Juan Antonio Muller: ¿De dónde serán?

thumbnailjuanantoniomullerUna pregunta sobre el grupo de bribones  que por dieciséis años  se han dedicado a destruir el país, su aparato productivo , sus instituciones,  y a atropellar a los ciudadanos irrespetando sus derechos constitucionales  con la clara finalidad de mantenerse indefinidamente en el poder.

¿De dónde serán?, ¿Serán de Los Andes?, ¿Serán de Los Llanos o de la Región Oriental?  Nada que ver.  Son peones de los Castro cuyo objetivo es convertir a Venezuela en colonia de la isla  para manejar nuestro petróleo en beneficio de sus propios intereses.

Muy bien asesorados  desde La Habana  estos gobernantes pícaros, han  usufructuado los ingresos petroleros, la recaudación fiscal, los endeudamientos externos onerosos para enriquecerse y ayudar a esa nueva oligarquía clientelar que maneja las importaciones del país, el grueso del contrabando fronterizo y del narcotráfico con jugosas ganancias mal habidas.

Fidel Castro se aprovechó de su popularidad para comunizar a Cuba mediante un solo decreto. Ese decreto lo estatizó todo: fundos azucareros, agrícolas y ganaderos, siembras de tabaco, minas de cobre y de níquel, la industria, el comercio y el transporte, los servicios de electricidad y telefonía,  la TV, la radio y la prensa escrita. Unos meses después cerró las escuelas privadas y expulsó a docenas de curas y monjas.

El castro comunismo creó los CDR para espiar a los cubanos cuadra por cuadra y se estableció la libreta de racionamiento para hacer al pueblo dependiente del estado. Logró que cientos de miles de cubanos, arriesgando su vida, se lanzaran al mar buscando la libertad perdida, en otras tierras.

Se intentó replicar el modelo en otros países de América Latina, pero los movimientos subversivos  y las guerrillas entrenadas y armadas en Cuba fueron derrotadas no sin antes dejar cientos de miles de muertos y desplazados. Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Colombia, Perú, Uruguay y Argentina fueron algunos de los países que sufrieron las consecuencias de ese intervencionismo  cubano por años.

La “Comunización” de Venezuela no fue capaz de seguir los pasos rápidos y certeros de la revolución cubana. Sin embargo la hegemonía estatal, sí se ha establecido en muchos sectores de la vida nacional a través de estos años.

Se le quitó la autonomía al Banco Central de Venezuela, sin capacidad para adelantar medidas,  que controlen la liquidez monetaria, preserve el valor de nuestra moneda y asegure el adecuado nivel de nuestras reservas internacionales.  Lo convirtieron en un banco más que crea dinero inorgánico prestando recursos a empresas quebradas del estado.

Se suprimieron las funciones controladoras de la Asamblea Nacional, se prostituyó el Sistema Judicial, se convirtieron la Contraloría, la Fiscalía y el CNE en organismos al servicio del Ejecutivo Nacional y se politizaron e ideologizaron las FAN.

Se han invadido y expropiado tierras agrícolas y ganaderas, empresas productoras y distribuidoras de alimentos, fábricas de cementos,  plantas siderúrgicas, centros comerciales, edificios de apartamentos, talleres de mecánica y estacionamientos, canales de TV, emisoras de radio y medios de comunicación.  Muchas industrias  y comercios han tenido que cerrar dejando en la calle a cientos de miles de trabajadores y empleados.

El sector productivo está asfixiado por los controles de precios y ganancias  y la falta de divisas para pagar a proveedores e importar insumos y materia prima. Las inversiones se han paralizado y no se generan nuevos empleos productivos.  El sector financiero, obligado a financiar el gasto público, a través de la compra de títulos y papeles del gobierno, ve disminuida su labor de intermediación y de financiar proyectos y expansiones privadas.

El país es un caos y el grupo de bribones en vez de adoptar medidas correctivas profundiza los controles  que ahuyentan las inversiones y crean un mayor caos económico y social.  Lo que sí hemos aprendido, es que estos pícaros gobernantes,  han traicionado nuestro gentilicio. ¿De dónde serán? Compatriotas  no quedan dudas, son de La Habana, al servicio del imperialismo castrista.

Juan Antonio Muller

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