¡PATILLAZO!… Chinos chupando (estafando) a Venezuela y destrozando soberanía (traición): Contratos inflados en 234 %

¡PATILLAZO!… Chinos chupando (estafando) a Venezuela y destrozando soberanía (traición): Contratos inflados en 234 %

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CITIC CONSTRUCTION es una empresa china, propiedad del pueblo chino, pero manejada por ejecutivos que son verdaderos “aviones” a la hora de aprovecharse de las debilidades del país donde operan, por lo que ponen en duda las buenas relaciones que deberían ser marcadas por la cooperación y no por la usurería.

Se ha usado el nombre de China, como la participante en convenios, pero los convenios, más que con el Estado chino, fueron pactados por su gobierno con una vasta corporación de Beijing, CITIC Construction Co, LTD. CITIC, participa en Venezuela, en una cantidad de contratos, que se iniciaron con un contrato de viviendas suscrito en el año 2005 con el Ministerio de Vivienda y Hábitat para la construcción de 20.000 viviendas en Venezuela. El trato de CITIC con Venezuela no sería la excepción. De hecho, son diversas las cláusulas del documento que exigen como obligación la reserva de sus términos y la confidencialidad de la información que la parte china manejaba. Legalmente este contrato ha debido ser rescindido en enero del 2006.

Arranca la chupadera china: Una estafa mil millonaria

 

Sin embargo, a destiempo, se hizo una modificación en agosto del 2006, cambiando la moneda de pago a euros y a la vez elevando el precio de 950 millones de dólares a 942 millones de euros, que llevado a dólares serían 1.195 millones de dólares, una ganancia de 290 millones de dólares en 7 meses, ¡sin hacer nada!

Con un nuevo apéndice al contrato firmado 2 meses después (octubre, 2006), lo ceden a otra de las empresas de CITIC, la cual registran en Venezuela, pero irregularmente no la inscriben en el Registro Nacional de Contratistas, condición indispensable para contratar obras del estado, aún a esta fecha tal situación persiste, contrariando la legislación nacional.

Se inician trabajos en dos sitios Ciudad Tavacare en Barinas y Ciudad Arsenal en Aragua. El total de viviendas era de unas 7500.

Otro nuevo apéndice, firmado en febrero de 2009, (Addendum del contrato N°3) aumentan el monto del contrato automáticamente en un 38%, lo que lleva el contrato a 1.300 millones de euros, o sea 1.820 millones de dólares, pero a la vez incorpora como una obra “especial” una supervisión nacional representando al Ministerio que es pagada por la propia CITIC, situación totalmente irregular, además de la aplicación de una fórmula para incrementos sobre recursos y mano de obra, cuando los materiales son regulados y facilitados por el gobierno y la mano de obra está mayormente conformada por obreros chinos, que no son pagados de acuerdo a la legislación laboral.

 

Como Pedro Chang por su casa: Se comieron con lumpias las leyes venezolanas

 

Cabe señalar que a CITIC se le otorgaron prerrogativas imperiales. Por ejemplo, tanto el contrato original suscrito en 2005, como la enmienda acordada un año más tarde, concedieron a CITIC el derecho a trabajar tanto con insumos importados como con trabajadores expatriados. En cuanto a estos últimos, no había ningún límite sino la solicitud de parte del Estado venezolano de que CITIC “hiciera su mejor esfuerzo” para que el personal extranjero de las obras no superase diez por ciento del total de la fuerza de trabajo, que los chinos calcularon de 2.500 a 3.000 obreros por cada 1.000 viviendas a construir.

Era equivalente a la exhortación que, inscrita en el mismo contrato, se hacía para que no se importara más del 30 por ciento de los materiales de construcción que se utilizarían. El contrato de 2005 –cuyos términos borran con facilidad cualquier vestigio de camaradería socialista, tanto entre las partes, como con la fuerza de trabajo- estipulaba además que las importaciones efectuadas por CITIC debían ser liberadas de puertos venezolanos en un máximo de siete días y que, en aras de la prontitud, la inspección de aduanas practicada en China debía tomarse por suficiente. Como quiera que esta cláusula vulneraba la soberanía venezolana, quedó modificada en el apéndice del pacto que en 2006 se firmó: desde entonces sería necesaria también una inspección de aduanas venezolana.

