Pedro Vicente Castro Guillen: La orfandad de las familias

thumbnailpedrocastroEl drama de la orfandad de las familias no es una ocurrencia original, es una realidad que golpea a los seres humanos por todo el conjunto del planeta, sobre todo en los países asolados por las guerras y las crisis políticas y económicas del mundo subdesarrollado. Es una realidad que alude a como las familias se desintegran por el exilio y la migración causada por sociedades envueltas en conflictos violentos, acosadas por gobiernos dictatoriales o de ambición totalitaria que han hundido sus naciones en olas de violencia y sufrimientos inenarrables que obligan a cada vez mayores contingentes de personas a huir del horror en que se ha convertido su vida cotidiana.

Venezuela estuvo largo tiempo resguardada de esta amenaza, nos sentíamos orgullosos de ser receptores de población que se habían integrado sin traumas en nuestro país y que contribuían con su trabajo al desarrollo del mismo; el “portu” de la panadería o el abasto, es creo, la experiencia que mejor resumen este sentimiento de confraternidad que los venezolanos atesoramos durante mucho tiempo.

Pero esta realidad del exilio y la migración ya se ha hecho presente en Venezuela con una enorme y angustiosa fuerza que nos agobia, que nos tuerce y mortifica el alma por la sensación de abandono y soledad que nos embarga. Cada vez más son los padres que se quedan solos en el país porque sus hijos han tenido que irse en busca de mejores horizontes buscando un mejor futuro afuera que en un país que se los niega o huyendo de la inseguridad. Cada vez se habla más de la orfandad de los padres –sintagma que han sido ya legitimados por Google-, que pierden a sus hijos y como consecuencia son cada vez más los abuelos por Skype.

Este fenómeno de la migración y el exilio lo produce el hecho de la destrucción de la nación  por el chavismo. Cuando la sociedad ya no puede ser el soporte de nuestras vidas, porque la economía ha sido demolida, cuando hemos sido imposibilitados de ejercer nuestros derechos porque el régimen acabo con el sistemas de garantías constitucionales convirtiendo la Constitución en poco menos que papel mojado, porque no existe respeto a los Derechos Humanos y porque el más importante de los derechos y la más sagrada de las garantías ha desaparecido bajo el imperio del hampa, el respeto a la vida. En síntesis la sociedad ha dejado de existir de manera literal y con ella los soportes de toda vida civilizada.

La única manera de producir un cambio que revierta esta dramática situación es salir del régimen del socialismo salvaje en el siglo XXI. Sólo el regreso a un sistema democrático republicano que nos permita recuperar un régimen de garantías institucionales, puede detener esta situación y en parte revertirla. Para ello debemos hacer del 6D un momento de corte que habilite el cambio a partir de la victoria electoral opositora, que sea una manifestación contundente del hartazgo que siente el país frente a esta tragedia llamada chavismo.

Pedro Vicente Castro Guillen                    @pedrovcastrog