Dos masacres dejan 15 muertos en Honduras

Un grupo traslada los cuerpos de hombres que fueron asesinados por jóvenes armados tras ser sacados de sus casas en en una barriada de Tegucigalpa, Honduras, el miércoles 25 de noviembre de 2015. Siete personas fueron asesinadas a tiros en un barrio conocido como el "Infiernito" en Tegucigalpa y ocho conductores de buses de pasajeros fueron asesinados en una estación de transporte en la ciudad de Choloma, próxima a San Pedro Sula en el norte del país del martes 24 de noviembre de 2015.(AP Photo/Fernando Antonio)
Un grupo traslada los cuerpos de hombres que fueron asesinados por jóvenes armados tras ser sacados de sus casas en en una barriada de Tegucigalpa, Honduras, el miércoles 25 de noviembre de 2015. Siete personas fueron asesinadas a tiros en un barrio conocido como el “Infiernito” en Tegucigalpa y ocho conductores de buses de pasajeros fueron asesinados en una estación de transporte en la ciudad de Choloma, próxima a San Pedro Sula en el norte del país del martes 24 de noviembre de 2015.(AP Photo/Fernando Antonio)

Dos masacres que en un lapso de 12 horas causaron 15 muertos en Honduras llevaron al portavoz de la policía a llorar ante las cámaras cuando la prensa local le preguntó cómo se sentía.

AP

Siete personas fueron asesinadas a tiros en un barrio conocido como el “Infiernito” en la capital del país la madrugada del martes. Ocho conductores de buses de pasajeros fueron asesinados en una estación de transporte en la ciudad de Choloma, próxima a San Pedro Sula en el norte del país la tarde del martes.

Seis de los fallecidos en Tegucigalpa fueron sacados de tres casas diferentes por jóvenes armados y trasladados a una casa diferente en la que fueron ejecutados junto a una séptima víctima que se acercó al lugar para ver qué pasaba, según explicó el portavoz de la Policía de Honduras, Comisionado Leonel Sauceda.

“Estos hechos criminales por la dinámica en las que presentan son dirigidos y cometidos por las pandillas” añadió Sauceda.

Varias mujeres lloraban alrededor del portavoz policial cuando los reporteros le preguntaron cómo se sentía. Antes de terminar secándose las lágrimas con los papeles en los que llevaba sus notas dijo: “No puedo sentir otra cosa que dolor y tristeza. Mucho pesar por lo ocurrido.

Todos los policías luchamos por el bien y duele cuando uno ve estas escenas, estos momentos. Es un dolor de sensibilidad, que inspira para seguir haciendo el bien. No es tiempo de desvanecer sino de seguir luchando por el bien de Honduras, por estas familias que sufren”.

Las pandillas se enfrentan por el control de zonas en las que venden drogas y cobran extorsiones a comercios y casas particulares.

El lugar de los hechos es una zona marginal. De difícil y peligroso acceso, con casas de madera que cuelgan inestables de una quebrada sobre un río y no se distinguen entre la vegetación.

El Comisionado Sauceda, que rompió a llorar ante las cámaras de televisión mostró también un muñeco de vudú atravesado por agujas y con una foto de su rostro.

“Escrito está en la biblia que no es con armas sino con el espíritu de Dios que seguiremos en la tendencia de reducción de homicidios. Con la determinación que Dios pone en las autoridades Dios dará la victoria a esta nación”, dijo.

La otra masacre tuvo lugar también el martes en Choloma, un municipio conurbado con San Pedro Sula, la capital económica del país. Seis personas con chalecos antibalas, pasamontañas y armas largas se bajaron de una camioneta en la terminal de autobuses de la ciudad y ejecutaron uno a uno a ocho conductores que se encontraban fuera de sus unidades de transporte, según informó el jefe regional de policía.

La policía detuvo a un joven como sospechoso de participar en el ataque.

“Hasta el momento no sabemos quién cometió el atentado pero tenemos una recompensa para quien pueda darnos información sobre los hechores del crimen”, dijo Jorge Rodríguez, portavoz de la policía en el norte del país.

Geovanny Dubón, Director General del transporte, dijo que “esto debería ser tipificado como terrorismo” y dijo que sería necesario “implementar medidas como el botón del pánico y la instalación de cámaras en todos los buses”.

Los asesinatos de conductores de autobús y taxistas son habituales en Honduras y casi siempre están vinculados al cobro de la extorsión por parte de alguna de la media docena de pandillas que operan el país. Casi todos los conductores deben pagar una cantidad de dinero semanal a una o varias de las pandillas. Faltar al pago suele tener como consecuencia la ejecución.

El funcionario reclamó que se apruebe una ley para que deje de existir dinero circulante en los bolsillos de los conductores a través de la implementación de un pago con tarjeta y propuso más medidas para combatir el cobro.

En 2014 murieron asesinados 174 conductores de transporte público en el país. Según datos del Comisionado Nacional de Derechos Humanos, en los tres primeros meses de 2015 fueron asesinados 34.

Según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional, en lo que va de 2015 el índice de homicidios del país ha disminuido un 13% y se situaría en torno a 45 homicidios por cada 100.000 habitantes cuando en 2011 alcanzó 91 homicidios por cada 100.000 habitantes.