Gustavo Tovar-Arroyo: Oposición o muerte…

thumbnailgustavotovararroyoAl ombligo
La política es sacrificada e ingrata.

Un político ?quien, en su estado ideal, es un soñador de bienestar y prosperidad nacional, un idealista? es un incomprendido. Su vocación más noble es “servir”; su vocación práctica es el poder. Algunos usan la política para enriquecerse económicamente.

Los chavistas ingresaron a la política para dominar con poder y para enriquecerse, no para servir. La oposición debería de diferenciarse de ellos. No debería ni dominar ni enriquecerse, debería servir desde el poder.
Creo que en gran medida es lo que hace, por eso esta reflexión entre empujones.

No aprendemos

Al margen de las marcadas diferencias políticas que podamos tener con Ramón Muchacho (por ejemplo su alianza con Rodríguez Torres cuando éste perseguía, encarcelaba y asesinaba opositores) o con su gestión, no podemos desconocerle méritos como ser humano. Muchacho es una persona honesta, de carácter noble, buen servidor público y excelente padre (lo conozco en ese sentido).

Es una suerte ?insisto, pese a las diferencias políticas? que una persona con sus características personales y profesionales esté haciendo política en Venezuela. A diferencia de los chavistas, Muchacho es un hombre decente que aspira una mejor Venezuela y trabaja ?se sacrifica? para lograrla. Con aciertos o desaciertos, es un hombre de bien dedicado al bienestar del país.

En estos días cuando una manifestación crítica de la oposición quemó su imagen y vació las cenizas en la puerta de su casa sentí una suerte desazón mezclada con vergüenza. Pareciera que no aprendemos. Gente de bien se sacrifica por el país, le sirve y trabaja por mejorar las condiciones de vida del venezolano, y lo quemamos junto a la meretriz Barrientos y al bobo feroz de Maduro.

Inconcebible.

La bendita agua

En una Venezuela donde incendian vivos a venezolanos para castigarlos; en la que descuartizan venezolanos como despiadado acto de venganza; que encarcelan, torturan y asesinan opositores venezolanos por gritar “libertad”; y donde con una crueldad pasmosa, aterradora, y sí, muy chavista como los asesinatos a traición de Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992, estudiantes “socialistas” embisten desde una autobús a toda marcha contra unos incrédulos policías ?venezolanos como nosotros? hasta aplastarlos sin misericordia, con una indolencia asesina que sólo la hemos visto en el chavismo; que nosotros nos indignemos porque Ramón Muchacho colocó su imagen en unas botellitas de agua bendita es, por decir lo menos, una escalofriante insensatez.

¿Qué carajo nos pasa?

No sólo eso, en un ejercicio de autocrítica poco común entre nuestros políticos, Muchacho reconoce el desacierto, se disculpa, para luego ser incendiado en un escandaloso acto ?pese a la tradición? de protesta crítica, que culmina, como expongo antes, con los despojos derrumbados frente a su hogar, es inconcebible.

Nuestras riñas inútiles consolidan al chavismo, y sus embestidas criminales.

Si queremos salir del chavismo

Fui uno de los peores afectados por la embestida criminal de Rodríguez Torres en el 2014. Como consecuencia de la furiosa demencia del ahora “caperucito rojo” del chavismo, amigos míos murieron asesinados, fueron encarcelados, torturados, sodomizados y los que pudieron huyeron al exilio.

Cuando Muchacho se alió con el general chavista ?insisto, el novísimo “caperucito rojo”? y lo convirtió en su nuevo mejor amigo, sentí mucha vergüenza por él pero lo entendí. Se doblegaba ante el chavismo como su partido en ese año había decidido hacerlo. En el fondo sé que él también sintió vergüenza por sí mismo (es un noble ser humano), que era una inmoralidad lo que hacía, pero entre lo moral y la política, lo reconozco, los políticos tienen que inclinarse por la última. Es su deber. No son sacerdotes, son servidores públicos.

Mi defensa por Muchacho es un gesto de solidaridad personal y un acto de sensatez. Si queremos salir del chavismo lo antes posible considero que nuestras riñas y empujones deben enfocarse sobre temas de fondo, no en pendejadas como la de la bendita agua.

Repito: si queremos salir del chavismo…

Menos empujones, más concilio

Observamos con aturdimiento como se acusó al partido Voluntad Popular de la insensata protesta contra Muchacho. Lo hizo además del Alcalde de Chacao, su partido, Rodríguez Torres (el nuevo mejor amigo), Diosdado Cabello, entre otros.

Pese a que la tolda naranja salió al paso a las acusaciones, desmintiéndolas, como ocurrió en el 2014, todas las furias irracionales de la política se enfocaron ellos. Algo bueno deben estar haciendo para que sea así.

Pero al margen de sus aciertos o desaciertos como partido, esta reflexión apunta a que dejemos los empujones preelectorales y busquemos concilios que liberen a Venezuela de su verdadera y única catástrofe: el chavismo.

En un país donde la calamidad y el horror es un hecho cotidiano y donde la vergüenza nos escupe diariamente a la frente, reñir por aguas benditas, incendiar imágenes opositoras y embadurnarlas en las puertas de sus hogares o acusarse a la ligera entre miembros de la Unidad no sólo nos distraerá de nuestro verdadero objetivo: liberarnos del chavismo, nos desmembrará y alargará hasta lo indecible nuestra ruina.

En este momento de dificultad preelectoral nos planteamos una consigna: Oposición unidad hacia un destino común de libertad y erradicación del chavismo o muerte.

¿Venceremos?

@tovarr