Entrega Especial: Agujas y tinta, el oficio que se abre paso en Venezuela (Fotos)

Foto cortesía: Romer Monsalve / Fotostage
Foto cortesía: Romer Monsalve / Fotostage

Romper esquemas con tinta en la piel es la premisa de estos talentos que hoy se dedican a un oficio particular para algunos.

Tienen argumentos ante las miradas escépticas y los prejuicios. Aseguran que el oficio del tatuaje es más serio que muchas otras profesiones pues dejan marcas de por vida en la piel de otros. “Se trata de disfrutar lo que haces”, dice uno de ellos.

En esta ocasión lapatilla.com se adentra al mundo de los tatuadores, para conocer a cuatro de ellos que revelan qué hay debajo de su piel y cómo se enfrentan con su arte a los conservadores.

Inicios de un tatuador

“Toda la vida he dibujado, graffiteaba de más pequeño. Me regalaron las máquinas y empecé a rayarme a mí y a mis panas hace dos años. No conocía a ningún tatuador, empecé a investigar en internet y fui metiéndome más en esto”, cuenta Fabio Pastorrelli, quien recibió las máquinas de tatuaje de manos de su tío.

Lo inicios fueron distintos para Romer Monsalve, él era músico y a la vez trabajaba en una empresa de productos deportivos en el cargo de coordinador de garantías, hasta que se cansó, pidió la liquidación y con el dinero compró sus primeras máquinas.

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@pastorelli_tattoo

Romer coincidió en cursos de tatuaje con Miguel, hoy son socios con varios proyectos entre manos. “Yo vivía en España, al llegar a Venezuela me decidí a probar esta virtud. Los primeros meses fueron duros hasta que tuve el dinero completo para mis máquinas y desde hace dos años no he parado, ha sido algo de siempre querer hacerlo mejor”, cuenta Miguel.

“No soy una persona de trabajar en una oficina, no lo puedo hacer. Al principio está el miedo de dañarle la piel a alguien pero se trata de estar seguro de sí mismo y de tener constancia”, agrega.

Abandonar la carrera de diseño gráfico para dedicarse a las “manchas” fue la decisión que tomó Isabella. Ir a una exposición de tatuajes hace dos años en San Cristóbal, estado Táchira, fue el paso decisivo para dedicarse a esto y gracias al consejo de sus ahora colegas, quiere explotar aún más sus capacidades.

Cuando hay prejuicios en casa

Ir por la calle con tatuajes o perforaciones en la cara, brazos y piernas atrae miradas de curiosidad, de prejuicio o de admiración y han tenido que saber ignorarlas y entenderlas, incluso cuando vienen de casa.

“Ya estoy acostumbrada, llevo cuatro años tatuada. Siempre hay gente que lo recibe bien, el 40% es gente que lo puede entender y el otro 60% es ignorante. Dicen que es de malandros, que es para toda la vida, que es del demonio, me dicen: ‘Jesús te ama’ y yo pienso: Acaso no me va a amar porque tenga tatuajes?”, relata Isabella.

Dice que si alguna de sus marcas ya no le gusta, lo tapa con una nueva. Para ella no representa problema. “A veces me río de las opiniones, otras me molesto. Siempre trato de no decir nada, porque entiendo que no estamos en un primer mundo donde la gente está acostumbrada”.

Miguel muestra sus argumentos y reafirma que no importa lo que otros piensen, “pueden conocerme y no saber por todo lo que uno pasa, por qué he decidido tatuarme e incursionar en este mundo. La gente opina desde un primer momento y eso no debe ser, no solo en el tatuaje, sino en cualquier aspecto”.

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@miguelhest

“Hace dos años una persona me veía en la calle y lo hacía de mala manera, pero me ve ahorita y lo primero que dice es que me parezco a lo que muestran programas de televisión como Ink Master, les gusta”, dice.

Recuerda que hace unos años los niños le veían y las madres los alejaban de él, ahora nota más aceptación. “Lo que no saben es que quienes tenemos tatuajes a lo mejor somos más interesantes, tenemos más cosas que contar y entablar una conversación, que alguien que sigue cierta regla social donde debes estudiar, trabajar en una oficina, ser viejo y morirte ¿Por qué? Qué aburrido”.

