Juan José Moreno A.: Cuenta regresiva

thumbnailjuanjosemorenoLamentablemente para todos, no podrán existir más oportunidades de rectificación para quienes mal gobiernan al país,  porque sus actos demuestran que no existe intención de su parte de aceptar la realidad del país ni de iniciar el requerido diálogo constructivo con los factores claves para la solución de los problemas que lo agobian; o como diría Tiby: “la tendencia es irreversible”, por tanto, inevitablemente y así nos cueste tener que admitirlo, se inicia la cuenta regresiva de un régimen que ha tenido todas las oportunidades para una exitosa gestión.

Y cuando decimos que lamentablemente, lo hacemos porque para quienes nos apuntamos en la vía del entendimiento y la paz para dilucidar los temas relacionados con el manejo de los asuntos del Estado, preferimos que se cumplan los lapsos normales para la renovación de los mandos a los más altos niveles. Sin embargo, tan válido como lo anterior, son los mecanismos previstos por la propia Constitución de la República para extender su correspondiente carta de despido y sustitución de quienes no cumplan con la debida idoneidad el mandato conferido por la voluntad popular. Por eso es que en su juramentación se les advierte: que “se les premie, o que os se le demande”, así de sencillo.

Igualmente cuando hablamos de que se le han acabado sus oportunidades al régimen para rectificar, es porque interpretamos que sus últimas actuaciones, desde que se conocieron los resultados de las elecciones que confieren al sector de la oposición una suficiente mayoría en el parlamento para contribuir a superar los graves problemas que afectan al país, no muestran la mínima intención de torcer el rumbo de una política que solo ha generado testarudez y ánimo de confrontación con quienes advierten sobre la necesidad de dar el “golpe de timón” que le reclaman hasta sus propias bases, como pudo observarse en la manifestación que congregó al grupo de chavistas que concurrió a Miraflores al día siguiente de conocerse los resultados de las elecciones parlamentarias.

Y una muestra de la testarudez y ánimo de confrontación, además del insulto y descalificación del adversario que caracteriza al discursito del Presidente,  la podemos observar en la conformación del nuevo gabinete Ejecutivo que, en medio de la severa crisis económica que sufre la nación aumentará el gasto burocrático. Para citar un solo caso en relación con los “nuevos” hombres con los que contará Maduro para abordar la crisis,  la tenemos en su flamante vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, persona que hace muy poco reconoció que la adopción de un cambio múltiple de divisas es una medida política que debe mantenerse, porque “si lo desmontamos nos tumban”.

De igual manera, resulta más que evidente, que nunca aceptará el diosdado-madurismo la verdadera realidad surgida del reciente proceso en el que quedó indudablemente demostrado que más del 60 por ciento de los venezolanos los rechaza y reclama una nueva composición de los poderes del Estado. Y frente a esta incuestionable verdad, solo recurren  en su agenda de saboteo a los más perversos recursos, como convocar a sus más agresivos grupos para la gavilla de los nuevos diputados y de su pueblo que los eligió y respalda; a la designación apresurada de los miembros de un poder penetrado y manipulado  por el PSUV, solo con la finalidad de perpetuarse en el poder; y, entre otros auténticos actos contrarios a la ética en los manejos de los poderes del Estado, introducir modificaciones legales que le permitan mantener el usurpador control del Banco Central de Venezuela, así como garantizarse el manejo de cuantiosos recursos económicos sin mayor control, basados en una figura tan cuestionada como la de otorgar poderes especiales al presidente para legislar en materia económica.

Esa es la agenda del régimen, ante la cual deberá la nueva fuerza designada por la voluntad popular imponerse para cumplir la prometida hoja de ruta legislativa,  que incluye  reformas que contribuyan a impulsar la producción de bienes, especialmente de alimentos, y servicios, así como la propia Ley del BCV; y leyes que garanticen, entre otras,  la propiedad de las viviendas asignadas por el Estado a familias de más bajos recursos, beneficios a personas de la tercera edad, amnistía para todos los presos políticos  y reconciliación de los venezolanos. Y en su momento, como lo prometió el nuevo presidente de la Asamblea, hacer uso de los instrumentos que contempla la propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, para acortar el mandato de quien hoy es el principal responsable de la situación general de crisis que soporta el país. Y hacia la consecución de los mencionados y muchos otros objetivos, debemos marchar todos en un camino que deberá conllevar a la restitución de la institucionalidad secuestrada hoy por los actuales mandatarios.

@JJMorenoA