Marcos Hernández López: Transformar la mentira en verdad…

Contexto Venezuela / Análisis integral Mayo 2016 / Si le tocara evaluar  la gestión gobierno de Nicolás Maduro, ¿Usted diría que es…?

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Aquellos que trazan un supuesto dilema ético entre virtud política y eficiencia comunicacional, en el caso venezolano se debe entender que no se trata de una batalla entre platónicos y sofistas. Nada de esto es fácil comprenderlo a primera vista, porque vivimos inducidos para vivir tiempos violentos, por razones de intereses políticos y económicos por parte de una revolución que se quiere eternizar en el poder central.

Para algunos especialistas en imagen,  “todo proceso involucra dos dimensiones de idéntica  trascendencia: sustancia y forma; así como una política de imagen sin forma es ineficaz y estéril, una política de imagen sin sustancia es inconducente y superficial”.

Conectando con esas ideas me atrevo a decir mientras la oposición continua blindando el camino para el cambio a través del revocatorio presidencial, por cierto con un significativo apoyo nacional e internacional, el gobierno apunta hacia lo mediático para tratar de recomponer su cuestionada imagen y gestión, no obstante, aún tiene algunas “fortalezas” relativas como oportunidad para tratar de reflotar su añejada revolución, cuenta con algunos poderes del Estado y muchos bolívares inorgánicos que son buenos para activar un calculado populismo.

Sin embargo, la relevancia que posee el contenido real de la esencia de la diaria actividad política en Venezuela no debe ser ignorada, porque la crisis es real. La razón revela que toda lucha por mantener el poder adquiere sentido si es racional, si se sustenta de los valores de fondo que todo gobierno debe apropiarse: vocación de servicio, eficiencia, honestidad y liderazgo y no tratar de atornillarse por mantener intereses endógenos y exógenos.

El sometimiento que demuestran la mayoría de los medios de comunicación en nuestro país, también tiene toda una intencionalidad por parte del gobierno Maduro, ocultar el desencanto, ineficacia, la corrupción, el desamor del pueblo venezolano y las voces del chavismo crítico. Por ejemplo, para los técnicos en gestión pública, el desconcierto en la planificación del gobierno, a pesar de contar con significativos recursos, hace que en lugar de “Gobierno de Calle se deba hablar de gobierno en la calle”. Muchos expertos se atreven incluso asegurar “La capacidad de gestión pública del gobierno de Venezuela entre 1999 y 2014, en relación con los recursos económicos que ha recibido por concepto de renta petrolera e impuestos, haciendo analogías con otras gestiones de gobierno es la peor gestión en la historia venezolana”. Es decir, este gobierno fracasó.

Tengo visión compartida con los especialistas en materia de estrategias de imagen,  “el espacio de la “magia” de la publicidad no debe nunca sustituir el debate de las ideas”. Tiene significación puntualizar que el gobierno revolucionario se apoya en sofisticadas técnicas comunicacionales, orientadas a dos fenómenos sociales de profundas consecuencias políticas que apuntan hacia: la mediatización de la sociedad y la confusión valorativa de sus prioridades siempre mirando el escenario electoral. En nuestro país observamos a diario una práctica perversa como el gobierno utiliza a un marketing político para transformar las mentiras en verdades, el objetivo que se trata de alcanzar están en las distorsionadas imágenes.

El desafío de la oposición siempre estará enfrentar una gestión desorientada y cargada de muchos errores, mantiene un control férreo de más 80% de los medios de comunicación y continúa comprando más espacios mediáticos para tapar ineficiencia del modelo político llamado Socialismo de Siglo XXI, para la mayoría de los venezolanos no terminó de germinar, es decir configurarse.

En síntesis, el gobierno gravita desesperadamente sobre la magia de los medios de comunicación para mostrar lo que no existe, lo que no han hecho durante 17 años en el poder central, esta realidad se articula perfectamente con las expresiones muy críticas de algunos  dirigentes revolucionarios que afirman que el Gobierno de Calle o los programas sociales han sido “puro pote de humo”,  esta situación se visualiza y se siente en el rechazo en los sectores hacia los líderes y funcionarios del gobierno, además, es revelador como últimamente la mayoría del pueblo chavista no sale a recibir ya con emoción a su máximo líder Bolivariano Nicolás Maduro cuando los visita con todo su equipo de alto gobierno para darle arranque algunos de los programas “Gobierno de Calle”. Esta postura no es más que una notable indiferencia hacia la gestión de Maduro, actitud potenciada por los diversos discursos incluso de algunos miembros de los consejos comunales, sin miedo se atreven a decir que viven de puras promesas y algo más están pasando hambre… los estratos sociales D/E de la población que fue en mayoría fieles en su momento histórico al “comandante eterno”, comienzan a evaluar o valorar según su percepción la gestión de Nicolás Maduro, llegan a una primera conclusión: como mala y sin expectativas. Es perverso tratar de construir verdades sobre las tangibles mentiras.

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