Eveling de Rosales: Manuel está preso y su familia también

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La alcaldesa de Maracaibo, Eveling Trejo de Rosales, confiesa que en la calle le han preguntado miles de veces si no fue una decisión equivocada de su esposo: volver para terminar siendo un preso del gobierno, pero tiene fe en la fortaleza del exgobernador zuliano. Extraña la privacidad, pero asegura que Manuel ya no es el mismo hombre, ha cambiado.

Por Dámaso Jiménez

Este miércoles el líder democrático Manuel Rosales cumple exactamente 8 meses como preso político del actual gobierno del presidente Maduro. Un día como hoy en octubre pasado el diputado Cabello anunció su aprehensión inmediata desviándolo del acto político con una multitud que lo esperaba en la calle 72 de Maracaibo hacia un encierro súbito una vez que tocó suelo en el aeropuerto La Chinita. Un nuevo capítulo de reclusión aletargada luego de 7 años de obligado exilio por la persecución política del presidente Chávez.

Fue aislado de inmediato y sin defensa alguna en una celda del monstruoso calamar de concreto en forma de resorte ubicado sobre la Roca Tarpeya entre las parroquias San Pedro y San Agustín denominada El Helicoide, al oeste de la capital de la República; un experimento arquitectónico de la modernidad de inicios de la democracia que ahora simboliza el hermetismo inclemente de estos tiempos difíciles, ocupado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia, SEBIN, que es la policía política que lo mantiene custodiado en la misma celda que una vez ocupó el exalcalde de San Cristóbal, Daniel Ceballos.

La situación de Rosales es de aislamiento casi absoluto, no solo del resto de los confinados en el lugar sino del mundo que habita fuera de sus paredes sin ventanas.

Aparte de su familia y eventualmente de sus abogados no se le permite ningún tipo de visitas. Es un preso separado, enclaustrado, aislado del país político y excluido incluso de los medios presuntamente independientes. Casi extirpado de la historia como lo quiso Chávez alguna vez, aunque no de la memoria de los zulianos. Sin OEA, UNASUR, Zapatero, Felipe González, medios extranjeros, expresidentes que intercedan o movimientos que clamen por su libertad. Algunos lo consideran el preso político solitario de Venezuela.

Quienes lo frecuentan deben pasar por drásticos puestos de control y hacen largas colas los días permitidos para tal fin. Sus familiares tienen prohibición de porte y/o uso de cámaras y celulares, que podrían terminar afectando la paz del interno dentro de tan custodiado recinto, si alguna imagen suya lograse ingresar en la catapulta de las redes sociales. Se cuenta que ocurrió una vez luego que uno de sus hijos publicara la única foto conocida del excandidato presidencial vistiendo una franela blanca y tomado de los barrotes de su celda.

Es de conocimiento público, luego de la salida con medida cautelar de casa por cárcel del exalcalde de San Cristóbal y dirigente de Voluntad Popular, Daniel Ceballos, que la celda que hoy ocupa Rosales tiene cámaras y micrófonos que limitan la comunicación familiar y la privacidad dentro del limitado espacio de 2 por 2 metros cuadrados en la que pasa la mayoría del tiempo.

Cuenta Marebeth Rosales, una de las trillizas, que los primeros tres meses de encierro han sido hasta ahora los más duros para su padre, debido a que los encargados de su custodia solo permitieron una pequeña colchoneta sin sábanas para dormir, pero después del triunfo del 6D se le permitió a su familia darle un toque más hogareño al espacio asignado por la inteligencia de Estado. Colocaron un colchón un poco más grande con catre, una mesa, un pequeño televisor, un afiche de Maracaibo, una imagen de La Chinita, otra de la Divina Pastora y de San Benito de Abad a los que guarda devoción, así como una pequeña nevera ejecutiva y los libros que comparte con su hijo Manuel: “El Pasajero de Truman” de Francisco Suniaga, “El Imperio eres tú” de Javier Moro, “Pregúntale a Platón” de Lou Marinoff, “Venezuela: 1830 a nuestros días” de Rafael Arraiz Lucca y uno de los últimos libros del novelista cubano Leonardo Padura.

Afuera, como en todos los recintos, los familiares de los presos intentan subir algunos artículos de primera necesidad que casi no se consiguen: Pan, queso, una lata de atún, diablitos. Cuentan que la situación del país ha logrado filtrar las paredes de todos los recintos carcelarios ante la escasez de productos. ¿Por qué el Helicoide sería la excepción?, me pregunto.

Me encuentro con personas que aseguran que el bachaqueo existe dentro del custodiado espiral en forma de triángulo encajado entre duros barrios dela capital venezolana. Según los testimonios una crema dental tapa amarilla pequeña puede costar mil quinientos bolívares, al igual que un paquete de café; mientras una botella de ketchup al igual que un kilo de leche puede conseguirse en 3 mil bolívares, dependiendo de la situación del día y del respeto ganado puertas adentro.

Rosales es uno de los presos más respetados entre la población que convive dentro de las celdas del Helicoide, razón por la cual fue rebautizado con el alias de “Justo Quintero” para referirse a su persona dentro del área en que se encuentra privado de su libertad por razones políticas.

