Luis Ochoa Terán: Maduro enciende las alarmas internacionales

ThumbnailLuisOchoaTeranLa Comunidad Internacional hasta días recientes no había hecho más que mirar a un lado cuando de Venezuela se trataba el problema. Para el pueblo democrático venezolano el mundo internacional lo ha abandonado en estos últimos 17 años de gobierno represivo, abusivo y autoritario bolivariano a pesar de la ayuda abierta a la región, en tiempos democráticos, contras las dictaduras sufridas por nuestros “hermanos latinoamericanos”, aparte de país de refugio y exilio de los cientos de perseguidos políticos por las dictaduras militares de la región. Al pueblo venezolano le resulta incomprensible como el proceso progresivo de deterioro democrático venezolano ha sido de inmutable  indiferencia para los países que “nos llaman hermanos”, sea éste por el intereses de los mani-flojos financiamientos de nuestros autócratas o por la falta de liderazgo de los gobiernos democráticos de la región que en su política exterior hacen como el avestruz, meter la cabeza en la tierra, para no ver pasar el vendaval autocrático revolucionario que tanto daño ha hecho a los pueblos de nuestra región en esta última década pero al final puede llevárselos a ellos también, pero además, degradado moralmente la política con su consustancial corrupción, cuyas consecuencias comenzamos a ver por estos tiempos de cambio político y moral, que se desarrolla afortunadamente en nuestro continente.

El Socialismo del Siglo XXI con la dirección del vetusto y experimentado  régimen comunista cubano logró que el gobierno chavista no solo se condujera al filo de la constitución y durante el gobierno de Maduro abiertamente violentándola y además internacionalizando el disfrazado comunismo bolivariano, ayudando a instalarse en la región gobiernos autócratas y populistas con apariencias democráticas,  legitimados por la elección popular y sostenido por los altos precios de las materias primas, con la caída de éstos se derrumban y ha salido a flote la gigantesca corrupción que los sostenía, con lo cual, en esta última década lograron mediatizar a las democracias y sus vacilantes liderazgos. Una década de autoritarismo, concentración económica y política, violación de los derechos humanos y las libertades, condujeron a los abusos y la corrupción que no solo han minado sus propios gobiernos sino han logrado hastiar a los pueblos de la región y ahora comenzamos a ver un retorno a la democracia y la decencia perdida. Más de una década de luchas para reconquistar la democracia tienen nuestros  pueblos, que hoy afortunadamente, vemos alcanzar progresivamente en la región con el triunfo de Macri en Argentina, el proceso constitucional de Brasil y  próximamente en Venezuela.

Definitivamente Brasil y Argentina le han dado un vuelco a la política latinoamericana reforzado con el triunfo electoral legislativo venezolano que confronta actualmente confronta al Socialismo del Siglo XXI y al que comienza a descorrérsele la máscara dictatorial, intentando no solo socavar las funciones del Poder Legislativo,  sino ahora, sin percato tratando de eliminarla utilizando ya no solo como patíbulo y guillotina al Tribunal Supremo de Justicia  sino ahora además con el subterfugios de un ilegal Estado de Excepción y Emergencia Económica y un despliegue militar que ha prendido las alarmas en la  Comunidad Internacional, comenzado ésta por primera vez a manifestarse abiertamente,  reconociendo la naturaleza autocrática y militarista y exigiendo  “el cumplimiento de la Constitución y el respeto al Estado de Derechos”, conceptos estos que han comenzado a repetirse en todos los pronunciamientos de los gobierno, parlamentos y organismos internacionales, además, de solicitar la consecución de “una solución política atreves del diálogo y el Referéndum Constitucional”.

La Comunidad Internacional ¡al fin! entendió el peligro de un régimen autoritario y militarista cuestionado en su legitimidad, de espaldas a la voluntad de pueblo, responsable por la crisis humanitaria, represivo, con presos políticos y  violador de los derechos humanos a la que nos han conducido, a parte, de haber efectuado el mayor defalco de los erarios públicos de la historia de la humanidad, con un monto aproximado de 500.000 millones de dólares según se desprende de las investigaciones.

Finalmente, pareciera que la Comunidad Internacional está dispuesta a no continuar permitiendo  la violación de los derechos humanos y políticos de los venezolanos siguiendo de cerca su desarrollo, porque son conscientes, de que ellos pueden constituirse en un muro de contención de las pretensiones dictadorzuelas de una cúpula que ha conducido a Venezuela a un Estado Fallido. Lo más importante, es que la Comunidad Internacional ha asumido, que la única solución de política en Venezuela está en la Constitución y confiados que de la misma forma como el pueblo eligió a Maduro, el pueblo tiene el derecho a revocarlo con votos de acuerdo a la Constitución que nos rige y que tanto Chávez como Maduro elogian como “la mejor del mundo”.

La invocación del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, del Art 20 de la Carta Democrática va dirigido precisamente en el mismo sentido, protegiendo los derechos constitucionales de los venezolanos y la realización del Referéndum Constitucional como la salida política e institucional, a la cual, la Comunidad Internacional ya se ha pronunciado, a parte, de apoyar de los Diálogos políticos con los ex-presidentes para de esta formar enmarcar un gran acuerdo político que de viabilidad y amplia participación política a la  nueva y naciente democracia venezolana.