Rusia confirma que una bomba hizo caer el avión ruso en Egipto

Rusia confirma que una bomba hizo caer el avión ruso en Egipto

A military investigator from Russia stands near the debris of a Russian airliner at its crash site at the Hassana area in Arish city, north Egypt, November 1, 2015. Egyptian authorities have detained two employees of Sharm al-Sheikh airport in connection with the downing of a Russian jet on October 31, killing all 224 people on board, two security officials said on November 17, 2015. Picture taken November 1, 2015. REUTERS/Mohamed Abd El Ghany
REUTERS/Mohamed Abd El Ghany

 

Rusia confirmó este martes que la caída de un avión ruso en el Sinaí egipcio el 31 de octubre fue provocada por una bomba, prometió “castigar” a los responsables y anunció que intensificará los bombardeos en Siria.

 

Los servicios secretos rusos prometieron una recompensa de 50 millones de dólares a quién ayude a “identificar a los terroristas”, indicó un comunicado del FSB (ex KGB) publicado el martes.

Durante una reunión de madrugada en el Kremlin con el presidente Vladimir Putin, el jefe de los servicios secretos rusos (FSB), Alexandre Bortnikov calificó de “atentado” la caída del avión en la península egipcia del Sinaí, en el que murieron 224 personas.

“Durante el vuelo, se activó un artefacto explosivo artesanal de una potencia equivalente a 1 kilo de TNT”, según el jefe del FSB.

“En consecuencia, el avión se desintegró en el aire, lo que explica por qué había partes del fuselaje en un radio muy amplio”, añadió.

El atentado fue reivindicado enseguida por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) pero hasta ahora Rusia había puesto en duda la tesis del atentado, que sí apoyaban Estados Unidos y Reino Unido.

Tras la confirmación de sus servicios secretos, Putin prometió encontrar a los culpables.

“No vamos a secar nuestras lágrimas. Esto nos marcará para siempre. Pero esto no nos impedirá encontrar y castigar a los criminales”, dijo. “Tenemos que hacerlo rápido, identificarlos (…) Vamos a encontrarlos en cualquier lugar del planeta y les castigaremos”, afirmó.

“La acción militar de nuestra aviación en Siria no sólo tiene que continuar sino que hay que intensificarla para que los criminales se den cuenta de que el castigo es inevitable”, afirmó.

– Unir esfuerzos –

El accidente del Airbus A321 de la compañía rusa Metrojet que iba de Sharm el Sheij, una localidad muy turística de la península egipcia del Sinaí, en dirección a San Peterbusrgo, es la peor catástrofe aérea de la historia del país y el peor atentado contra rusos en los últimos diez años.

Tras el atentado, Rusia suspendió todos los vuelos hacia Egipto y prohibió a la compañía egipcia Egypt Air volar a Rusia. Además evacuó a 80.000 turistas que todavía estaban en el país.

El anuncio del Kremlin se produce  cuatro días después de los atentados de París, también reivindicados por el EI, que dejaron 129 muertos y más de 350 heridos.

Tras los atentados, el ejército francés lanzó bombardeos contra Raqa, el principal feudo del Estado Islámico en Siria, y destruyó uno de sus cuarteles generales y un campo de entrenamiento, indicó el primer ministro francés Manuel Valls que pidió “movilizar a la comunidad internacional” para continuar con la ofensiva.

Por su parte el presidente francés François Hollande anunció querer “unir” la acción de las fuerzas francesas con las de Rusia y Estados Unidos en la lucha contra el EI y tiene previsto reunirse con Putin en Moscú la semana que viene.

El presidente ruso ya había pedido el lunes “unir esfuerzos en la lucha contra el mal, contra el terrorismo” en Antalya (Turquía), donde participaba en la cumbre del G20,

Des finales de septiembre Rusia están llevando a cabo ataques aéreos casi a diario en Siria a petición del régimen del presidente Bashar Al Asad.

Rusia afirma que sus ataques van dirigidos principalmente contra el EI y el Frente al Nosra, un grupo yihadista afiliado a Al Qaida, pero Estados Unidos acusa a los rusos de atacar principalmente a los rebeldes sirios, en particular al llamado Ejercito Sirio Libre.

por Anaïs LLOBET/AFP

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