Desabastecimiento y colas se agudizan por la poca actividad de Puerto Cabello

 REUTERS/Carlos Garcia Rawlins
REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

Es jueves 29 de octubre y en las afueras de la puerta 7 acaba de terminar una protesta de trabajadores de Bolipuertos. Exigen al gobierno que los incluyan en el aumento de 30% que han dado a otros empleados públicos y de empresas como Pdvsa. Los ánimos se tornan más exaltados en la medida en que enumeran las condiciones para la firma del contrato colectivo vencido hace más de cuatro años. A menos de una cuadra, una patrulla del Sebin monitorea la situación. Al concluir la protesta, también se retiran y el puerto por el que llega 70% de lo que consumen los venezolanos vuelve a quedar en el sopor de la inactividad.

En el interior de los muelles el panorama es similar. “Aquí antes había hasta 30 buques esperando en la rada para ingresar. Asómese desde el Fortín Solano para que se dé cuenta de que hoy no hay sino 10. Esto es parte de la crisis, ya no vienen tantos barcos como antes. La mayor cantidad de cargas que están llegando son alimentos comprados por el gobierno”, dijo un trabajador que lleva 15 años en el puerto y que pidió mantener en reserva su nombre.

Pese a las compras que ha hecho el gobierno en los últimos meses en la víspera de las elecciones del 6-D, la caída general de la actividad portuaria que comenzó en 2013 se ha ido acelerando. Las enormes grúas, remolcadores y gandolas detenidas, que hacen posible el complejo juego de Tetris que es un puerto, lucen como un monumento a una economía paralizada.

De acuerdo con los reportes de Bolivariana de Puertos y cifras de empresas navieras y aduanales de Puerto Cabello, entre junio y septiembre llegaron 1 millón de toneladas de alimentos como arroz, azúcar, maíz, trigo, harina de soya, pollo, leche, aceite de soya, carne, café, margarina, caraotas, frijoles, aceite refinado. Todos son productos por los que los venezolanos siguen haciendo colas en los supermercados. Si se divide el cargamento de cuatro meses entre la población del país alcanza para 36 kilos de comida por cada venezolanos. También ha llegado whisky, 2.540 toneladas de pernil y otros productos navideños. Casi toda la mercancía ha sido consignada a la Corporación de Abastecimientos y Servicios Agrícolas, CASA y otros entes adscritos al Ministerio de Alimentación. Además, a través de Corpovex, el gobierno ha traído en los últimos meses materiales para la Gran Misión Vivienda Venezuela para empujar la meta de 1 millón de apartamentos entregados, por cuyo incumplimiento el presidente Nicolás Maduro ofreció sacrificar su bigote. En octubre, Bolipuertos reportó la llegada de 250.000 toneladas más de productos. Esta semana llegaron 30.000 toneladas de azúcar de Brasil y otra carga similar de maíz de México.

“Venezuela, en un año económico difícil como este 2015, importa para su economía algo más de 30 millardos de dólares. En un año de actividad a buen ritmo, se puede importar $40 millardos a $45 millardos”, aseguró Maduro esta semana.

Pese al optimismo del jefe de Estado, el presidente de la Cámara de Comercio de Puerto Cabello, Félix Jiménez, señala que la actividad portuaria en ese terminal descendió de 2013 a 2014 en 35%, mientras que este año en comparación con el año pasado, y hasta el cierre de septiembre, la caída se ubicó en 45%. La reducción se nota en el puerto y en los establecimientos comerciales, y difícilmente pueda cambiar cuando faltan 28 días para las elecciones legislativas. Parece que el tímido Dakazo que corre por las calles no soporta el llamado de hace dos años de vaciar los anaqueles.

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