¿Avería o atentado? Las incógnitas en torno a la tragedia del avión ruso estrellado en Egipto

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El final del avión de la compañía rusa Metrojet-Kogalim Avia que ayer se estrelló en la Península del Sinaí continúa siendo un misterio. Los familiares de las 224 personas que murieron en el siniestro demandan respuestas y, de momento, lo que llegan son mensajes contradictorios y dudas.

Son varios los elementos que invitan a dudar de la versión del fallo mecánico que las autoridades rusas se han apresurado a abrazar y que harían responsable de la catástrofe a la aerolínea. Hay indicios a favor de esa versión y también a la del atentado terrorista, por lo que la incógnita persiste.

Las autoridades egipcias se contradicen...
En un primer momento, los responsables del tráfico aéreo en Egipto informaron de que el piloto del vuelo 7K9268 había lanzado mensajes de alerta y había solicitado intentar un aterrizaje de emergencia en algún aeropuerto cercano. Sin embargo, el ministro de Aviación Civil, Hossan Kamel, compareció después para negar ese extremo y aseguró que el Airbus cayó sin previo aviso.

Y Putin reacciona de manera fulminante
Inmediatamente después de saltar la noticia, y antes incluso de que los equipos de rescate locales hubieran podido confirmar que no había supervivientes, el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenaba un comité especial de investigación por negligencia a la compañía aérea y desde Moscú comenzaba a filtrarse a las agencias internacionales que una avería era la causa más verosímil de lo ocurrido. Todos estos movimientos se producían antes de que fueran recuperadas las cajas negras del avión, elemento central e indispensable en las pesquisas de toda catástrofe aeronáutica. No está claro si fue un accidente; sí lo está que esa sería una causa mucho más fácil de gestionar para el Kremlin que la del crimen yihadista en represalia por su intervención en Siria.

La aerolínea dice que el Airbus era seguro…
La compañía francesa Airbus, que en 1997 fabricó el aparato, un A-321-200, informó en un comunicado de que este acumulaba 56.000 horas de servicio y ha enviado un equipo de expertos a colaborar en la investigación. La aerolínea que lo operaba asegura que el avión era «fiable al cien por cien» y ha resaltado que el piloto tenía 12.000 horas de vuelo de experiencia.

Pero la mujer del copiloto lo cuestiona…
Sin embargo, Natalia Trukacheva, la esposa del copiloto, Serguéi Trukachev, aseguró a la televisión estatal rusa que su marido le había dicho a su hija en conversación telefónica antes de despegar que «las condiciones técnicas del avión dejaban mucho que desear».

Vía ABC de España.