alternativa y esa unidad democrática están fortalecidas, no sólo por los garrafales errores del gobierno, sino también por su propio esfuerzo de organización signado por el trabajo, la constancia y la disciplina. Claro que hay diferencias, claro que seguimos cometiendo algunos errores, claro que a veces desviamos la atención del foco que se centra en interpretar la realidad de cada venezolano de hoy y ubicarnos en el 6 de diciembre como la fecha de inicio del cambio. Pero más allá de eso, está el trabajo que desde las bases y hasta la más alta dirigencia se está realizando para llevar todo este proceso a buen puerto.

Este gobierno, el mismo que busca la firma de un acuerdo de respeto a los resultados electorales, ha irrespetado reiteradamente el voto popular. Y a pesar de ello, este pueblo ha dado demostraciones contundentes de que no está dispuesto a amilanarse. Y por eso hemos crecido. Porque nos hemos acompañado con la gente en la calamidad que significa el día a día. Y hemos logrado que todos asumamos que la lucha, el voto, la esperanza son claves para defender nuestra libertad y garantizar un futuro mejor para esta patria que es parte fundamental de nuestra vida. Estamos cercanos –sin falsos triunfalismos– a un triunfo contundente el 6D. Es hora de que todos nos sumemos. El camino está allanado y transitamos la ruta de la victoria. Cuando ésta llegue, recibámosla como lo hacen los grandes, con humildad y con el compromiso de iniciar un proceso de cambio signado por la tolerancia, la inclusión y el amor por Venezuela.