Ley de Amnistía: La llave hacia la libertad contra todo pronóstico, por Richard Blanco

RichardblancothumbnailLos desafíos que nos ha tocado afrontar este 2016 representan el sacrificio de una población asqueada de una incompetencia abrumadora; la Asamblea Nacional reformó su estructura con el aval del mandato ciudadano en base al sufragio y que por ende, y en orden legítimo 112 venezolanos, dedicados al compromiso de reponer el poder legislativo venezolano y reconstruir el país; resultamos electos y algunos reelectos por encima de agravios y atropellos que hasta la fecha se mantiene.

A los rojitos, a esos, de poquísima popularidad, les cuesta aceptar que su cuarto de hora llego, les cuesta aceptar que nosotros estamos llamados a amparar laboriosamente las leyes que desde hace varios años, han sido manipuladas descaradamente por quienes hoy ostentan una pequeña cuota de poder, si, pequeña; porque en la conciencia, en la mesa y en el penoso bregar de cada día ese venezolano de sangre y corazón eligieron, señalando francamente el atisbo de un futuro que ya no supone ser inalcanzable.

A nadie sorprende que la bancada oficialista se lave las manos por el desastre nacional, su egoísmo los hace incapaces de reconocer su ineptitud. Sin embargo, no han perdido sus intenciones para manipular la conciencia de los más desvalidos, porque las oportunidades escasean.

No llama la atención que personeros del oficialismo desvirtúen el trabajo que semana tras semana que se ejecuta en la Cámara, tergiversando las decisiones que por ser mayoría nos compete acometer, traduciéndose en un hecho determinante que los 112 diputados de la Unidad nos encontramos atemperando el funcionamiento y organización de un imponente hemiciclo concebido para el debido cumplimiento de la ley y el proceso.

Su negativa ante la inevitable disminución de popularidad entre la población funge como un reto más, un desafío más que sobrellevar con garbo e incontrovertible Unidad, pues a sabiendas de las provocaciones que ya han querido propagar en las inmediaciones de la nueva Asamblea Nacional viene acompañada de un trabajo real, un trabajo palpable.

Más allá de que los rojos se nieguen a aceptarlo, en medio del torbellino, las colas, la escasez de medicinas, la escasez de comida, el despilfarro abrupto de los recursos del Estado y su negativa a trabajar dedicadamente. Por eso, ahora más que nunca atravesamos este instante con un agradable deja vu, cuando hace unos años el líder golpista de 1992, Hugo Chávez Frías luego de haber desangrado literalmente a los venezolanos, tiempo más tarde recibió la gracia del indulto, exonerándolo de la pena, pero nunca de su culpabilidad.

Lo señalado por la Mesa de la Unidad Democrática hace unos meses como propuesta legislativa para este nuevo parlamento se estipula que la Ley de Amnistía comprende “conferir amnistía a favor de todos aquellos ciudadanos bajo investigación criminal, administrativa, disciplinaria o policial, y a procedimientos administrativos o penales con ocasión de protestas políticas y posiciones disidentes. Esta Amnistía supondría también la finalización de las inhabilitaciones políticas y los procedimientos relativos al allanamiento de la inmunidad parlamentaria”.

solo se trata de presuntos “delitos”. Nosotros estamos haciendo lo propio por los presos políticos, como al Alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, Leopoldo López, Manuel Rosales, los tuiteros, los estudiantes, ¡por todos!

Promulgando la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional para presos, perseguidos y exiliados políticos, no solo se le concederá la libertad a todos aquellos que han sido víctimas de tormentosas violaciones a sus derechos humanos por discrepar contra el régimen, sino que los eximirá absolutamente de culpabilidad alguna, puesto que no existen elementos que los incriminen. Todos ellos, se valieron de la libertad de expresión que debe imperar en todo gobierno que se vea regentado por verdaderos demócratas, situación que no refleja la nuestra.

Solo quien conoce las injusticias y condiciones inhumanas de las cárceles en Venezuela, puede distinguir libremente la corrupción y el desfase en las funciones del poder judicial, que jamás se han encargado de velar considerablemente por los derechos de los privados de libertad, aunado a ello, el infortunado gobierno de Nicolás Maduro, asentado por el fallecido Hugo Chávez, les adicionó a los presos políticos torturas físicas y psicológicas que generan consecuencias aún más desdichadas. Quienes nos hemos visto tras las rejas de manera improcedente por el régimen conocemos de primera mano los fundamentos de la Ley de Amnistía que será impulsada sin caer en presiones por el nuevo poder legislativo. Entiéndalo, Venezuela ya es otra. ¡Despídanse!

@Richardblancoof
Diputado de la Asamblea Nacional
Expreso político