Andrés Eloy Camejo: ¡Revolución, fábrica de pobreza y corrupción!

thumbnailAndrésEloyCamejoLa grave situación de escasez que se vive en Venezuela, con niveles alarmantes del 90% de sus rubros, producto de la corrupción y del manejo depravado de los recursos para el área agroalimentaria. Con la expropiación de más de 4 Millones de hectáreas productivas, del cierre de más de 7 mil empresas a lo largo y ancho de la geografía nacional, y la baja en la producción de alimentos balanceados para animales, agudiza la crisis agroalimentaria y por ende la crisis humanitaria, hoy innegable para cualquier venezolano.

El desabastecimiento de productos de consumo masivo de origen animal como el pollo y la leche, y lo costoso de los huevos y el cerdo entre muchos otros rubros, son una consecuencia natural de la escasez del Alimento Balanceado para Animales, uno de los insumos más importantes y que en su fabricación requiere de materia prima en su mayoría importada, y cuyo suministro está afectado por la actual escasez de divisa, y por la política de exterminio del gobierno nacional al sector productivo del país.

El deber ser de cualquier país es, garantizar la producción de los alimentos en su territorio como base fundamental de la soberanía alimentaria, y esta es una realidad sobre la cual se ha fundamentado el desarrollo económico de muchos países y a la que Venezuela no escapa. Pero, esa prioridad que debió darse al sector agrícola para garantizar los factores necesarios para la producción, no existió en la práctica, sólo en una política demagoga y populista que no benefició la producción. Y hoy escuchamos a los connotados líderes de la revolución, decir que fue un fracaso la expropiación de tierras, fincas y hasta conucos, porque los resultados deseados no fueron alcanzados, así como ninguna de las ofertas realizadas en materia agroalimentaria, consecuencias palpables de la grave crisis que hoy vivimos en nuestro país, donde el hambre y la miseria están a la orden del día.
La producción animal venezolana se basa principalmente en el uso de Alimentos Balanceados para Animales, conocido como ABA por sus iniciales. La demanda total anual de ABA del país ronda las 8 millones de toneladas, de las cuales el 46% es para pollos de engorde, un 33% es para alimentar gallinas ponedoras, 12% es para cerdos y el restante 9% para la producción de otros animales, o sea que casi el 80% del ABA es para la alimentación de Aves.

No obstante, Las fábricas venezolanas de ABA dependen en su mayoría de materias primas que deben importarse, factor crítico en una situación de escasez de divisas y de una política asfixiante para el sector agroalimentario y de producción. En Venezuela se cuenta con al menos 62 fábricas que juntas tienen una capacidad nominal de 13.407.336 toneladas anuales, más de 5.400.000 toneladas anuales de las que el país demanda. Sin embargo, su capacidad operativa estaba para el 2.014 en 5.097.782,16 toneladas, casi 3.000.000 de toneladas por debajo de la demanda nacional, debido a la poca materia prima importada disponible, y la falta de máquinas, repuestos y consumibles.

El problema del abastecimiento del ABA no se resuelve instalando más fábricas de ABA, sino con agroindustrias capaces de convertir en harinas las materias primas localmente disponibles ya mencionadas, invertir en las adecuaciones tecnológicas necesarias para que las fábricas de ABA puedan usarlas en sus formulaciones, además del fortalecimiento de la producción nacional de maíz amarillo, sorgo y soya. Pero ante la ineficiencia de un gobierno que ha querido ser todero, desde dueño de areperas socialistas, hasta el novio de la madrina de turno, se ha fracasado en el divino arte de agroalimentario. Por ende, este sector ha decaído y llegado a la quiebra en esta revolución, porque un tema de vital importancia y se subsistencia como es el sector agrícola y pecuario, fue desplazado por una bonanza petrolera que sirvió de caja chica y de fuente de enriquecimiento de civiles y militares afectos a la revolución, dejando el campo en el olvido y privado de cualquier beneficio para sus productores.

Todos recordarán que el 29 de mayo de 2012, el fallecido presidente Hugo Chávez, informó con bombos y platillos, la construcción de seis plantas procesadoras de Alimentos Balanceados para Animales, y que las mismas estarían ubicadas en los estados Anzoátegui, Barinas, Apure y Portuguesa. Se prometió que con la construcción de esas plantas, en cinco años, Venezuela produciría el 50% del consumo nacional. Sin embargo, esta es otra de las acciones inconclusas y fuente de corrupción del gobierno nacional, porque basta con ir a cualquiera de estas entidades para darse cuenta, que ni siquiera en algunos de los casos fueron construidas de acuerdo a lo presupuestado.

Por ejemplo, la Planta de Alimentos Balanceados “Manuel Carlos Piar”, en el municipio Ezequiel Zamora del estado Monagas, fue inaugurada en 2012, y se aseguró que más de 500 mil productores se podrían beneficiar en los próximos años con esta industria, y que más de 4 mil integrantes de los consejos comunales, organizados en la Red de Productos Libres Asociados (Repla), también serían favorecidos con esta nueva empresa. El maiz y la soya serían los principales productos que procesaría esta industria para la alimentación del ganado porcino y bovino, cuya construcción fue de un monto inicial de 30 Millones de Bolívares.

Ante tanto ensayo y error, ante tanta improvisación, ante tanto desconocimiento de causa y ante tanto desvío de los recursos para el sector agroalimentario, debemos concluir que nunca fue prioridad para esta revolución invertir en el campo como fuente de producción a corto, mediano y largo plazo. Pues bien, cuando ya hicieron caída y mesa limpia con los recursos de los venezolanos, pretenden que con siembras de cilantro o ají, en azoteas y balcones urbanos, vamos a salir de esta soberana crisis humanitaria. Pues bien, eso es falso de toda falsedad, y este noble pueblo ya está cansado que lo pongan como carne de cañón en cada invento desmedido y populista.

Desde la Sub Comisión de Desarrollo Agroalimentario de la Asamblea Nacional, vamos a solicitar una exhaustiva investigación, acerca de a dónde fueron a parar los recursos otorgados para la importación de Alimentos Balanceados para Animales y otros rubros, porque esto que han hecho con el campo no tiene nombre y es un delito de lesa humanidad, el cual no prescribe, ni puede ser amparado por las cúpulas de la corrupción y la impunidad.

Andrés Eloy Camejo
Diputado a la Asamblea Nacional
Acción Democrática
@Andres ECE