Su esposa, Eveling Trejo de Rosales y sus 11 hijos, Yenni Patricia, Hender Manuel, Aleida Margarita, los trillizos Marebeth Karelis, Manuel Alejandro, Marenel Carolina, Carlos Manuel, Melvin Manuel, Manuel Andrés y Alejandra Estefanía, comentan que tanto sus vidas como la de su padre han cambiado bruscamente en los últimos 8 meses, como nunca ocurrió en el exilio que tocó vivir en Perú y luego en Panamá, o cuando ejercía labores de alcalde de Maracaibo y gobernador del Zulia.

“Manuel está preso y su familia también”, alega la alcaldesa de Maracaibo, quien pone como ejemplo la situación que deben vivir dentro del Helicoide, donde se encuentran obligados a acatar las reglas que impone el recinto para poder desplazarse y acompañar al líder zuliano, semana tras semana.

“Entre toda la familia nos organizamos para traerle su comida todos los días, conversar bajito, no perder nuestro vínculo familiar dentro de la celda, hablar con los efectivos para que nos permitan hacer menos desagradable su espacio, tenemos que dejar que revisen todo lo que traemos, esperar a que nos llamen, hacer cola y obedecer. Toda nuestra familia vive en cautiverio desde hace 8 meses por decisión del gobierno sin que aún exista una prueba que responsabilice a mi esposo de lo que ligeramente lo han venido acusando”, comparte con nosotros la alcaldesa zuliana, quien sorprendentemente se despoja de su investidura política y hace la cola desde su orden de llegada para intentar conversar con su esposo, uno de los presos políticos del actual régimen.

Cada sábado Trejo de Rosales busca productos entre un supermercado y otro de Caracas para abastecer a su esposo encarcelado por decisión propia. Su pareja ha perdido 20 kilos desde que se encuentra confinado.

Confiesa que en la calle le han preguntado miles de veces si no fue una decisión equivocada de su esposo: volver para terminar siendo un preso del gobierno, pero tiene fe en la fortaleza del exgobernador zuliano. Extraña la privacidad, pero asegura que Manuel ya no es el mismo hombre, ha cambiado.

“A pesar de su situación es Manuel quien nos brinda fortaleza para seguir adelante. Ahora es un hombre más espiritual, más centrado, más sereno, que nos espera entusiasmado para compartir en familia. Se sigue preocupando pero confía en nosotros y nos aconseja. A pesar del cautiverio hemos pasado juntos los días más importantes y este próximo domingo, día del padre, no será la excepción. Buscaremos la manera de que todos sus hijos y hermanos, que también trata como hijos, podamos compartir y no perdamos lo más importante que es compartir como la familia que somos”, acota Eveling como se le conoce en Maracaibo.

Reitera que todos quieren verlo de vuelta en su casa, que el juez desestimó todas las acusaciones hechas por los dirigentes del PSUV, Mario Isea y Gian Carlo Di Martino, pero en su visión es primordial buscar una solución al país antes de pensar en su propia libertad.

Otra de las trillizas, Marenel Rosales, graduada de abogado recientemente, refiere que su padre sigue siendo un hombre estricto que gusta de compartir y comer en familia. Es con la que se permite discutir algunos aspectos de la política nacional y regional del Zulia.

A la joven jurisprudente no le gusta que le jueguen posición adelantada pero no pierde la esperanza de que la pesadilla termine pronto y pueda volver a compartir con su progenitor en el calor del hogar.

“Mi padre es un preso político, no cometió ningún delito ni le han podido comprobar ninguno, pero creo que existe interés en mantenerlo bien alejado de la situación del país aunque él se las ingenia para mantener unida a la familia, al partido UNT y algunos seguidores de su proyecto democrático. Si leen sus últimos tuits y mensajes sabrán que mi padre favorece el diálogo como única forma de llegar a un acuerdo de paz y convivencia entre todos los venezolanos”.

A través de su cuenta en la red social Twitter, @manuelrosalesg, el líder socialdemócrata se las ingenia para exigir a través de los últimos tuits de la cuenta, “reglas claras y el juego limpio de todos los sectores para lograr acuerdos que eviten una mayor calamidad”.

Hace hincapié en que “dialogar no significa ceder en nuestras demandas que consagran la Constitución. Es construir una salida cívica y democrática”. El excandidato presidencial en el 2006 considera vital el logro de acuerdos mínimos para una salida electoral y la solución al conflicto, porque de lo contrario estaríamos jugando al caos y la violencia.

Manuel Rosales advierte a través de las redes sociales que la grave crisis económica que atraviesa el país debe ser tratada como prioridad más que cualquier otro aspecto.

“El hambre, la escasez y el alto costo de alimentos y medicinas son más importantes que la lucha por el poder”, con lo que advierte su posición con respecto a realizar cualquier evento electoral antes de resolver los problemas de hambre y escasez que agobian al país. Exige a la oposición propuestas claras para evitar un desenlace fatal.

“Lo cívico es atender el llamado del Papa Francisco, el G7, La OEA, Mercosur, Unasur, y la Unión Europea, para llevar a cabo un diálogo transparente”. Por último pide al gobierno respeto por el 92% de los venezolanos que exigen diálogo y una salida democrática.

Dámaso Jiménez
@damasojimenez
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