Análisis: Venezuela es el país de América Latina que más sufre el colapso petrolero

Análisis: Venezuela es el país de América Latina que más sufre el colapso petrolero

Foto: Reuters
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Luego que la firma Morgan Stanley señalara que el precio del petróleo podría cotizarse a niveles de $20, y que los analistas de Standard Chartered advirtieran un escenario de $10, todas las alarmas de los inversionistas internacionales se activaron a niveles extremos.

Para David Osio, asesor financiero de Davos Financial Group, la caída de los precios del crudo y su efecto en los mercados se prestan a iniciar posiciones basadas en la teoría “Value Investing” pregonada principalmente por Warren Buffet y su socio Charlie Munger.

La estrategia se enfoca principalmente en mantener posiciones en efectivo, para aprovechar las correcciones del mercado y comprar acciones a precios por debajo del valor intrínseco de la empresa.





Al igual que Buffet, David Osio considera que ante “un incremento en la volatilidad de los mercados, estos reaccionan de forma exagerada ante buenas o malas noticias, causando cotizaciones que no se corresponden con los fundamentos a largo plazo de las compañías”.

¿Cuáles acciones comprar?
En estos momentos, pareciera ser una buena oportunidad para comprar acciones de bancos de alta capitalización (ej. Citi, Bank of America) o empresas petroleras verticalmente integradas y con bajos ratios de endeudamiento (ej. Exxon) que se han visto afectadas junto a sus pares.

Esta situación se vivió en los años 80, cuando se contrajeron los precios del crudo después del boom de los 70. Sin embargo, a diferencia del ciclo anterior, según la opinión de David Osio, “la situación no es igual dado que los bancos mantienen una exposición mucho menor en endeudamiento en el sector petrolero. En esta oportunidad gran parte de la deuda está en manos de inversionistas particulares con emisiones de bonos de alto rendimiento”.

Otros analistas consideran que existen múltiples oportunidades de inversión en el sector petrolero, especialmente en las empresas refinadoras, las cuales han presentado un mejor desenvolvimiento, gracias a que el costo de sus materias primas ha bajado en una proporción mayor al precio de venta del refinado, por lo tanto sus márgenes de ganancia son mayores.

Se estima que esta situación se mantenga en el mediano plazo mientras se mantenga el precio del crudo cerca de los niveles actuales.

Otras oportunidades de inversión de “más alto riesgo” son las empresas petroleras de exploración y producción, las cuales han bajado sustancialmente los precios debido a la crisis petrolera.

Se estima que el valor de este tipo de empresas está cerca de llegar a los niveles más bajos, y podría variar poco a partir de estos rangos de precios.

¿Dónde invertir?

Venezuela: Cautela
Ningún país de la región está sufriendo más el colapso en los precios del petróleo que Venezuela, en donde el crudo representa más del 95% de sus exportaciones totales y por encima del 50% de los ingresos fiscales. La magnitud del impacto económico amenaza seriamente la capacidad de que puedan seguir pagando el servicio de la deuda externa.

A pesar de que Venezuela cuenta con una de las reservas petroleras más importantes del mundo, incrementar la producción se les haría sumamente difícil en el corto plazo dado el deterioro de las condiciones internas del país, el cual sufre de la más alta inflación mundial, escasez generalizada y una contracción económica cercana al 10% según el Fondo Monetario Internacional.

México: Prometedor
A pesar de ser un país exportador de petróleo, México no sufre la caída en los precios del petróleo en sus cuentas externas sino en sus cuentas fiscales. Mientras los ingresos petroleros representan aproximadamente un 30% de los ingresos del país, las exportaciones de crudo mexicano representan tan solo el 9% del total de sus exportaciones. El balance energético de México es negativo tomando en cuenta la dependencia en las importaciones de gas natural y gasolina para su consumo interno.

En países como Venezuela y Ecuador un incremento importante en importaciones energéticas resulta catastrófico, en gran parte por los enormes subsidios domésticos. Pero en México donde ya no se subsidia el consumo energético, sino por el contrario el precio de la gasolina se vende a prima sobre el mercado internacional, los ingresos petroleros del país se han visto menos afectados.

De acuerdo con David Osio, “a pesar de una reducción en la producción energética, el futuro petrolero de México luce bastante prometedor tras la reforma energética que abrió el sector a capital privado luego de 80 años de control absoluto del gobierno”. México tiene planes de subastar 914 campos en los próximos 4 años, que le permitirán aumentar la producción notablemente en el mediano plazo.

Brasil: Esperar
Brasil no solo ha sido afectado por los precios del crudo, sino por escándalos de corrupción en la estatal petrolera Petrobras, que ha dejado a la compañía altamente endeudada y sometida a una revisión importante en sus planes de inversión capital.

Aún si Brasil lograra incrementar su producción, la crisis interna que vive le está pasando una factura importante al crecimiento económico del país, ya que la industria petrolera representa casi un 15% de su PIB.

El escándalo de corrupción ha sido tan grave que también ha llegado a impactar a las compañías de infraestructura del país. En el epicentro de esta enorme crisis institucional está la agresiva política industrial de contenido local, lo cual forzaba a Petrobras a gastar más del 70% de sus inversiones de capital en el desarrollo de la economía doméstica para el sector energético. Esto mientras subsidiaba la importación de gasolina y gastaba fuertemente en el desarrollo de las exploraciones offshore.

Tanto Petrobras como el gobierno se encuentran ahora en la difícil situación de tener que recoger los escombros de la crisis institucional aunada a la complicada situación macroeconómica que ya ha llevado al país a recesión, y con él la popularidad de Dilma Roussef que alcanzó niveles menores al 10%.

La única salida al problema de la industria energética del país es reformar drásticamente las políticas que lo llevaron a donde está. Entre ellas, deben revisar sus políticas de precios, el requerimiento de contenido local y la legislación pre-sal.

Nota de prensa