María Auxiliadora Dubuc: 58 años del 23 de enero ¿aun en Democracia?

 

“La democracia es el sistema de vida más decente, más honorable y esclarecido que ha descubierto el hombre”

Rómulo Betancourt

thumbnailMariaAuxiliadoraDubucEl sábado pasado fue 23 de enero, y un día como ese del año 1958 se puso fin al régimen dictatorial totalitario del General Marcos Pérez Jiménez. Muchos fueron los protagonistas de esta gesta heroica, entre ellos Rómulo Betancourt, Jovito Villaba, Wolfang Larrazabal, Rafael Caldera, entre otros, de este alzamiento cívico-militar, para decirlo correctamente un golpe de estado, que culminó con una etapa oscura en la historia de nuestra nación.

En el país se había acelerado un profundo deterioro. Fueron muchos los venezolanos que sufrieron las agresiones del régimen, tan solo por el hecho de pensar distinto. Torturas y persecuciones en contra de la población eran el pan de cada día de la época, la Seguridad Nacional, era la policía del régimen y bien que hacia el trabajo sucio con tal de mantener al dictador en el poder.

Y así fue como el derrocamiento de la dictadura, ese 23 de enero se convirtió en un día de alegría nacional, a las manifestaciones públicas, tales como el corneteo de los carros, el repique de campanas, el cierre de establecimientos comerciales, los saqueos y los enfrentamientos armados entre civiles y las fuerzas del orden, se iban sumando los alzamientos de las distintas Fuerzas Armadas. De esta forma se termina una historia de horror. Se corona y se hace realidad, el preciado anhelo libertario de los venezolanos y el sueño de una patria en democracia.

Esa misma madrugada del 23 de enero el General, su familia y algunos allegados, abandonan el país por el aeropuerto de La Carlota en la Vaca Sagrada, así llamaban a su avión privado, rumbo a República Dominicana. Años más tarde, el 20 de septiembre de 2001, a sus 87 años, el Dictador muere de un infarto en Madrid-España, lugar donde se residenciaba.

Fue a partir de ese momento que de acuerdo a la historia contemporánea, Venezuela rescata su libertad y se instaura finalmente un sistema democrático en el país.  La idea era restablecerlo, de inmediato se ejercen acciones, se nombra una Junta de Gobierno y se convoca a elecciones para diciembre de ese mismo año; se liberan presos políticos, se amplía la Junta Patriótica con sectores independientes, y regresan los exiliados. Definitivamente fue  un triunfo del pueblo.

Recordando esta fecha y hablando de la instauración de la democracia en nuestro país, hoy con nostalgia nos preguntamos ¿sirvió de algo la lucha?, ¿los venezolanos, valoramos lo que significa vivir en democracia?; ¿hoy en día vivimos en democracia en nuestro país?, ¿podemos decir que vivimos en libertad?

La democracia es el gobierno del pueblo y para el pueblo, un sistema que nos brinda la seguridad jurídica que solo nos ofrece vivir en un estado de derecho, donde se respetan las normas y el derecho ajeno, un sistema de gobierno donde los derechos constitucionales y humanos están garantizados.

La realidad es cruda, y el cable a tierra nos llama a reconocer que vivimos en un país donde no tenemos seguridad de ninguna especie, ni jurídica, ni económica, ni alimentaria, ni social, ni personal. Donde no se nos garantizan los derechos constitucionales, donde no existe libertad de expresión, donde el pueblo tiene que sufrir y padecer calamidades para poder sobrevivir, haciendo largas colas para adquirir los alimentos de primera necesidad para el sustento diario de su familia y por si fuera poco, no se consiguen las medicinas. Un país donde la gente muere de mengua, a manos de la delincuencia, un país donde no se respeta la norma y lo que prevalece es una total anarquía y desorden, el libertinaje, en una situación de injusticia total y absoluta que no podemos ocultar.

La verdad es que hoy 23 de enero de 2016 aun cuando suene absurdo, continuamos hablando de intentar rescatar y restablecer el sistema democrático. Pensando detenidamente…. ¿no será que estamos haciendo algo mal? ¿No será tenemos alguna lección que aprender? Por eso el llamado es a la reflexión, a recordar porque luchamos, contra que o quien luchamos, que quizás la democracia que intentamos rescatar debe redimensionarse,  producto de un proceso educativo por el que sin duda, hemos pasado y aún estamos pasando, porque la letra con sangre entra, estamos llamados a aprender de nuestros errores y corregir,  se trata de caer y levantarnos, de soportar estoicamente lo que nos espera, pero también debemos reaccionar y entender que el problema muchas veces está en nosotros mismos, que el ejemplo entra por casa, que es nuestro deber cambiar por dentro y por fuera, para conducir este país que es de todos, hacia el progreso, por la senda de la tolerancia y la paz.

¡Que así sea!

MARIA AUXILIADORA DUBUC P

Twitter: @mauxi1