Ángel Alvarado: A 25 años del Mercosur: ¿Hacia dónde vamos?

Ángel Alvarado: A 25 años del Mercosur: ¿Hacia dónde vamos?

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Este sábado 26 de Marzo se cumplen 25 años del Tratado de Asunción, donde los países firmantes (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) creaban el Mercado Común del Sur, zona de libre comercio con arancel común, conformado por países con formas de gobierno democráticas.

La Unificación Alemana a raíz de la caída del Muro de Berlín, la consolidación del Mercado Común Europeo y lo que parecía el triunfo definitivo de la Economía de Mercado y la Democracia con el fin de la Unión Soviética, ponían a soñar con un futuro de bienestar y progreso a los firmantes del Tratado de la Asunción.





Los fines originales del bloque, que mantuvieron vigencia en la década de los 90, dieron paso a una década de gobiernos populistas, que trataron de convertir al Mercado Común del Sur en una plataforma “anti-imperialista” y “anti-yanqui”, consolidando gobiernos que debilitaron la democracia, y promovieron la exportación de materias primas, con modelos económicos intervencionistas y socialistas, dando como resultado un comercio intrarregional estancado, con economías que producen bienes sustitutos de origen agrícola y minero (carnes, soya, petróleo), con un intercambio regional compuesto en su mayor parte (casi 30%) por el intercambio bilateral entre Argentina y Brasil.
Este pasado reciente- gris y sombrío- del Mercosur está cambiando, y no cabe duda que para mejor. La llegada a la presidencia de Mauricio Macri en Argentina, con la apertura de su país hacia el mundo, parece estar marcando la ruta que seguirán Venezuela y Brasil en el futuro próximo. La depresión económica de estas economías, basadas las exportaciones de materias primas, junto a las inobjetables pruebas de gobiernos corruptos y populistas, están abriendo el camino hacia importantes cambios en el bloque.

Todo parece indicar que el futuro del Mercosur va a estar basado en gobiernos más democráticos, más responsables en el manejo en la finanza públicas y en la apertura del bloque hacia nuevos mercados (Acuerdo del Pacífico, NAFTA y la Unión Europea) con el necesario fortalecimiento de las exportaciones de productos acabados, basados en la inversión extrajera y la transferencia tecnológica.

México es un ejemplo para el bloque en este sentido. La composición de sus exportaciones es parecida a la de los países desarrollados, donde más 60% de sus exportaciones está compuestas por productos manufacturados. Para ello es fundamental un clima de negocios apropiado que asegure la inversión y el retorno de la misma, con acuerdos internaciones que aseguren el acceso a los grandes mercados que permitan desarrollar economías de escala.
En este contexto mundial Venezuela aparece debilitada y aislada, con más del 90% da sus exportaciones están basadas en productos petroleros. Poco parece tener para ofrecerle al mundo esta economía deprimida y en franca recesión (caída del 25% en los últimos tres años) después de 17 años de políticas populistas y socialistas. No obstante, la permanencia en el cuarto bloque económico del mundo es garantía para la integración a la economía global que necesitará el futuro próximo, donde un nuevo gobierno garantice un clima de negocios basado en la propiedad privada, la libre convertibilidad del bolívar, la lucha contra la corrupción y el crimen, y la inversión pública en infraestructura (electricidad, agua, puertos y aeropuertos) que garantice el desarrollo económico.

A 25 años de su fundación, Mercosur debe volver a sus orígenes como una zona de libre comercio conformada por países democráticos. El reto será integrar el bloque a nuevo mercados con oferta de productos manufacturados, que consoliden industrialización de la región y la formación de gran clase media que saque a millones de personas de la pobreza como China y la India lo están haciendo.