Rafael Rodríguez Mudarra: El Presidente abusa ostensiblemente del poder

thumbnailcolaboradores-190x1301Los países que  conforman  la región latinoamericana, desde  sus comienzos  como Estados independientes, no han tenido otro sistema de gobierno, cual no sea el identificado  con el régimen presidencial,  entendido éste, como aquel, donde el presidente  de la República es la persona, que además de  ser jefe de Estado dirige  la acción de gobierno; en el caso venezolano, no obstante establecer la Constitución que el poder  ejecutivo lo ejercen  el Presidente,  el vicepresidente, los ministros y demás funcionario, sería necio pensar que así sea, por cuanto el ejercicio de éste órgano  se concentra en el Presidente,  siendo los funcionarios señalados   de libre nombramiento y remoción de éste; es decir  las atribuciones  del jefe del Ejecutivo, que prevé  el texto constitucional vigente  a excepción de  exclusión de subordinación  de los  gobernadores de  los Estados, se mantienen incólume  desde 1830, fecha de la creación de la República.

En la región, priva el sistema presidencialista, pero, se ha establecido también; encontrándose su fundamento  en lo que se conoce como la “Carta Democrática Interamericana”, que la solidaridad y la cooperación, mediante la reafirmación de la democracia participativa en los diferentes   ámbitos de la vida política de  los países que integran la referida región, constituye  la aceptación  para  que la democracia  sea esencial en el desarrollo y  perpetuación de Estado de derecho; por lo que para que se explane como tal, tienen que privar sus elementos fundamentales consistentes  en el respeto de los derechos humanos y las libertades públicas,   para el buen logro del poder político mediante el  ejercicio del sufragio universal en representación de la soberanía plural y participación  con independencia de todos los sectores  que conforman  la vida de los países que integran el conglomerado   interamericano.

El presidencialismo,  ha dejado   como producto del desarrollo civilizado  y  dialectico de los pueblos   de ser  la feudal  forma de  ejercicio de autoridad de quienes ejercen el poder sin consenso participativo; de los  que no admiten critica; de los  que  mediante el abuso del poder  imponen  gobiernos absolutistas y  de familias.

Los gobiernos que hoy gozan del respaldo  del elector  en este continente latinoamericano ,  han hecho honor  a la civilidad en cuanto a reafirmar su compromiso con la “Carta de Organización de los Estados  Americanos” y la “ Carta Democrática  Interamericana”, ambas proclaman “que los pueblos de América tienen derecho  a la democracia  y sus gobiernos la obligación de impulsarla y defenderla , es decir se instruye, que en  el conglomerado   de  las naciones circunscritas a  la región latinoamericana  es de obligante  cumplimiento a tenor de sus  constituciones  “ la garantía y pleno respeto de los derechos humanos y la consolidación de la democracia”.

En Venezuela, Nicolás Maduro, dado  su condición  de Presidente de la República, se encuentra entre  aquellos magistrados   de elección popular, que por haber  cumplido más de la mitad del periodo presidencial que viene ejerciendo ha sido  objeto de una solicitud de revocatoria de su mandato, cual cuenta con  respaldo visiblemente  ostensible de la ciudadanía opositora;  proceso de legitimidad , hoy  envuelto dentro de una continuidad de hechos  reñidos con la Constitución ,que tratan  de impedirlo, contándose como gestor de la mediocre  actividad fraudulenta, al propio presidente, sumados  cuatros  funcionarios públicos expertos en argucias, así como la complacencia  servil del CNE y del TSJ.

Como es del conocimiento de todos, la ascensión al poder de  NICOLAS MADURO no fue  más que  el deseo de la voluntad   del difunto ex presidente HUGO CHÁVEZ; quien actuando  como testador del Solio presidencial, a través de  acto  público, notorio y  comunicacional, sin consenso de ninguna especie, hizo  de un civil: Nicolás Maduro  “el albacea del Poder”, lo que por interpretación  de muchos,  no fue más que una intención    para inducir   la presencia del  sector de la Fuerza Armada  en servicio activo  en el desempeño de cargos  públicos,  constituyéndose  a la vez, el componente castrense en un poder deliberante, como efectivamente está sucediéndose .

Cierto  es, duda no cabe, que el presidente  Maduro  durante el tiempo de más  la mitad en  su  ejercicio presidencial, se ha desempeñado en  forma tan cuestionada que confirma lo que se dice de  él, que si bien, llenó  los requisitos para ser Presidente: “ venezolano por nacimiento, no poseer otra nacionalidad , mayor de treinta años, de estado seglar y no estar sometido a condena mediante sentencia  definitivamente firme” está comprobado por evidencia de hechos, que durante el tiempo de su mandato, cual puede considerarse como una pasantía  de control de eficiencia, ha resultado de una incapacidad demostrable y notoria  que no, nos queda otra salida,  para el bien del país; para la restauración de la convivencia nacional, para la recuperación  de nuestra devastada  economía; para la pulcritud administrativa ;  para el cese de la persecución política; para el establecimiento  de un régimen democrático,  transparente  de respeto a los derechos humanos; de la independencia de los poderes públicos; del reguardo a los derechos sociales; de cese a la persecución política; que no sea  el de  la revocación  del mandato presidencial  pautada en  la Constitución,  lo cual nos permitirá ponerle  termino  al abuso ostensible que del poder ha venido  haciendo  Nicolás Madura, la cual no es otra  que respaldar en forma patriótica  y unitaria  la solicitud de  hacer realidad el referendo revocatorio   para  el  cese por adelantado del nefasto gobierno de Nicolás Maduro.

La solución  para el cambio de gobierno no puede darse con un dialogo entredicho,  con discursos laudatorios  e inducidos  con apego al gobierno, con velado   propósito de  desconocer la realidad política del país e  imponer componendas  no admitidas por el elector originario de la Nación venezolana. Existe  actualmente una situación enmarcada dentro de la Constitución venezolana que se le ha sido solicitada al CNE.  La revocación tiene que cumplirse, por lo que dado por evidencia manifiesta  que en Venezuela se ha producido una alteración  del orden constitucional, la convocatoria  del Consejo Permanente  a solicitud  del Secretario  General  de la OEA, tiene acogida universal, independientemente de la impertinente conducta  del gobierno autoritario por impedirlo.

Como  colofón para fortalecer  lo que se dice, transcribo lo que ha dicho  como  vocero  adscrito al  diálogo,  el presidente de Argentina Mauricio Macri, copio: “ De este momento que vive el pueblo venezolano solamente sale  si hay elecciones este año para que pueda elegir nuevamente  quien conduce  en su país . Revocatorio – elecciones, ese es el camino” fin de la cita.

Abogado, político,  presidente de URD,