Todas las firmas encuestadoras dan por perdedor al chavismo en los comicios del 6 de diciembre

Todas las firmas encuestadoras dan por perdedor al chavismo en los comicios del 6 de diciembre

A woman arranges documents at a campaign office of Venezuela's United Socialist Party (PSUV) in front of mural depicting Venezuela's President Nicolas Maduro and late Venezuelan President Hugo Chavez, in Santa Rita, in the state of Barinas, November 19, 2015. Venezuela's United Socialist Party is ailing ahead of a Dec. 6 legislative election, including in Sabaneta, late leader Hugo Chavez's sleepy hometown in the middle of the country's agricultural heartland. Picture taken November 19, 2015. REUTERS/Marco Bello. FOR EDITORIAL USE ONLY. NO RESALES. NO ARCHIVE.

simulacro psuv tachira

 

Las elecciones parlamentarias que se celebrarán el próximo domingo en Venezuela ponen en juego mucho más que la mera escogencia de los 167 diputados que integrarán la Asamblea Nacional por los próximos cinco años.

Por Valentina Lares Martiz | El Tiempo (Colombia)

A solo una semana de celebrarse, y con el inquietante precedente del asesinato en Guárico del líder opositor Luis Manuel Díaz en un acto en el que asistía la esposa del condenado líder opositor Leopoldo López, –quien además denunció que la quieren matar–, el país se debate entre la posibilidad de abrir un espacio al cambio –lo cual ocurriría si la oposición obtiene al menos 84 curules– o afianzar al gobierno revolucionario con el presidente Nicolás Maduro en cabeza.

El propio discurso oficialista le ha dado ese tono plebiscitario. “Debemos ganar el 6-D para consolidar al hermano Nicolás Maduro en la Presidencia de la República”, ha dicho varias veces el actual presidente del parlamento –y número dos del Gobierno–, Diosdado Cabello. También el propio mandatario ha dicho: “Tenemos que ganar como sea”, y aseguró que, de perder, gobernaría con una coalición “cívico militar”, dejando claro que una victoria opositora pondría en peligro la continuidad de la revolución bolivariana.

Incluso, algunos chavistas que se han distanciado del gobierno de Maduro, como la exministra Ana Elisa Osorio, han dicho que sería lógico que renunciara todo el gabinete en caso de que perdiera la elección. (Lea también: Alarma por violencia en campaña en Venezuela)

A la oposición le ha favorecido ese carácter plebiscitario, pues además de tratar de refrescar el panorama político con un mensaje de cambio, no reniega de las ventajas que le supone el “voto castigo”. “Los descontentos (por la situación del país) votan más que los contentos y hay mucho entusiasmo en la oposición”, aseguró esta misma semana el analista Óscar Schemel, director de la encuestadora Hinterlaces.

Un entusiasmo que respaldan las encuestas y que pone a la oposición a correr la recta final de las parlamentarias con una ventaja histórica de entre 15 y 30 puntos porcentuales (la última encuesta de Datanálisis ubica la ventaja opositora a nivel nacional en 35 por ciento, y la encuestadora Ivad en 16 por ciento). Es su primer escenario favorable electoralmente en los últimos 17 años y con el que espera lograr el efecto –metafórico– de poner una mano en el pecho a la revolución. Sin embargo, en las parlamentarias la intención de voto a nivel nacional no necesariamente se traduce en la obtención de la mayoría de los escaños en la Asamblea Nacional.

Reductos chavistas

De hecho, las elecciones del 6 de diciembre son un tejido de votaciones en 87 circuitos diseñados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) para las parlamentarias del año 2009 y con las que el chavismo logró el 52 por ciento de las curules habiendo ganado solo 48 por ciento de los votos.

Un particular sistema de “sobrerrepresentación” de diputados que, según la densidad poblacional de cada circuito, le permite a una opción política colocar un diputado que los represente con 25.000 votos –por ejemplo, en el estado Amazonas, grande, pero escasamente poblado– mientras que necesita 250.000 votos para colocar un diputado en otra región como Miranda, que concentra importante número de votantes.

A pesar de este complicado sistema de distribución, las encuestas señalan que esta vez la oposición tendría chance de hacer daño al oficialismo incluso en circuitos históricamente chavistas, como la famosa ‘circunscripción 5’ del Distrito Capital, que agrupa barrios tan populosos y ‘rojos’ como Antímano, La Vega y Caricuao. Incluso en el emblemático 23 de Enero –la circunscripción 2 de Caracas–, la última encuesta de Datanálisis concluye que la oposición aventaja en intención de voto al chavismo, con 17 por ciento. (Lea también: La oposición desafía los espacios del chavismo en elecciones)

Las conclusiones de las encuestas, que además vaticinan una participación histórica capaz de superar el 70 por ciento de los 19,5 millones de votantes inscritos en el Registro Electoral, se pondrán a prueba en un ambiente difícil y muy caldeado luego del asesinato de Díaz.

También, a la usual desconfianza entre opositores y chavistas se suma que las parlamentarias no contarán con alguna misión oficial de observación electoral, sino el “acompañamiento” de algunas instituciones multilaterales como la Unasur, expresidentes como José Luis Rodríguez Zapatero, Martín Torrijos y el senador Horacio Serpa.

El Parlamento Europeo anunció su intención de enviar una delegación de 12 eurodiputados para seguir de cerca el proceso electoral a pesar de no contar con la invitación formal del CNE.

Por su parte, la opositora Mesa de Unidad Democrática se ha reservado hasta último momento los nombres de sus invitados internacionales. Tanto la oposición como el oficialismo aseguran tener listos los testigos de mesa que cuidarán la voluntad de los votantes hasta el final de la jornada en las 40.601 mesas distribuidas en todo el país.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas.

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