Juan José Moreno A.: ¡Esa calle es mía!

thumbnailjuanjosemorenoEn este, que por magia del Socialismo del Siglo XXI, se ha convertido en un país al revés los antisociales y violentos se han adueñado de las calles de todo el territorio nacional, unos por la ineficiencia y en casos por complicidad de las autoridades, y otros por instrucciones precisas de personeros del “alto mando” del régimen cínico-militar que impone su propia ley. Y diera la impresión de que, a la larga, lo que pretende este mal llamado gobierno es establecer en Venezuela lo que los soviéticos impusieron en Alemania por 28 años a parir de 1961 y al cual designaron con el nombre de “Muro de Protección Antifascista”, que para la opinión pública del país germano y del resto del mundo fue conocido como el Muro de la Vergüenza o Muro de Berlín.

En cada momento y en cada acto del régimen, se le ven las costuras a una política que pareciera obligar a los venezolanos a, por lo menos, ocupar territorios distanciados de acuerdo a su pensamiento o posición ideológica; esto, consciente de que existe una inmensa y progresiva creciente porción de venezolanos que rechazan los arbitrarias dictámenes de un grupete que trata de imponerse solo por la fuerza de las armas sobre una población que ha madurado políticamente y con una formación integral en las ciencias que le amplían su visión sobre las realidades económicas y sociales de su nación y del mundo.

Pero, como parte de lo que constituye la ignorancia y desubicación de quienes dictan las ordenes desde la actual cúpula gubernamental, lo que se empeñan en desconocer es que la patria es una sola, y está conformada por ciudadanos que, indistintamente del lugar que habitan, están consciente de su derecho a transitar libremente y sin fronteras por las calles, avenidas, carreteras o autopistas de los distintos municipios, ciudades y estados de todo el país; por lo que resulta inconcebible aceptar que solo la gente del PSUV puede tener libre acceso al Municipio Libertador del Distrito Metropolitano de Caracas, como sucede en otras ciudades de la nación, para manifestar sus inquietudes o apoyos; y que las demostraciones de inconformidad de quienes no comulgan con ellos deben estar confinados a los lugares localmente regidos por sus adversarios políticos. Y es así como reprimen, como sucedió el pasado miércoles cuando los manifestantes que reclamaban el cumplimiento del deber del CNE sobre el revocatorio constitucional fueron reprimidos, bajo el argumento de que no tenían permiso para avanzar hacia la sede del organismo electoral, mientras a los activistas del partido del régimen se les ofrecía puerta franca sin cumplir con ningún requisito al mismo lugar para expresar su respaldo a quienes actúan de manera contraria a lo que establece la Carta Magna.

Gran pelón de quienes como Jorge Rodríguez no solo imponen su inconstitucional medida, sino que va más allá con su criminal actuación de apoyar, promover y patrocinar la violencia de sus llamados colectivos contra personas e instituciones elegidos por la mayoría de los venezolanos, como en el caso de la permanente agresión que sufren los actuales miembros de la Asamblea Legislativa, al igual que sucede con los verdaderos muros conformados por tropas armadas contra indefensos ciudadanos que participan en movilizaciones destinadas a plantear sus exigencias ante derechos violados; ejemplo de ello, las recientes frente a la actitud del poder electoral de boicotear un procedimiento que establece la propia Constitución de la República en relación con el revocatorio presidencial.

Por eso, el reto que se le plantea hoy a la inmensa mayoría de los venezolanos que sufre las consecuencias de un régimen cuyo principal propósito es perpetuarse en el poder por la fuerza y el secuestro de la institucionalidad de la nación, es arreciar las luchas populares que conducirán al retorno a la democracia del país, pero evitando caer en las trampas que le tiende el régimen para tratar de desviarlo al plano de la violencia; porque, debemos insistir: no deseamos derramamiento de más sangre de los venezolanos, sino la avalancha de votos requeridos para sacar a los usurpadores del poder. Y en esa dirección, será necesario insistir en la necesidad de mantener las protestas y exigencias en los lugares públicos donde se perciba mejor su presencia, y que el pueblo pueda dejar claramente sentado y expresar que, contrariamente a lo que se creen Maduro y Rodríguez en relación con la propiedad de los espacios, ¡Esa calle es mía!
@JJMorenoA