Alexander Guerrero E.: El dólar, la inflación, la liquidez y la demanda agregada todos bajo colapso

Foto: EFE/Archivo
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¿Qué pasará con SIMADI y el paralelo? porque la unificación con control, es otro engaño

Por lo general esas macro-variables están conectadas por circuitos que disparan, transmiten y multiplican y recurren hasta que se alcanza un equilibrio, es lo que dice la teoría; equilibrio, el cual nunca sabemos su costo y beneficio, pero se supone que el costo paga el beneficio de la normalidad macroeconómica.

Que se entiende por normalidad macroeconómica y como llegamos a ella, es discusión para otro momento, Por ahora seguimos con un análisis de costo beneficio -implícito- en lo que nos trajo, nos tiene, y nos lleva en el corto plazo, a ninguna parte, es el costo a pagar sin que tengamos el beneficio -político- de revocar o renunciar un gobierno que todo lo ha hecho en combinación de una agenda intencionada y consecuencias no intencionadas, para sobrevivir, ya en el ocaso dependiendo de las bayonetas de una clase ,militar corrompida, y los índices de criminalidad que han sido utilizados para amedrentar y domesticar al individuo.

SI nos llevamos esa lógica a lo que ocurre -en Venezuela- con el precio del dólar paralelo y en el mercado cambiario que se caracteriza por el un tilo depreciarse al ritmo de una tablita y la “estabilidad” del primero que ha mostrado “relativa escasa volatilidad” en los últimos meses encontraremos que el mercado del dólar se comporta de una u otra manera en función de una intensa contracción de la economía que acumula un 20% en los últimos dos años, incluidos el estimado a fin del 2016. Esa severa contracción de la demanda ha traído una fuerte caída de en las importaciones, sometidas desde inicios del 2013 en el marco de una Ley Habilitante a un régimen de estatización y control total.

¿Qué hacia el gobierno mientras tanto en la transición Chávez – Maduro?

El régimen contrario a la trasparencia administrativa, jugaba con el monopolio de la información, conociendo que el nivel de petrodólares era precario por el colapso de la industria petrolera, no informo al país la crisis de balanza de pagos que redujo las reservas internacionales a niveles críticos. En lo sucesivo la liquidez internacional en manos del gobierno se utilizaría para servir la deuda de PDVSA y de la Republica a todo evento, como la balanza de pagos anunciaba un default, el mercado aún no había aprendido de Maduro y su gobierno, operan como una banda que habiendo capturado el Estado y ejerciendo el gobierno, sus intereses estarían primero que los de la sociedad.

Esta padecería en adelante las decisiones tomadas por un gobierno que jugaba únicamente a sostenerse, por un lado y raspar la olla, para quienes, en poder de una colosal fortuna amasada en corrupción, lavado y otros ventures non sanctas amarraban sus intereses a servir la deuda a todo evento. Todo esto no era difícil evaluarlo, así lo hacíamos en su oportunidad contemporáneos a los eventos mencionados, la realidad económica y financiera de PDVSA y Venezuela emergía de la revisión cuidadosa de la data económica disponible tanto en el petroleo como en el resto de la economía.

Reservas internacionales: De precarias a cero..

De esta manera, el gobierno en “previsión” al agotamiento de las divisas del petroleo y de un potencial impacto social negativo producido por la caída del ingreso y las importaciones reacciono -contra el librito- con una Ley Habilitante que lo doto de contarles extremos sobre el mercado cambiario, adicionales a los que trae el régimen CADIVI.  La estatización del comercio exterior, señalaba la aplicación de un esquema de racionamiento ahora en el marco de un mecanismo de venta y asignación absolutamente discrecional sobre las importaciones y exportaciones.  Para nosotros no representaba sorpresa alguna, desde 2012 ya era un dato el colapso de la industria petrolera, el cual se leía en una reducción de la producción de petroleo que alcanzaba los 125 mil barriles diarios y que decía que un severo proceso de descapitalización y desinversión se había apoderado de la industria petrolera nacional, PDVSA y sus socios extranjeros

Hay que acotar que el subyacente de esos nuevos controles provenían del sistema de aniquilamiento de la economía privada nacional y el cual se extremaría con controles extremos sobre el mercado cambiario alimentado exclusivamente con petrodólares -98% de las reservas internacionales- que el gobierno administra, y que en adelante cambiaba a un racionamiento extremo de divisas y al monopolio estatal del comercio exterior, y a Leyes que regirían precios y ganancias. Así se envió al colapso a la economía privada no solo al racionar políticamente la demanda por divisas -importaciones- sino a la imposición de una Ley de Precios y Ganancias que descapitalizó y eventualmente dispuso de la economía privada, privándola de las divisas requeridas para su funcionamiento, la capacidad instalada ociosa sobrepasa hoy el 60% y cierre de miles de empresas.

El control de importaciones y exportaciones: cada dólar será racionado

El control de las importaciones/exportaciones, intensifico la contracción de las importaciones y de la demanda agregada, lo cual llevo a la escasez a niveles de 82 % alcanzando en el 1er Trimestre del 2016. El mismo fenómeno de crisis de balanza de pagos se representa en una severa crisis fiscal que exigió por el gobierno la monetización del déficit fiscal, (72%) que nos ha traído la hiperinflación de estos tres años. Todo ello produjo un severo impacto social el cual fue “atendido” extremando el régimen de represión política y militar, y la conversión del país en un campo de ingobernabilidad donde el crimen y la violencia política se fusionan como agentes supletorios del gobierno dirigidos al control social, un viejo récipe de control puesto en práctica en Cuba a principios de la revolución para calmar la autodefensa antirrevolucionaria. EN Venezuela ese régimen de violencia escalada políticamente sobre el venezolano, redujo la formalidad en la protesta social, permitiendo al gobierno sobrevivir en medio de las grandes dificultades que traía el colapso económico, la ingobernabilidad y la pérdida definitiva del Estado de Derecho.

