Miguel Méndez Rodulfo: ¡A votar por Venezuela!

Miguel Méndez Rodulfo

El 6 de diciembre de 2015 marcará un antes y un después para la historia de nuestro país. Los resultados electorales que se conozcan tarde en la noche, reflejarán el cierre de un ciclo oscuro para Venezuela y el comienzo de una nueva aurora. El conteo de los votos pondrá en evidencia que, después de largos 16 años en los que la nación se fue degradando moral y físicamente, el chavismo resultará en una clara minoría que en lo adelante se le hará extremadamente difícil gobernar, porque su precaria base de sustentación le impedirá sostenerse en el poder. Mucho más si consideramos la grave carencia de recursos económicos para financiar el presupuesto, lo que implica un notable incremento de la escasez, la inflación y la inseguridad, a la vez que un empeoramiento progresivo de los servicios públicos. Aunque soy optimista con relación al número de diputados que la oposición puede sacar, no es descabellado pensar que se puede lograr la mayoría calificada; sin embargo, a mi modo de ver, lo verdaderamente importante es la contundente derrota para el chavismo en el número de votos y la condición de minoría absoluta que pasarán a ostentar, lo cual no es poca cosa sino un sueño largamente añorado.

A partir del domingo se abre para Venezuela la posibilidad cierta de salir de este régimen; será el primer hito de una serie de acontecimientos que tendrán que desembocar necesariamente, en un cambio de gobierno y en el inicio de una transición que debe ser adecuadamente planificada. Los venezolanos hemos tenido una gran paciencia para soportar el sufrimiento, las humillaciones, el deterioro de la calidad de vida y la degradación moral de la sociedad, de manera que avizorar el principio del fin, debe llenarnos de alegría y darnos la fe necesaria para alcanzar los siguientes objetivos, hasta que concretemos que se produzca el cambio que el país desea. Hay que tener muy presente, para no forjarnos falsas ilusiones, que ganar la asamblea no significa una mejora en el abastecimiento, ni una bajada de los precios; esto se logrará con nuevos actores y un cambio en el modelo, en un período razonable de transición hacia la normalidad del país.

La crítica situación que vive el país, algo nunca visto en la Venezuela moderna, no hace presagiar nada bueno para el gobierno, de manera que la posibilidad de una renuncia no es descabellada, como tampoco se puede negar que una revuelta popular (que nos podría conducir a un caos que nos afectaría a todos) o una intervención militar que busque restituir el orden y la gobernabilidad (que tampoco es conveniente para el país), son opciones que hay que considerar; pero también una enmienda constitucional, el referendo revocatorio al mandato de Maduro y hasta una constituyente, son vías que se barajan, sobre todo el revocatorio. No podemos predecir el futuro, pero si es relativamente fácil suponer que el devenir pasa por algunas de estas opciones. No sabemos si la paciencia de la gente permitirá llegar al revocatorio, que se activaría a partir del 19 de abril de 2016, sobre todo ello va a depender mucho de cómo el gobierno acate la voluntad popular y asuma con pragmatismo su rol de minoría, permitiendo que la nueva asamblea pueda funcionar con una agenda legislativa que busque lograr la libertad de los presos políticos y se asuman proyectos de ley para solucionar la crisis económica y social.

A maduro le conviene la opción del revocatorio, porque de nuevo esto puede marcar otro hito que calme las ansias de la gente y permita que los venezolanos nos enfoquemos en esa opción, mientras sobrevivimos en medio de este caos. ¿Llegaremos ahí? En tanto vamos a votar con fervor de cambio, temprano y con esperanzas.