Estudiantes ven lejos la oportunidad de empleo

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Muchos jóvenes escogieron, hace tres o cuatro años, estudiar una carrera universitaria en el estado Anzoátegui con expectativas de construir un mejor país, trabajar en empresas internacionales y formar una familia, después de tener su título en la mano. Diario El Tiempo

Esas aspiraciones para muchos de ellos se han convertido en dudas, decepciones y hasta temor.

Luis Guerra, estudiante de la Universidad de Oriente (UDO), expresó que cumplir las exigencias académicas es casi imposible por el costo de las cosas en este momento.

Refirió que una copia vale Bs 20 y una impresión Bs 40.

La misma opinión compartió Génesis Bruges, cursante del octavo semestre de Ingeniería de Sistemas en el Instituto Politécnico Santiago Mariño, en Barcelona.

Contó que muchos graduados en su carrera trabajan en atención al público en cualquier compañía, por lo que ella duda que pueda ejercer en su ramo.

Carolina Cupare estudia Relaciones Industriales en el Instituto Universitario de Tecnología Henry Pittier, situado en Puerto La Cruz. Dijo que lamenta que las buenas calificaciones actualmente no sean valoradas como en épocas anteriores.

Comentó que no será fácil contar con un empleo al terminar sus materias, porque la mayoría de las empresas solicitan personal con cinco años de experiencia, lo que implica menos oportunidades para los recién graduados.

Cambios

El estudiante de Ingeniería Industrial de la Universidad Santa María, Núcleo Oriente, Jesús Franco, piensa que el cambio en la Asamblea Nacional el próximo 6 de diciembre será la esperanza para que Venezuela salga a flote”.

A sus 21 años, piensa que cuando se gradúe optará por un cargo de profesor universitario para complementar el ejercicio de su carrera y generar ingresos que lo ayuden a sobrevivir ante “la crisis económica”.

El bachiller Carlos Ruiz refirió que decidió congelar sus estudios de Construcción Civil hace año y medio y prefirió trabajar por su cuenta. Considera que obtiene mejores ingresos que personas que tienen hasta tres carreras universitarias.

“No me siento orgulloso de no estudiar y tener un buen salario, porque quienes son profesionales me llevan ventaja. El conocimiento siempre será más importante que muchas cosas, pero por los momentos en este país eso no aplica”.

Manuel Hurtado, estudiante del Santiago Mariño, señaló que casi mensualmente cierran las puertas de las compañías tanto públicas como privadas donde podría desempeñarse.
Mencionó que planea unirse al negocio de sus padres de ventas y reparaciones de material de calzado, porque allí obtendría una mejor remuneración que con un empleo como ingeniero.