Los peligros de cerrar las salidas, por Judith Sukerman

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La situación del país no da para más. El gobierno perdió la calle, ya no tiene apoyo popular, al tiempo que cierra todas las vías constitucionales y pacificas que permitan avanzar hacia una salida anticipada de Maduro, para poder superar la profunda crisis que atravesamos.

Por @judithsukerman

Maduro cuenta con un andamiaje de instituciones secuestradas que lo sostiene, un Tribunal Supremo de Justicia, genuflexo, un Consejo Nacional Electoral obediente de sus caprichos, una Contraloría General ciega, sorda y muda ante evidentes y vulgares niveles corrupción como los nunca habíamos conocido, pero tiene en frente a millones de personas reclamando seriamente que se avance en una solución que conlleve a su salida del poder. Cada día, Nicolás está más solo, soportando presiones y divisiones internas, limitado por sus errores y las consecuencias de las medidas que irresponsablemente tomó y las que ha dejado de tomar.

Oscar Schemel, encuestador muy cercano al gobierno, señaló recientemente en un programa de televisión que el 58% de la población quiere que se adelante el fin del mandato de Maduro, mientras que estudios de opinión presentados por Alfredo Keller destacan que el 92% de los consultados señalan que “las cosas van muy mal” y el 80% considera la gestión de Maduro como catastrófica.

Pareciera que quieren llevarnos a un callejón sin salida. El TSJ niega la aplicabilidad de la enmienda, el CNE retrasa el Referéndum Revocatorio alargando los lapsos para extender la vida de este gobierno agónico y la soberbia impide su renuncia. En el discurso, el gobierno apela al dialogo, la tolerancia y democracia, en los hechos solo hay mentiras, abusos de poder, agresividad, intolerancia, terquedad, cinismo y autoritarismo.

El régimen actúa imprudentemente, sin valorar los factores de riesgo, desestimando los peligros y consecuencias de estas decisiones políticas.

Es imperativo recordarle a los poderes públicos, y en especial al ejecutivo que entre sus funciones está conservar el orden público y la paz, que es su deber indeclinable garantizar las condiciones para evitar que emerja la violencia.

La experiencia mundial es constante, cuando a los ciudadanos se les impide ejercer sus derechos, no se les escucha, y se cierran los caminos de presión democrática, la respuesta ha sido la violencia. Solo un psicópata puede considerar que la violencia es la vía para lograr la solución a los problemas sociales, nadie quiere transitar por ella, pero no olvidemos que la violencia es reactiva.

Sr. Maduro, en sus manos está evitar que el descontento se exprese con violencia por ser el único camino que consigamos los ciudadanos para poder vivir con dignidad y lograr que los poderes públicos pasen a estar al servicio del país y no de una parcialidad política

@judithsukerman / [email protected]