“Seremos caníbales o cadáveres si se acentúa la escasez. Moriremos de hambre”

(Foto Reuters)
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Son las 12:30 de la tarde y en el hogar del ama de casa Andrea Salazar aún no saben qué van a comer. A sus tres pequeños hijos de dos, cuatro y siete años, les ha dado durante el día los pocos mangos que obtuvo del árbol que está en el patio de su vecina Shara. Ella habita en la calle Principal del sector Tumba de Bello, en Barcelona. Allí vive junto con su madre, dos hermanos y los tres infantes.

G. Pellicani / S. Salazar / D. Luces / El Tiempo

Cuenta que en su casa, desde hace seis meses, no han probado un bocado de carne o pollo. El salario mínimo que gana su madre y uno de sus hermanos, no alcanzan para garantizar durante todo el mes la comida de los siete integrantes de esa familia.

Hace una semana los adultos se acostaron sin comer, situación que ocurre con regularidad.

Recordó que ese día uno de sus parientes le trajo un kilogramo de masa de maíz pilado, y con eso le preparó arepas a los más pequeños del hogar. Los demás se fueron a dormir con la esperanza de encontrar algo de alimento al día siguiente.

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