Rafael Cadenas, compromiso sublime

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El poeta recibió el XII Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca. Los miembros del jurado dijeron que la poesía latinoamericana de los últimos 60 años “no puede entenderse” sin su trabajo. Notas sobre el encuentro homenaje y presentación del libro de Rafael Cadenas, En torno a Basho y otros asuntos (lunes 30 de mayo 2016). Sucede en la Casa de América, en Madrid, ciudad atenta a la desgracia venezolana.

Alejandro Arratia/Iberoamericanos

Rafael Cadenas nace en Barquisimeto, Venezuela (1930). Es profesor jubilado de la Universidad Central de Venezuela, institución en la que trabajó dedicado a despertar la sensibilidad de los estudiantes a la riqueza de la lengua en la Escuela de Letras. Son muchos sus libros de poesía: Una isla, Los cuadernos del destierro, Falsas maniobras, Memorial, Intemperie, Gestiones y Amante, o el último que tenemos en nuestras manos, En torno a Basho y otros asuntos, que han sido traducidos al francés, italiano e inglés. A estos se suman los textos en prosa: Realidad y Literatura, En torno al lenguaje, Anotaciones, Dichos, Apuntes sobre San Juan de la Cruz. Ha recibido los siguientes premios: Nacional de Ensayo (1984), Nacional de Literatura (1985), San Juan de la Cruz, el Internacional de Poesía J. A. Pérez Bonalde (1992), FIL de Literatura en Lenguas Romances (México) y, el más reciente, Federico García Lorca. Le fue otorgada una beca de la Fundación Guggenheim (1986). Ha sido invitado a dar conocer su obra a través de conferencias y lecturas en países de Latinoamérica, Estados unidos y Europa.

El poeta recibió el XII Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca. Los miembros del jurado consideraron que la poesía latinoamericana de los últimos 60 años “no puede entenderse” sin el trabajo de Rafael Cadenas. En la Casa de América de Madrid, el lunes 30 de mayo, presentó su poemario En torno a Basho y otros asuntos (2016) y se le rindió merecido homenaje a este hombre naturalmente tímido cuyo verbo, sin embargo, enciende nuestro espíritu. El público llenó la sala. Teníamos razones compartidas con la mayoría de los presentes; también motivos muy personales, y en la memoria los recuerdos de breves encuentros, pocas y sentidas palabras, nostalgia de espacios -pasillos de Humanidades en la Universidad Central de Venezuela, boulevard de Sabana Grande, librería Suma-. Con su presencia volvíamos a un pasado en que la esperanza y el futuro iban de la mano.

Aprecié del encuentro una escenificación sobria a tono con el homenajeado. La moderadora y presentadora, María Gasparini Lagrange, la primera en iniciar la semblanza del poeta, tomó la batuta e hizo memoria de las clases del educador en la Escuela de Letras, una obertura que nos elevó al estado de ánimo adecuado para escuchar los cuatro siguientes movimientos a cargo de los poetas Álvaro Valverde (crítico), Manuel Rico (editor), Jordi Doce (crítico y traductor) y Antonio López Ortega (narrador y ensayista), quienes enaltecieron con demostración de conocimientos el trabajo de Rafael. El poeta, con un toque de humor, dijo que pediría copia de las intervenciones para leerlas cuando se encontrara deprimido.

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