Ana Karina García: El drama del transporte en Venezuela

thumbnailanakarinagarciaMuchas veces, los venezolanos no entendemos las consecuencias de que un sector en específico se vea afectado por la crisis que ha desarrollado este régimen en nuestro país, ya que se ve de forma aislada y hasta que no se toma una acción masiva de protesta no necesariamente altera su vida diaria. Ahora bien, la realidad es que cada sector que hace vida en nuestro país es parte de un ecosistema que si no hace simbiosis perfecta afecta la vida de todos los venezolanos.

Hoy hablamos de la crisis que viven los transportistas, de cómo nos afecta, y de como se vive en los terminales y aeropuertos de nuestro país, desde el punto de vista de quien vive del transporte y de quienes lo usamos como servicio en nuestra vida. Además de lo anterior tenemos que recordar que muchos de los usuarios son padres, madres, hermanos, hijos, por lo que se ve afectado un núcleo familiar completo en cada una de las consecuencias de la crisis que viven los transportistas de nuestro país.

La realidad es que más del 50% de las unidades de transporte terrestre y aéreas de nuestro país sufren de alguna deficiencia por la falta de respuestas, o insumos necesarios para el mantenimiento de los mismos; muchos no entenderán porque meto en el mismo saco el transporte aéreo y el terrestre, pero hoy en este punto ambos están al mismo nivel de crisis, con muchos problemas similares, y alguno que otros distintos, pero al final pensar viajar o moverse para cualquier lugar en nuestro país es una odisea y una racha de suerte.

Comencemos por lo dificultoso que es conseguir un boleto de bus o de avión, bueno y no hablemos de lo caro que es comprarlo, si se consigue, pero porque se ha convertido esto en un dolor de cabeza para los venezolanos, y es por lo que explicábamos anteriormente porque como han monopolizado los productos en manos del estado, ha puesto trabas para la importación de otros países, cada día tenemos menos unidades y más demanda, pero ahora a esto sumemos lo que implica asumir el riesgo de viajar en una unidad que probablemente tenga alguna necesidad de ser reparada, lo que pone en peligro la vida de nuestros conductores o pilotos, además eso retrasa horas y horas las salidas de los viajes, por lo que puedes estar 5-6 horas en un terminal o aeropuerto pasando roncha y rabia.

En el caso de los buses, lidian con otro grave problema que es la inseguridad y el bajo salario que les corresponde a los conductores por los precios de los pasajes, que enfrentados al alto costo de la vida no representan ni siquiera una canasta básica. Recorrer cualquier carretera de nuestro país es una suerte de llegar vivo a su destino, las bandas organizadas, la falta de cumplimiento de las normativas de tránsito, la guerrilla y la mala estructura de las vías ponen en peligro la vida del conductor y sus pasajeros.

Hoy ser transportista es convertirse en un héroe anónimo en nuestra sociedad, es tratar de sobrevivir en tiempos de tiranía y ser ciudadano en busca de destinos en Venezuela es convertirte en un fiel amante y creyente de la resistencia y el futuro.

El 6 de diciembre tenemos la oportunidad de un cambio, de transformar realidades, pero para eso debemos trabajar juntos, de la mano: jóvenes, empresarios, transportistas, trabajadores informales, partidos políticos, obreros, iglesia y sociedad civil, si logramos la UNIDAD real lograremos comenzar a transitar el camino de las oportunidades y el desarrollo.