Los cuatro coinciden que desde hace unos tres años la cultura venezolana se ha abierto más al arte corporal y estiman que dentro de unos años será algo totalmente aceptado. Narran cómo algunas de sus madres esperaban un título de médico o de arquitecto como le ocurrió a Romer. En contraste, Fabio ya contaba con el apoyo de su familia desde que su tío le obsequió los instrumentos de trabajo. Para todos ha sido un camino de obstáculos superados y con otros dispuestos a superar.

“Siempre me dedicaré a esto, la única manera que lo deje es que se me fracturen los dos brazos. Yo no trabajo un día de mi vida, para mí esto no es trabajar. Lo disfruto, el estudio es mi casa”, explica Fabio.

Talento rebelde enfrenta la crisis

Si bien no son médicos, también padecen la dificultad de conseguir las herramientas de trabajo, encarecidas por la falta de divisas para importarlas. “El tatuaje es un lujo, siempre lo ha sido. Primero, estás comprando arte que te va a durar toda la vida y segundo, debes estar seguro con quién te lo harás”, detalla Miguel.

Aunque usted crea que tatuar es solo un dibujo en la piel, existen especializaciones y distintas técnicas., Miguel se especializa en el realismo, Romer en la técnica de watercolor y Fabio e Isabella en el puntillismo y la geometría.

“Hay que seguir los pasos para crecer, no puedes saltarlos. En el inicio de este oficio haces cosas que no te agradan y te parecen horribles. Al avanzar tienes tu propia técnica y atraes a la gente. Una parte importante del trabajo es saber hablar”, expresa Miguel.

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@romertattoo89

El grupo admira artistas nacionales que han sabido dejar el nombre de Venezuela en alto como Yomico Moreno, Andrés Acosta y Dmitriy Samohin, y no olvidan que detrás de la inspiración también existe el sello que los diferencia del resto.

“Principalmente admiro a mi padre porque tatuaba durante la vieja escuela, es muy espiritual y eso significa más que cualquier artista que esté en Instagram. También hay muchos venezolanos que nosotros ni siquiera conocemos y que son muy buenos, por eso el llamado a que la gente se abra un poco a los tatuadores venezolanos”, dice Romer.

Máquinas listas, la vitrina se instala en Caracas

La más grande exposición de tatuaje abre sus puertas a finales de este mes, es por ello que los estudios preparan las máquinas para demostrar de qué están hechos.

Ideada por el reconocido Emilo González, la Expo Tattoo Venezuela atrae anualmente a los especialistas de este oficio desde dentro y fuera del país y el grupo revela sus expectativas. Fabio Pastorelli va por Salsipuedes Tattoo Studio igual que Isabella, ella en conjunto con Death Magnetic Tattoo.

Miguel dirige Salsipuedes, que cumplirá un año de fundación el 16 de mayo y como novedad, el evento servirá de antesala para anunciar la inauguración de O-ink Tatto Studio en sociedad con Romer Monsalve.

“Vamos muchísimos compañeros y será finísimo ver los trabajos de todos. Este año habrá más gente, cantarán varios artistas y será una buena oportunidad para darnos a conocer. La exposición de Caracas es una de las mejores y por ejemplo desde Colombia, todos quieren venir”, adelanta Isabella.

Miguel ha visto cómo el público ya muestra sus entradas del evento en las redes sociales y dice que no será solo trabajo, debido a que hay amigos presentes y la oportunidad de conocer a otros colegas.

“Siento que como artistas, familia y estudio hemos crecido. Tenemos hambre de saber más, hemos conocido muchos artistas que vienen a ver nuestro trabajo. Somos un grupo bastante grande, no hay que cerrarse ni tener envidia, al final hacemos lo mismo y queremos lograr lo mejor”, culmina el tatuador. (OR/lapatilla.com)

– Coordenadas:

Expo Tatto Venezuela 2016 se realizará del 28 al 31 de enero

Lugar: Espacio del Urban Cuplé en el CCCT

– Instagram de los artistas:

@romertattoo89

@miguelhest

@mizzrotten

@pastorelli_tattoo