Sebastiana Barráez: Asesinato por control de los CLAP

bolsas comida

 

La periodista de investigación Sebastiana Barráez, escribe en su columna en el semanario Quinto Día sobre el asesinato del ex diputado del PSUV al Consejo Legislativo, Ramón Enrique Barreto Andrade y su esposa, razón por la que fue apresado Omar El Hinnaoui, hermano de la alcaldesa de Calabozo

CALABOZO. Es la capital del municipio Miranda del estado Guárico. El pueblo recibió asombrado la noticia, que corrió como pólvora: “Detuvieron a Omar, el hermano de la alcaldesa, y a cuatro policías municipales”. Pero más sorpresa causó saber que fue por el asesinato del ex diputado del PSUV al Consejo Legislativo, Ramón Enrique Barreto Andrade. El ex parlamentario y su esposa fueron asesinados de varios tiros. La alcaldesa Zobeida El Hinnaoui (PSUV) causó polémica hace un mes por un video donde ella aparece hablando de saqueos a negocios que vendan por encima del precio. En esta columna habíamos denunciado la anarquía del municipio. Las autoridades municipales vendieron a capricho terrenos del centro del pueblo, incluyendo unos de la Iglesia. La alcaldesa y 8 de los nueve concejales, que son dirigentes del PSUV, hace meses aprobaron un exagerado aumento de los impuestos. La acaban de derogar. La alcaldesa se sentía guapa y apoyada. Todo marchaba bien, hasta la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Barreto hacía seguimiento a la distribución de alimentos a través de los CLAP en el municipio. El programa lo maneja la alcaldesa y su hermano Omar como director general de la alcaldía. Barreto habría descubierto que las bolsas de alimentos eran llevadas a otros sitios para revenderlas. Su intención de denunciar habría motivado a que Omar y los policías, lo asesinaran junto a su esposa. Hubo una lucha de poder por el control de los CLAP. Al diputado lo habrían asesinado como parte de ese control. Cuando el hermano de la alcaldesa fue apresado y ella llevada al Cicpc a declarar, la hilaridad del pueblo no se hizo esperar. El gobernador corrió a sacarle la silla, como a todos los que caen en desgracia. En San Juan de Los Morros, a kilómetros de Calabozo, dijo en rueda de prensa que estaba resuelto el asesinato y que las pruebas eran contundentes. La alcaldesa lo criticó por declarar a priori, le dijo que él no era policía ni formaba parte del poder judicial. Se suponía que la alcaldesa renunciara, pero ella se hace la desentendida. Ahora en las calles de Calabozo sólo se oye: “Renuncie, renuncie, renuncie”.

 

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