La frontera se ha convertido en un pueblo fantasma por el cierre

La frontera se ha convertido en un pueblo fantasma por el cierre

 (Foto Reuters)
(Foto Reuters)

“Con sus calles desoladas, sus comercios cerrados y el parque industrial casi totalmente paralizado, la frontera de San Antonio y Ureña parece un pueblo fantasma, como los que se ven en las historias del oeste americano”, publica La Opinión.

Quien así se expresa es Isabel Castillo, presidenta de la Cámara de Comercio de San Antonio, al referirse a la situación fronteriza luego de cumplirse tres meses del cierre total de los pasos binacionales y de la aplicación de un Estado de Excepción, en 10 municipios de la entidad tachirense, la mayoría de los cuales integran la franja binacional.

Sostiene que pese a los anuncios gubernamentales, los habitantes de estas poblaciones padecen ahora más que nunca de escasez, desempleo e inseguridad.





“Lo que hace 10 años y más estuvo catalogado como el corredor fronterizo más dinámico de América Latina, se ha convertido en la menos activa de todo el continente”, dijo al tiempo de acotar que “las medidas aplicadas de manera inconsulta y unilateral por el gobierno de Venezuela, han traído la destrucción de todo el aparato productivo de esta zona de frontera”.

Total incertidumbre

De acuerdo con las cifras que presenta Castillo, el 70% de los establecimientos comerciales han cerrado sus santamaría y la casi totalidad de ellos se ha visto en la obligación de despedir a sus empleados producto de la total caída en las ventas.

“Hay una total incertidumbre, pues no sabemos si el próximo año esos comercios podrán abrir nuevamente, debido a que no cuentan con inventario para ofrecer al público, pues han agotado lo poco que les quedaba de años pasados”.

En cuanto al sector industrial, Castillo refiere que “un 80% de la industria radicada en San Antonio y Ureña ha paralizado su maquinaria, y el 20% que aún está medianamente operativa, está haciendo milagros para conseguir los insumos que necesitan para trabajar, pues incluso el traslado de mercancías desde otros estados de Venezuela hacia la frontera se ha complicado debido a los fuertes controles y restricciones, que se incrementaron luego del Decreto de Excepción”.

Toque de queda

Castillo asegura que en la frontera hay un “toque de queda” pero no decretado por el gobierno, ni contemplado como parte del Estado de Excepción vigente o la aplicación de los operativos de OLP; sino, por el contrario, implementado a fuerza de arrebatones y disparos por parte de la delincuencia.

“El gobierno dice que los índices de inseguridad se han reducido casi al 100% en los municipios de frontera, pero la verdad es que el papel aguanta todo, y quienes vivimos en la frontera sabemos que aquí hay un toque de queda ‘no decretado’ después de las 7:00 de la noche”.

Refiere Castillo que los hurtos y atracos son comunes casi a cualquier hora, pero se incrementan de manera sustancial al caer la noche, en parte por el poco movimiento que hay en las calles.

“La gente teme transitar por esas calles desoladas en las que no se ve ni un alma, pero en las que a la vuelta de cualquier esquina pueden apuntarte con un arma para quitarte lo poco que posees”, dijo al tiempo de agregar que “de nada ha valido esa presencia militar masiva, pues los uniformados se dedican a revisar documentos a la gente de bien, mientras en los barrios y en las trochas se oyen las ráfagas de disparos, roban a la gente en las calles y ellos ni se dan por enterados”.

Aunado a ello asegura que la corrupción ha aumentado en la zona, y ahora se ha conformado una nueva mafia que permite el paso de mercancías por las trochas en horas nocturnas. “Esto ha sido reconocido por el alto mando militar del estado y por el propio gobernador, pero nada se ha hecho para solucionarlo y por el contrario, el cobro de vacuna para pasar por las trochas cada vez es mayor”, afirmó.