Gustavo Azócar Alcalá: La guerra de las flores

thumbnailgustavoazocarGuerra económica. Guerra mediática. Guerra asimétrica. Guerra de guerrillas. Guerra de todo el pueblo. Guerra popular prolongada. Guerra anti imperialista. Guerra de cuarta y quinta generación. Nicolás Maduro ha hablado en poco más de dos años de casi todas las guerras habidas y por haber. Pero hay una guerra que nunca menciona: la Guerra de las Flores. Esa que desde hace unos cuantos meses se viene librando en el interior de su propio gobierno.

La Guerra de las Flores tiene a dos grandes protagonistas: en una esquina está la Primera Combatiente, y en la otra esquina está el llamado Número Dos. Nicolás Maduro se encuentra en el medio, pero no precisamente haciendo el papel de árbitro. Maduro, evidentemente, apoya a su mujer, pero lo hace con disimulo, como quien quiere y no quiere la cosa, porque sabe que el caballero al que se está enfrentando es de armas tomar y tiene mucho poder de fuego.

La reciente detención en Puerto Príncipe, de los jóvenes Efraín Campo Flores y Franqui Francisco Flores, es un nuevo capítulo en la Guerra de las Flores. Todo parece indicar que la captura de los primos Flores, cuando negociaban un cargamento de drogas en Haití, fue una operación montada para dar un golpe bajo a la mujer que desde hace dos años ha venido aglutinando más y más poder en Venezuela. La Primera Combatiente, nadie lo niega, ha logrado controlar, desde finales de de abril de 2013, importantes cargos en la administración pública nacional, lo que le ha permitido aumentar su radio de influencia en la toma de decisiones.

Sus últimas dos grandes jugadas fueron la de postularse como candidata a la Asamblea Nacional (lo hizo pensando en asumir otra vez la presidencia de ese organismo) y la jubilación de 18 magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, instancia en la que con toda seguridad, piensa incorporar a jueces que sean de su plena confianza para lograr el control total y absoluto del máximo órgano administrador de justicia en el país.

La Primera Combatiente juega duro: su postulación como candidata a la Asamblea Nacional encendió las alarmas en el sector que domina el Número Dos. Cabello sabe que la esposa de Maduro no tiene pensado meterse en el parlamento para ser una segundona. La mujer quiere ocupar, una vez más, el cargo que ya tuvo hace algún tiempo. Claro, para ello primero tendría que ocurrir que el PSUV gane la mayoría en la AN y todo parece indicar (todas las encuestas así lo dicen) que eso no va a suceder el 6 de diciembre.

La estrategia de modificar la conformación del Tribunal Supremo de Justicia, tiene entre sus principales propulsoras a la Primera Combatiente. La esposa del ex chofer del Metro de Caracas sabe que el único muro de contención que le quedará a la revolución, después de los catastróficos resultados del 6D, será el TSJ, cuyos magistrados tendrán la misión de bloquear todas y cada una de las iniciativas de la nueva Asamblea Nacional. Pero eso no es todo: el TSJ también se encargará de resolver quien se queda en Miraflores ante un escenario de ausencia temporal o de ausencia absoluta por parte de Maduro.

El Número Dos también sabe jugar duro: el militar logró cuadrar una reunión con Thomas Shannon, Consejero para Asuntos de América Latina del Departamento de Estado de EEUU, en Puerto Príncipe, junto al Presidente de Haití, para contrarrestar la campaña que lo ubica como uno de los principales jefes del tráfico de drogas en Venezuela. Semanas antes ya había logrado que Raúl Castro lo recibiera en La Habana para hablar de tú a tú sobre sus grandes diferencias con Maduro y su combo.

Hay fuertes sospechas de que la entrega de los sobrinos Flores pudo haber sido una obra maestra del Número Dos. Desde hace poco más de un año, los organismos anti narcóticos de EEUU estuvieron hablando del Número Dos como el gran jefe del cartel de la droga en Venezuela. Pero desde hace una semana, tras la captura de Efraín y Francisco Flores, la atención de la DEA y los fiscales anti drogas de USA, parece haberse desviado hacia la familia presidencial venezolana.

El plan del Número Dos mostró las costuras luego que él mismo reconociera públicamente que los dos detenidos en Puerto Príncipe por parte de agentes de la DEA, eran familiares de la Primera Combatiente. Todo el gobierno estaba tratando de no hablar del asunto, los propagandistas del canal 8 y de otros medios de comunicación aplicaron un cerco mediático para que nadie se enterara de la vaina, y viene este carajo y lo admite en un canal de televisión a mediodía. Llama la atención que nadie del gobierno ha reclamado algo al Presidente de Haití.

La Primera Combatiente ha acusado el golpe. Sus asesores le han recomendado no hablar del tema para no darle más volumen al peo. La Sala Situacional pidió mantener el bajo perfil para tratar de minimizar el daño colateral que el caso podría provocar en las elecciones parlamentarias. La esposa de Maduro tendrá que esperar obligatoriamente después del 6D para llevar a cabo su plan de contra ataque.

Pero anótenlo: el carajazo contra el primer anillo del Número Dos viene en camino. La esposa de Maduro no se va a quedar con esa. Los primeros enfrentamientos entre ambos contendientes comenzaron con la destitución de Miguel Rodríguez Torres. Luego vino la deserción de Leamsy Salazar y sus contundentes declaraciones ante fiscales de EEUU acusando al Número Dos de sus presuntos negocios con la droga. El Número Dos aceptó la salida de Rodríguez, pero luego pidió tres nuevos cargos: el ministerio de turismo para su esposa y el de energía eléctrica para uno de sus panas. A su hermano también le dieron otro despacho.

La Guerra de las Flores pica y se extiende. La pelea, evidentemente, es para ver quién se queda con el coroto cuando caiga Maduro. La Primera Combatiente sabe que las cosas no están bien y avizora un escenario complicado, que podría concluir en un referendo revocatorio. Ante esa posibilidad, la dama de hierro aceptaría gustosamente asumir la candidatura presidencial del PSUV, para tratar de recomponer lo que descompuso su marido.

El Número Dos tampoco se queda muy atrás. El militar sabe que el gobierno se está hundiendo y que el único bastión que le queda a la revolución es la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, cuyos altos mandos le obedecen a él. Los militares, sobre todo los que participaron en los golpes de estado del año 92, responsabilizan a Maduro por la debacle en la que se encuentra sumido el proceso revolucionario. La cúpula militar considera que la revolución (y los grandes negocios) no puede continuar en manos de un civil, y están convencidos de que lo mejor es que un militar vuelva a tomar las riendas del poder en Venezuela. Esos militares, evidentemente, jamás aceptarían a la Primera Combatiente como General en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Así las cosas, la Guerra de las Flores sigue su curso. Mientras el mundo entero observa, en tiempo real, el desarrollo de la Tercera Guerra Mundial, donde cinco potencias luchan unidas para aniquilar al autodenominado Estado Islámico y toda su barbarie terrorista, los venezolanos presenciamos el desarrollo, en paralelo, de una guerra por el poder por parte de dos grandes actores del oficialismo.

Al momento de redactar estas líneas, la guerra va dos a cero a favor del Número Dos. Efraín y Franqui eran dos alfiles en el equipo de la esposa del Presidente. Pero esas cifras podrían cambiar de un momento a otro, tan pronto la Primera Combatiente ejecute su próxima jugada. ¿Quién de los dos ganará?