Brian Fincheltub: El chavismo y el kirchnerismo

thumbnailbrianfincheltubHay dos procesos políticos en Latinoamérica que se parecen mucho, por el contexto que los precedió, la manera como ejercieron al poder y la forma como se van. Hablamos del chavismo y el kirchnerismo, con diecisiete y doce años en el gobierno, fueron la cabeza y la cola respectivamente del resurgimiento de la izquierda populista y autoritaria en la región. Hermanos de sangre unidos por la corrupción, la fiebre reeleccionista y su enfrentamiento con los medios de comunicación.

Paradójicamente, el chavismo y kirchnerismo se van juntos, todavía recordamos al expresidente Chávez en aquella célebre Cumbre de las Américas de Mar del Plata en 2005 donde agradecía a un recién juramentado Néstor Kirchner, el apoyo al proyecto bolivariano en su oposición al tratado de libre comercio propuesto por la administración Bush. Nacía así un lazo de hermandad que duraría hasta la muerte de ambos líderes y ambos proyectos.

“No estamos solos”, decía en aquel momento el expresidente Chávez, años más tarde vemos quedaron aislados y sin apoyo popular. La Argentina de aquella cumbre de Mar del Plata hoy eleva su voz en MERCOSUR para pedir la liberación de los presos políticos venezolanos, abre su economía después de un proceso de profundas restricciones y rompe con la hegemonía de la complicidad que imperó durante años entre los países del continente.

Pero el kirchnerismo y el chavismo se siguen pareciendo, hoy en posiciones distintas, uno en la oposición y otro camino a serlo. Entre esos rasgos comunes resalta que ambos se prepararon para ser oposición política, aun cuando jamás pensaban en abandonar el poder, lo primero que hicieron fue comprar medios de comunicación, asunto que les garantizaba, según ellos, que aun estando fuera del gobierno la visibilidad mediática, para ello pusieron sobre la mesa de empresarios de las comunicaciones millones de dólares para que vendieran de “manera voluntaria” sus medios.

Durante su mandato el papel de esos medios comprados era hacer silencio, en la oposición pasarían a convertirse en factor de presión del nuevo gobierno. Desde allí los veremos denunciar los ataques a la democracia, esa que nunca respetaron cuando avasallaron a la disidencia política, la acorralaron, la persiguieron, la humillaron. Pedirán inclusión cuando la norma en sus gobiernos fue el sectarismo. Gritarán por el derecho al trabajo cuando el único derecho que ellos garantizaban en la administración pública era ser chavista o kirchnerista.

Los veremos levantar las banderas de la libertad de expresión cuando encadenaban medios, rompían periódicos en conferencias de prensa, los cerraban y los amordazaban con leyes punitivas. Los escucharemos pidiendo equilibrio en los medios públicos cuando convirtieron la televisión pública en una maquinaria de odio, donde se insultaba, descalificaba y golpeaba la moral del contrario.
Miraremos asombrados como protestarán por los DDHH, esos que pisotearon siempre, desconociendo tratados internacionales y jugando a la impunidad. Los veremos una y otra vez y créanme, será difícil reconocerlos, porque habrán olvidado todo lo que hicieron, jugando a que nosotros también olvidemos.

Brian Fincheltub
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