Manuel Corao: En Miami la rosa y en Nueva York la espina

thumbnailmanuelcoraoJun2015Hace pocos días arribó a la ciudad de Miami Lilian Tintori esposa del preso de conciencia en Venezuela Leopoldo López Mendoza, acompañada de sus menores hijos Manuela y Leopoldo.

Esta valiente mujer, hija, ama de casa, esposa, madre, dirigente social se suma a la muy selecta y abultada lista de abnegadas venezolanas que día a día dan muestra a su esposo lo determinante que es el amor que los une.

Una intensa actividad en amparo de Leopoldo López por lograr en justicia su libertad la ha llevado a los confines del mundo donde con claras demostraciones de arbitraria detención, sometimiento, tortura y trato degradante en las cárceles, son sometidos López y los noventa y ocho retenidos contra su voluntad.

Ellos cual objetos en depósito ven pasar el tiempo sin ser presentados ante sus jueces naturales, el ministerio público formularles cargos, inicio de juicios en su contra, obtener derecho a la defensa y la no aplicación de medidas cautelares como también ser liberados.

Tales violaciones han hecho que valerosos compatriotas versados en delito contra la humanidad lograsen abrir un expediente para ser procesados sus infractores al término de su investidura.

Para Tintori lo que constituyó una iniciativa afectiva se convirtió en una cruzada por la patria en aras de la libertad.

Junto a las abanderadas por los principios universales y la dignidad María Corina Machado y Mitzi Capriles de Ledezma, la valerosa Lilian y dirigentes nacionales sobreponen por encima de cualquier consideración personal la defensa de los derechos humanos en Venezuela.

Esta denotada luchadora estará entre nosotros pocos días. Además de las gestiones políticas por realizar, a la espera de reuniones con la comunidad, asistirá a encuentros con los medios de comunicación y disfruta la plena convivencia que este país le garantiza a todos los seres del mundo.

Este fin de semana Tintori entrará en contacto con el exilio que ve en su gestión nacional e internacional volver a la patria linda de la cual nunca quisieron salir y a la cual ansían volver.

Partirán Lilian, Manuelita y el pequeño Leopoldo a continuar salvaguardando junto a toda Venezuela Leopoldo López el corajudo líder venezolano.

Si la presencia al sur de Florida llena de regocijo y esperanza a la diáspora la visita de la señora López; la audiencia del día 17 de diciembre de los jóvenes venezolanos Efraín Antonio Campos Flores y Francisco Flores de Freitas, sobrinos que cohabitaban bajo la misma formación y autoridad de la pareja presidencial Maduro- Moros, causa pesar a los padres de la comunidad.

Tal como es del conocimiento de la opinión pública Campos Flores y Flores de Freitas fueron aprehendidos en la república de Haití el pasado mes de noviembre por la DEA bajo la acusación de intentar introducir en Los Estados Unidos de América mas de cinco kilos de estupefacientes.

Conforme reflejan los medios de comunicación social a Efraín Campos Flores en la sala del tribunal de la causa se le observó derrumbado hasta el punto de verle llorando y en constante oración. Diferente pero no menos lamentable resultó la comparecencia de Francisco Flores de Freitas, quien sin extremos depresivos se notó deteriorado, visiblemente ojeroso y con pérdida de peso.

El caso de estos jóvenes hoy abatidos anímicamente es el clásico ejemplo del niño normal de padres con limitados valores quien nació en modesto hogar y se cría sin probidad en la opulencia.

Cuando la riqueza es súbita generalmente viene acompañada de desajustes emocionales. Ellos al igual que otros muchachos piensan que están protegidos de por vida por la gracia divina de sus naturales y por consiguiente son intocables e impunes ante la ley, en esta u otra galaxia.

No les ha bastado con vivir entre afecto familiar, riquezas, gozar del confort social que la posición de sus relacionados le brinda; quieren más y más. Ellos, los hoy indiciados, han podido ingresar para su formación profesional en excelentes universidades en el mundo; esto les habría proporcionado un gran beneficio a los nombrados y a Venezuela.

Los mozos Campo Flores y Flores de Freitas de golpe y porrazo se han conseguido con una lamentable realidad, lidiar con la implacable justicia americana y las exigencias de los carteles.

Ahora viven entre probar su inocencia, guardar silencio de por vida para proteger sus familiares del cartel; o colaborar con la justicia norteamericana para mitigar la pena final. A los hijos de crianza de los Maduro-Flores, los pasaportes diplomáticos no los salvan de una posible condena de hasta treinta años. Con la llegada de Lilian Tintori vino la rosa y con el expediente en la corte Federal de Manhattan Campos-Flores nos pinchó una espina en el alma.