Manuel Malaver: Maduro debe rectificar antes que sea demasiado tarde

Manuel Malaver: Maduro debe rectificar antes que sea demasiado tarde

thumbnailmanuelmalaverEsperamos que las reacciones intemperantes -y del todo insensatas- que está manifestando Maduro frente a la aplastante derrota del 6D sean producto de la sorpresa, el rencor y el despecho que sufre todo aquel que, fuera de la realidad, se hace fantasías sobre amores que jamás existieron, ni podían existir.

En este caso, me refiero a la categoría o ente que llaman “pueblo”, que no puede ser más genérica, sin individualidad ni identidad, y por tanto, objeto de los más escandalosos abusos que perpetran demagogos, populistas, revolucionarios y socialistas.

Y es que, si de verdad el pueblo existiera, tendríamos que admitir que acaba de abandonar a Chávez, a Maduro y la revolución, pues, tanto como 7. 707.424 electores (56, 24 %), de un total de 13.306.449 que participaron en las elecciones del 6D, sufragó por la oposición y eligió 112 diputados (67 %) contra 55 del gobierno (33 %).





El problema es que, el pronunciamiento “del pueblo” no fue solo por los candidatos opositores, sino también por lo que políticamente representan, que es un cambio en el modelo político y económico y porque el país se recupere de la peor crisis económica que ha vivido en toda su historia.

En otras palabras, señor Maduro, que usted está obligado a respetar el mandato “del pueblo” que tanto dice amar, del cual dicen a menudo los revolucionarios que “es la voz de Dios”, y que por tal, pasa por paciente, pero cuando se arrecha, no se detiene en destituir a los gobernantes desobedientes.

Creo que fue pensando en esa “desobediencia” que los constituyentes del 99 incluyeron en la Constitución la disposición del “Referendo Revocatorio”, que se aplicaría a aquellos presidentes que no quieren acatar “la voz de Dios”.

Usted, señor Maduro, me parece que se está haciendo el sordo, que no quiere detener la destrucción de Venezuela por la que ya fue castigado pero con una sanción menor, que no se compara con la destitución que lo esperaría a la vuelta de la esquina…si no se apura a rectificar.