Miles de personas y una piraña dan brío a un Río de Janeiro acalorado

(foto EFE)
(foto EFE)

La banda Calma, calma piraña, caracterizada por llevar como estandarte un gran pez, logró abarrotar hoy las calles del barrio Botafogo de Río de Janeiro, donde juntó a miles de seguidores que corearon sus canciones y bailaron sin parar pese al notable calor de este mediodía.

Los asistentes, con o sin disfraz, no dudaron en unirse a otros grupos también presentes en este capítulo más del “carnaval de calle” de la ciudad carioca, incluso siendo la primera vez que se veían.

Los más de treinta percusionistas consiguieron que su ritmo se escuchara a manzanas de distancia de la calle Visconde de Caravelas, entre los gritos de la gente y de los coches de la zona sur de Río, y los restaurantes apenas pudieron sacar sus mesas a la calle por las multitudes.

Este “bloco” (comparsa) puede considerar su precarnaval totalmente exitoso, dada su repercusión en el barrio, ya que se mantuvo totalmente activo y lleno de vida incluso horas después de haber comenzado.

Lo mismo aconteció con otras bandas, como “Alegría sin resaca”, “Vuelve Alicia”, “Mi Glorioso San Cristóbal”, “Estrategia” y “Corazón de las Niñas”.

Un total de 17 grupos que hasta pasadas las diez de la noche estarán manteniendo el movimiento en las calles de la “Ciudad Maravillosa”.

(foto EFE)
(foto EFE)

Sin embargo, no todos las bandas podrán disfrutar de esta edición del carnaval, ya que decenas de ellas han tenido que cancelar sus espectáculos debido a la crisis económica que atraviesa el país suramericano.

Al menos 48 ciudades de siete estados brasileños -Goiás, Minas Gerais, Paraíba, Río de Janeiro, Río Grande do Norte, Rondonia y Tocantins- tuvieron que anular sus celebraciones por falta de presupuesto, según informaron medios locales.

Algunos municipios del estado de Sao Paulo, por otra parte, también suprimieron el carnaval para destinar sus recursos a la lucha contra el dengue, una enfermedad que, junto al zika y el chikunguña, está suponiendo un verdadero problema para las autoridades sanitarias de Brasil. EFE