Pero otras facilidades siguieron vigentes para la parte china, como la exención de diversos impuestos –incluyendo el de Valor Agregado, Sobre la Renta, y Municipales-, la instauración de un mecanismo de compensación contra la inflación, y el compromiso de la parte venezolana de agilizar la obtención de todos los permisos –laborales, ambientales, sanitarios- a los que hubiera lugar.

Venezuela tomaba cargo de la nivelación topográfica de los emplazamientos de la obra, de la dotación de seguridad y, para todos los efectos, asumía el rol de promotor inmobiliario responsable, de acuerdo a lo estipulado en el artículo 1637 del Código Civil.

Pero fue el tema laboral en el que, sin duda, los contratistas asiáticos consiguieron la oportunidad de cortar el pastel a su gusto. Obtuvieron autorización para manejar al personal no venezolano conforme a la normativa china de trabajo, en caso de que la aplicación de leyes locales en asuntos como, por ejemplo, las horas de duración de la jornada, se convirtieran en obstáculo para que la empresa cumpliera a tiempo las metas de terminación de las obras. Además, Venezuela daba permiso para que el personal de CITIC no venezolano pudiera exportar las divisas que obtuviera, como parte de sus honorarios profesionales, sin impuestos ni cortapisas.

Las concesiones en el régimen de trabajo no se agotaban allí. Se autorizó a CITIC a trabajar de noche y en fechas que estuvieran establecidas como asueto en el calendario laboral venezolano, aunque ello afectara a trabajadores nativos. El gobierno de Venezuela se comprometió a interceder ante los sindicatos locales, en caso de haber amenaza de conflicto laboral, y a obtener ante el ministerio del Trabajo –esto es, ante sí mismo- los permisos necesarios para mantener condiciones de trabajo que excedieran lo establecido en la Ley Orgánica de Trabajo (LOT) “en sus artículos 27, 199 inciso e, 210, 195, y 207 al 210”.

 

Ni a Chávez le pararon: El brutal incremento de 234 %

 

Un nuevo apéndice fue firmado en febrero de 2011, para complementar costos por Ciudad Tavacare y Arsenal, o sea sobre 7376 viviendas, cambiando de nuevo el patrón de pagos a Yuanes, aumentando el precio en 260 millones de euros para esos sitios.

El Presidente Chávez, firma un Punto de Cuenta, el día de navidad (25 diciembre de 2011), aprobando un adicional de 200 millones de dólares para los sitios de Palmasola y Arsenal y 447 millones para nuevos sitios en La Victoria y Caucagua, y estableciendo una cantidad de 1.700 millones de dólares para el sitio Fuerte Tiuna.

Así que desembolsaría 609 millones de dólares, que serían 200 para Palmasola y Arsenal, 82 millones para iniciar los sitios de La Victoria y Caucagua y 329 para Fuerte Tiuna; además de una cantidad de Bs 607 millones para pagar una fracción de contratos en moneda nacional. Las instrucciones de Chávez son tergiversadas y el tres días después (día de los inocentes), el administrador de PDVSA, solicita a FONDEN que le envíen todos esos recursos a una cuenta de PDVSA, actuando como corresponsal CITIBANK con swift al ahora intervenido Banco del Espíritu Santo (Brasil), en enero, días después le son enviados estos recursos a CITIC, como una avance, sin ningún tipo de fianza o garantía por el administrador de PDVSA. Para cubrir esta irregularidad, se hace un nuevo apéndice a finales de 2012, forjando la fecha de firma, pues esta fue efectivamente el 20 de diciembre del 2012, y la antedatean al 16 de diciembre de 2011, o sea un año antes para cubrir los entuertos financieros, como el entregarle ilegalmente a CITIC 609 millones de dólares sin ningún tipo de garantía.

