Rafael Rodríguez Mudarra: La unidad de las fuerzas opositoras para avanzar

thumbnailcolaboradores-190x1301La unidad y la solidaridad  para el logro de los objetivos democráticos  que deben propugnar  los que tienen responsabilidad de dirigir, sin impertinencia maniquea  de rechazo  a la inclusión, no puede ser otra   que la  de persistir  en la más   sincera  actitud  que nos   lleve a estudiar la deplorable situación en la que se encuentra La Nación , exigiéndole  a los que tienen  oportunidad  de conducirla, percatarse  de  que la “Unidad Nacional” no puede ser mero juego de palabra  sin profundidad de análisis,  con riesgo manifiesto  de colocarlos   fuera  del cumplimiento  del mandato  social , cual  impone obligante  la aceptación de las  normas de convivencia  que puedan llevar al   consenso colectivo .

Siendo entendido que  el venezolano como vocero incasable de la tesis de la Unidad Nacional, cuya historia  ha  aprendido de dos acontecimientos contemporáneos  inolvidables  que se sucedieron: el uno con las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente  celebradas el 30 de noviembre de 1952, cuando el pueblo mediante  la conducción de  JOVITO VILLABA y del ejercicio  cívico del voto derrotó   los “Tanques”  poseídos por el régimen militar  del entonces  oprobioso régimen ,el   otro: expresión del  glorioso movimiento   Cívico Unitario con adhesión  institucional de la Fuerza Armada progresista que  el 23 de enero de 1958 dio al traste con la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez   e impuso  el camino de la institucionalidad democrática, nos hace  por convicción de fe democrática, sostener  que la única relación  que en los actuales momentos  podría separarnos de la Unidad y Solidaridad  del pueblo,  sólo tendría asidero   en cualquier aventura no pertinente, de rechazo a la pluralidad.

Después de 17 años de  pérdida de la institucionalidad republicana: el 06 de diciembre de 2015 hubo de producirse  un cambio fundamental en el equilibrio de las fuerzas políticas del país mediante una voluntad plebiscitaria del integrado y masivo elector opositor. El pueblo venezolano  obtuvo una contundente  victoria   al arrebatarle al gobierno autoritario que hoy dirige Nicolás Maduro, el dominio de la Asamblea Nacional. Fue el resultado de un proceso de alta compactación popular, que representa, independientemente de la entereza  política  de muchos de los  que participaron  en esa maravillosa gesta de espontaneidad electoral,  la gran victoria   del pueblo venezolano,  expresión de rechazo patriótico y bolivariano al gobierno usurpador;  no el triunfo de un partido sobre las aspiraciones electorales del otro partido; constituyó una batalla ejemplar. No entender que esto fue así,  nos  colocaría al margen de la Constitución, por cuanto le arrebataríamos  al poder originario la fuerza que hizo posible la recuperación del órgano más importante del Poder Público, cual no es otro que la Asamblea Nacional.

Sin duda alguna: a fuerza del querer de la voluntad popular se logró integrar una Asamblea Nacional la  que no ha cedido en su función  autonómica. Este órgano del Poder Público nacional se encuentra verdaderamente acosado por un Poder Judicial conformado y subordinado a los dictados del  Poder Ejecutivo,   que en todo momento    le IMPIDE las  funciones  de controlar y legislar que  constitucionalmente se le son atribuidas, lo que nos obliga a reconsiderar  de la manera  más sana y sensata el comportamiento futuro  del mayoritario pueblo  opositor; que si   actúo   con solidaridad compactada para derrotar al gobierno de turno, en el  evento legislativo, hoy  se encuentra aunque disperso, igualmente  presto   para acudir  nuevamente  a las urnas electorales ,  en forma unida, solidaria  y con la mejor reserva de ciudadanía, con  el  objeto  de   lograr  el cambio de gobierno que durante más de 17 años hemos venido soportando, por uno que sea ,  la expresión cabal de la  instauración de un Gobierno de Integración Nacional.

El enfrentamiento de la oposición democrática  con el gobierno autoritario , conformado por mayoría de militares activos que participan habitualmente en la política , está referido para llevarse a cabo mediante la realización de dos procesos electorales: la revocación del mandato presidencial de NICOLAS MADURO, que a juicio de los solicitantes han hecho  gestiones legales al CNE, se debe a deficiencia funcionarial de éste señor, durante la pasantía de más de la mitad del periodo, tal revocación   trae como consecuencia  que de darse  en el tiempo legal , habrá que llamar a elecciones presidenciales; el otro evento lo constituye, las elecciones regionales, conquista de la  IV República , que dio como  resultado la  descentralización  de los Estados, hoy  revertida  a los caprichos  de los que se dicen detentadores del poder. En estos procesos regionales  se elegirán por mayoría simple  a los gobernadores de Estado  y Consejos Legislativos, adicionalmente  se eligen  los Alcaldes  y Concejos Municipales de los Municipios y otras autoridades especiales como lo son los Alcaldes Mayores y sus respectivo Cabildo  en los Municipios  del Área Metropolitana de Caracas y del Distrito Apure.

Como conclusión de los dicho, en éste escenario  de participación  electoral   tenemos que desenvolvernos  todos y cada uno de los que cerramos filas de vanguardia en el combativo y mayoritario pueblo opositor; no reconocerlo podría convertir la soberbia en  abono  de cultivo para beneficiar al adversario. Las contradicciones percibidas entre líderes  congregados en el partido MUD, no son del todo unitarias, ayudan a la disgregación de esfuerzos.

Dirigir los procesos antedichos, teniendo en cuenta las dificultades, sin programa de hegemonía  de ninguna  índole, constituye la manera  de la construcción de la Unidad política, lo cual no será  posible  si no se hace abstracción  de todo lo que en el sector de la democracia oposicionista constituya un obstáculo para la integración.

 

Abogado, político, presidente de URD