Orlando Viera-Blanco: La carta de Macri…

“La transición luce inevitable. Macri jugará duro con la Carta Democrática de Mercosur. Y con una nueva correlación de fuerzas en la AN, el RR será una salida plausible, incluso promovida por el chavismo…”

thumbnailorlandovierablancoMercosur cambiará radicalmente su relación con Venezuela. No solo por la elección de Mauricio Macri. Sino por el desprestigio del otro peso pesado de gran mercado del sur: Brasil/Rousseff. Los círculos comienzan a cerrarse. Y tanto a lo interno como a lo externo, en el denominado ciclo Chávez se avizora un ocaso vertiginoso. En lo internacional, la OEA (Almagro a la cabeza), la ONU y EEUU (Attorney General), se unirán a Macri y Mercosur, para ponerle nombre y apellido a lo que pasa y tenemos en el país. Y en lo nacional, el cambio va. Desde el Parlamento al RR. Nos viene un 2016 turbulento. Pero también un nuevo amanecer.

La elección de Macri en Argentina representará un giro notable tanto del país sural con Venezuela, como de toda LATAM. Argentina y Brasil lideran Mercosur. Un acuerdo de integración bilateral que nace el 30-N de 1985, con de la Declaración de Foz de Iguazú, y que se sella el 26-03-91 con la firma el Tratado de Asunción por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Posteriormente con el Protocolo de Ouro Preto, se establece un arancel externo común. Una zona libre de comercio nada desestimable que germinó una potencia económica -que incorpora a Venezuela en 2006- con un PIB de 4,58 trillones de dólares o el 82,3% del PBI de toda Sudamérica. Cubre un territorio de 13 millones de kilómetros cuadrados y cuenta con más de 275 millones de habitantes (cerca del 70% de América del Sur). Siete de cada diez sudamericanos son ciudadanos del Mercosur. Está considerado como el cuarto bloque económico del mundo en importancia y volumen de negocios, si se considera el PIB nominal producido por todo el bloque. Además de la importancia económica, Mercosur supone una relevancia estratégica y geopolítica de gran magnitud. Argentina y Brasil son miembros del exclusivo G-20. De allí que la visión de Chávez de girar su mirada a Mercosur fue asertiva. No tenía que sacrificar la CAN (cuyo quiebre fue por disputas personales con Uribe), pero entrar a Mercosur fue fundamental, porque permitió (más a él que al país), cabalgar a profundidad su proyecto político continental, liderando el desmontaje del ALCA (Pacto de libre comercio, LATAM-EEUU promovido por Bush), logrando importantes tratados sobre productos agrícolas, intercambios energéticos y tecnología (más con Brasil), agigantando el populismo y el bozaleo regional, y asegurando “que las venas abiertas de Latinoamérica”, fueran inoculadas y desvalijadas por su cocktailideológico. De allí la inmensa importancia para Maduro de permanecer en la zafra…

Macri sabe lo que significa Mercosur para los intereses políticos de “la revolución”. Por eso coloca el organismo en medio de la controversia, y va por la activación de la cláusula Democrática en contra de Venezuela. Quizás no es un evento que prospere a corto plazo (porque requiere consenso). Pero tendrá su antesala el próximo 21D en su reunión de la Asamblea General… El desprestigio del gobierno de Dilma Rousseff provocado por los escándalos de corrupción de Petrobras (y otros que ruedan desde Lula), la caída de la economía del coloso del Sur, la revisión de tratados argentinos con Irán y Rusia, y el acercamiento de Macri a EEUU, UE, Israel y la Europa liberal, pondrán al nuevo presidente porteño, como “delantero de punta” (y de gala), en el resurgimiento de una nueva era eurocentrista, capitalista y liberal de LATAM. Queda claro que lo primero que quitará del medio para “golear”, serán los movimientos trasnochados de izquierda del Foro de Sao Paulo, bien auspiciados por los hermanos Castro, como criadero de gobiernos que desangraron las venas de LATAM.

Mercosur se basa en una Carta Democrática que no permite la pertenencia al bloque, de países no democráticos. La activación de dicha cláusula podría suspender a un Estado miembro ante la ruptura del orden democrático (Protocolo de Ushuaia/1998). El acuerdo abre la vía a sanciones, como cerrar total o parcialmente las fronteras terrestres, suspender o limitar el comercio, el tráfico aéreo y marítimo, las comunicaciones y la provisión de energía y servicios. El protocolo fue utilizado en 2012 para suspender temporalmente a Paraguay después que el entonces presidente paraguayo, Fernando Lugo, fuera destituido por el Congreso sin un “debido proceso”, según alegaron los socios del Mercosur… Lo que no ha podido EEUU en tres lustros -institucionalizar el hecho que en Venezuela no vivimos en democracia- será un objetivo por el que Macri irá sesudamente, siendo su carta de oro, para convertirse en el nuevo líder latino del consenso de Washington. El avalanchamiento interno y externo obligaría al gobierno a ceder en materia de DDHH, libertad de presos políticos, alivio represivo y de los controles económicos. La OEA y la ONU se presentarán como alfiles de campo de Mercosur y Macri en ese proceso. La transición luce inevitable. Macri jugará duro con la Carta Democrática de Mercosur. Y con una nueva correlación de fuerzas en la AN, un RR es una salida plausible, incluso promovida por el chavismo. Amanece en Argentina y chispea en Venezuela. Falta que nosotros hagamos nuestra parte. ¡Votemos!

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