Con estos montos el contrato que originalmente era de 905 millones de dólares, alcanza hoy la cantidad de $ 2,115 millones, o sea un 234 % más. El tiempo de ejecución que era de 15 meses, al momento de la contratación tiene 10 años y aún no se termina, y cada día le añaden mas costos por las fórmulas que usa CITIC.

Si le añadimos a la vez que el proyecto presenta un incremento financiero debido al diferencial cambiario, la relación de paridad entre dólares americanos y euros, genera un impacto importante en el monto del contrato, el cual no fue tomado en cuenta para autorizar otros incrementos.

 

¿Soberanía bolivariana?… una soberana burla a Venezuela

 

El caso de Fuerte Tiuna, también presenta incrementos fabulosos. Para colmo, obviando las políticas de seguridad del estado se les otorgó la construcción de las sedes de la Comandancia General de la Armada y de la Aviación, con la absoluta molestia de muchos altos oficiales, que ven con malos ojos la ejecución de estas infraestructuras militares por una empresa extranjera.

Otros contratos como el de la concesión aurífera en Guayana, la elaboración del mapa minero, que son objetados y rechazados tanto por la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales como otras Sociedades Profesionales y que de acuerdo a informantes internos: “No se conoce ejemplo alguno de nación soberana que le haya encargado a compañías de otra nación la integridad de esa actividad (…) Cada nación debe ser la que conozca más íntimamente sus recursos naturales y la que decida la forma de usarlos”, indican. Argumentando para el rechazo: “El convenio pone en riesgo altos intereses estratégicos del país, no propicia el verdadero desarrollo sustentable, va en desmedro de la calidad de la ciencia nacional y de nuestras instituciones y la utilización plena de la capacidad de los profesionales venezolanos”.

Este acuerdo no solo se firmó en abierta violación de las leyes venezolanas sino que representa otro insulto a la inteligencia y dignidad de los venezolanos, un mamotreto tipo Plan de la Patria, y un fraude/guiso colosal, a juzgar por el dinero que se le pagaría a los chinos, nada menos que $600 millones, según denuncia de profesionales venezolanos de la geología, geografía, geofísica y connotados ingenieros de mina.

El desarrollo conjunto del proyecto minero Las Cristinas, por el cual la nación enfrenta varias demandas internacionales. Convenio de participación de Citic en la empresa mixta Petro Piar, del cual ni siquiera se han realizado gestiones preliminares La construcción de plataformas petroleras para la actividad costa afuera, nada de esto se ha sabido.

Y para endulzar CITIC ofrece la colocación accionaria de empresas mixtas y venezolanas en bolsas de valores de Hong Kong.

 

Conclusiones: Estafa y traición a la patria

 

El gobierno bolivariano de Venezuela, la llamada “revolución”… 16 años de deterioro bajo la esperanza de mejores condiciones sociales para los más necesitados, al final no ha sido más que una palangana mondonguera de corrupción total.

Hablando de cambiar oro por espejitos, los chinos se han transformado en los nuevos conquistadores del país, olviden a los españoles.

Los venezolanos deben ahora enterarse que su “gobierno revolucionario”, con una inflación 2015 esperada por encima del 150 %, firma contratos con cláusulas inflacionarias en euros o dólares, donde la inflación no pasa del 5-6 %. También los venezolanos deben enterarse de que con las empresas capitalistas chinas las leyes de la nación no se cumplen. Y también deben preguntarse quién se “mojo las manos” con estos incrementos a los contratos… ¿solo los chinos?

Por un lado va el discurso y por el otro van los hechos… aquí está el ejemplo.

 

Documentos

2 Contract Agreement Between Ministry Oh Housing and Habitat and Citic Construction

3 Amendment to Contract Agreement June 2006

5 Amendment to Contract Agreement Aug 2006

6 Addendum 1 Ramon Carrizales

7 Contrato Citic Addendum 3

8 Addendum IV

9 Addendum V

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