Descuartizan una quinta vaca en finca de Rosario de Perijá

Descuartizan una quinta vaca en finca de Rosario de Perijá

1-2 VACAS

La inseguridad en las tierras del municipio Rosario de Perijá convirtió la aparición de vacas descuartizadas en una situación tanto cotidiana como horrorizante para los productores de la zona. A la finca Gramolote, ubicada en el sector La Matica, le tocó su turno por quinta vez en dos meses. Una vaca a la que solo le faltaban dos días para su parto encontró su muerte en manos de hampones que se introdujeron en el recinto propiedad de Samuel Morán, productor. Así lo reseña laverdad.comAlixel Cabrera

“La encontramos destrozada, le sacaron toda la carne y se murió el becerro”, asegura Morán, quien afirma sentirse agobiado por los constantes ataques a su propiedad en horas de la noche. Cada animal que matan en los operativos criminales representa una pérdida de entre 700 mil y 800 mil bolívares a su negocio. En este caso, agrega al becerro, cuyo importe es de 300 mil bolívares.





Esto se ve reflejado en la productividad de las tierras. En dos meses se han robado cerca de 50 aspersores de agua para regar 30 hectáreas de pasto. Hoy solo pueden mantener 30 hectáreas, pues dejaron de dispersar el vital líquido las 24 horas del día para resguardar al menos 12 horas los aparatos cuyo precio en el mercado es de 12 mil bolívares. En el mismo período de tiempo la producción de leche cayó de 500 litros diarios a 200 litros.

En total, el ganadero calcula que sus pérdidas asciendan a entre ocho y 10 millones de bolívares. Y es que el hurto de transformadores de electricidad y otros implementos necesarios para las labores es cada vez más frecuente. Denuncia que a su vecino en la finca Jagüey Hondo, le pasa lo mismo, experimentando la pérdida de 11 animales en el mismo tiempo.

“Nosotros vemos todo y no podemos hacer nada”, dice angustiado. “La producción ha bajado 50 por ciento y esta es la mejor época porque está lloviendo, pero los ladrones no nos dejan trabajar”, reitera Morán. Hace un llamado a las autoridades competentes a aumentar la cantidad de vehículos y personas en los cuerpos de seguridad pues todos los días temen llegar a sus lugares de trabajo y ser víctimas del flagelo sin respuestas.