Judith Sukerman: Maduro se irá a la calle

thumbnailjudithsukermanTodas las encuestadoras serias del país, incluso en aquellas cuyos resultados siempre vaticinaban el triunfo del oficialismo, están reflejando una victoria contundente de la oposición este 6 de Diciembre. Si damos por ciertas las palabras de Maduro, ese resultado electoral hará que él y sus enchufados salgan para las calles, no sabemos si a celebrar junto a nosotros, es decir, la gran mayoría de venezolanos el comienzo del cambio que reclama el país o a evidenciar con sus propios ojos el deterioro que su gobierno ha producido en nuestra calidad de vida

Maduro y sus enchufados hace mucho tiempo que no hacen visitas sorpresas a hospitales públicos, escuelas o mercados. No caminan por las calles de nuestros barrios, ni siquiera las recorren en carro sin estar rodeados de una gran cantidad de escoltas y mucho menos son capaces de asistir a un estadio o cualquier sitio donde se concentren ciudadanos que no hayan sido previa y cuidadosamente seleccionados y adoctrinados para asistir a un espacio controlado donde estarán a una distancia prudencial del presidente.

El alejamiento de Maduro con los ciudadanos es tal que aún en esas movilizaciones dirigidas, hemos visto a personas desesperadas por ser atendidas, tener que recurrir a métodos poco convencionales, como el de lanzarle un mango con un mensaje escrito en su concha, para poder ser escuchadas.

Después del 6 de Diciembre, si es que Maduro es capaz de cumplir con su palabra, descubrirá que las colas en los mercados se deben a la escasez, que en las farmacias no hay medicamentos y que las madres tienen que hacer maromas para conseguir leches y pañales. Que no hay guerra económica sino ausencia de políticas públicas para favorecer la producción nacional. En las calles de Venezuela, reconocerá un deterioro en su infraestructura por falta de mantenimiento, que se refleja en vías intransitables y oscuras, fallas en la calidad y cantidad en el suministro agua potable, oficinas públicas sin materiales para cumplir con sus labores, hospitales sin insumos, escuelas tan deterioradas que significan un peligro para los niños que acuden a ellas, entre otras muchas fallas.

En Venezuela, como acaba de pasar en Argentina, el miedo ha dado paso a la esperanza, los ciudadanos hemos decidido ser los protagonistas de nuestro destino y el intimidante discurso presidencial solo alimenta las ganas de que llegue pronto ese maravilloso día 6 de Diciembre, que dará paso a un amanecer de oportunidades de rencuentro, sin pandillas, ni odios.

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