El impacto económico y social se reduce hacia finales del 2015 con una caída del ingreso nacional en términos de parida cercano al 60% -acumulado en los últimos cinco años- llevando el ingreso per cápita a los márgenes de $4000 precipita. El gobierno prefirió de esa manera administrar el colapso económico con la violencia política represiva y el auge de la criminalidad, en cierto modo está organizándose en los márgenes de la ingobernabilidad generada como política por el propio gobierno.

La alternativa era enfrentar un régimen de eliminación de los controles, un acuerdo político, y una búsqueda colectiva a un relanzamiento económico, lo cual desde luego no parecía posible en autos que el drama económico social no tendría salida, si el gobierno no renunciaba o alternativa depuesto bajo un referéndum revocatorio, o una renuncia que serviría a Maduro y su tropa, negociar su salida personal, dejando a sus correligionarios del PSUV y militares en la picota.

Colapso, contracción económica y emergencia humanitaria 

En lo económico la economía venezolana entraría en consecuencia por mandato del gobierno a un colapso que ha contraído la demanda agregada en más del 22% en los dos últimos anos, 2015-a finales del 2016, en el cruce de los déficits mellizos, el déficit fiscal y el déficit en balanza de pagos, ambos generados por los mismos factores acotados arriba. Corriendo hacia adelante; las consecuencias fueron de librito, colapso de la economía, caos, ingobernabilidad, y emergencia humanitaria alimentaria y en salud -con escasez de un 82%, a un ritmo de hiperinflación en 750% y un per cápita del venezolano menor que en 1983 cuando la crisis de balanza de pagos que trajo el control de cambio la devaluación del bolívar en 37%.

Mientras tanto el dólar paralelo –un proxy de la paridad de poder de compra del bolívar– alcanzaría sus máximos durante enero – marzo 2016. En adelante, la severa contracción de la economía, la caída terminal del flujo de viajeros hacia el exterior, la perdida de los valores inmobiliarios y el cierre de empresas cuya actividad dependía del mercado paralelo y los controles sobre el sistema financiero, impondrían “estabilidad” en el precio del dólar paralelo, el cual eventualmente se reanudaría en momentos en que su demanda retorne, y parte de las clases medias aun guindando sean obligadas de aumentar la diáspora, y entremos en una ola migratoria de las que ya estamos acostumbradas a presenciar.

Por ahora, el gobierno aplicando el “régimen de la tablita” semejando a un crawling peg, pero lejos de él, por las propias razones institucionales del control de cambio deprecia el SIMADI/DICOM –un mercado marginal que no existe, sin pizarra ni instituciones que lo administren- diariamente bajo una “tablita” que marca entre 3% – 8%, diaria que supone que, al ritmo actual, llegaría a niveles del paralelo en las posteridades del 2016 y comienzos del 2017.

¿Y el dólar paralelo que?

Mientras tanto el dólar paralelo espera sentado que el gobierno alcance su decisión de colocarse a la par del paralelo esperando con ello a que el paralelo desaparezca, lo cual es una inocentada más, esta vez sin sentido. Sin embargo, en el mercado del análisis de la economía nacional, a eso le han llamado “unificación cambiaria” deslizando que para ellos el dólar paralelo es un “cambio” lo cual es un error gramatical, el dólar paralelo es un arbitraje, poco transparente, con una prima de riesgo encima, pero libre, en otras palabras el único mercado donde se elude comprar lo que realmente se necesite, ceteris paribus.

Qué pasaría con el dólar paralelo si SIMADI/DICOM lo alcanzan? Pues nada, el mercado paralelo seguirá arbitrando precios del dólar -off shore- mientras se mantenga la estructura de control cambiario, es decir, mientras se encuentre vigente la Ley de Ilícitos Cambiarios, la institución culpable que el venezolano haya perdido dos tercios de ingresos per cápita.

En realidad, el dólar paralelo no desaparece mientras se mantengan los controles y la institucionalidad que lo administra, por ahora no hay comparabilidad porque el dólar SIMAIDI/DICOM   no existe como mercado cambiario, excepto por la “tablita del BCV” que es el medidor administrativo de la depreciación diaria de un mercado que no ofrece liquidez internacional sino donde se hacen algunas permutas entre bancos del Estado, y algunas empresas estatales que no tienen acceso al “dólar barato”.

¿Se acaba el mercado paralelo con la “unificación”?

La misma conclusión sobre el término “unificación cambiaria” quizás pudiera aplicársele a la desaparición del dólar preferencial de 10 Bs y el mercado se trasladaría a SIMADI, pero con el adelanto que les hacemos que en esas condiciones y puesto como tasa oficial con pantalla accountable y transparente, la depreciación seria colosal, ello desde luego haría volar nuevamente al dólar paralelo.

Si permanece el control de cambio, no habrá unificación, inclusive al mismo precio más la prima del control de cambio, regresaríamos a un solo precios solo si y si el control se demanda con ley Iliciticos Cambiarios, así como los controles de precios. Y así tendríamos que las distorsiones tuvieron un costo de más de 800 bs por dólar, suficiente para acabar con las clases es medias y empobrecer al ciudadano, convertirlo en el individuo servil de un Estado capturado por una oligarquía político – militar.

 

Alexander Guerrero E
Economist, PhD (London)
http://www.alexanderguerrero.com

@AlexGuerreroE